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NOTICIA

La seguridad pública hace frente a la marea independentista

15/10/2019 - Por Redacción. Foto: Europa Press.
En previsión de los posibles altercados que pudieran tener lugar con motivo de la sentencia del juicio del ‘procés’, cerca de 2.000 policías nacionales y guardias civiles se sumaron al operativo desplegado junto a los Mossos d’Esquadra para garantizar el orden público en Cataluña.
Efectivos de la Policía Nacional protegen la sede de la jefatura del cuerpo en Barcelona.

Ayer lunes, tras conocerse que el Tribunal Supremo había impuesto penas de entre 9 y 13 años de cárcel a los líderes independentistas catalanes condenados por sedición en el juicio del procés, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se vieron obligadas a realizar un importante despliegue para hacer frente a las oleadas de protestas que tuvieron lugar en Cataluña.

En el caso de la Policía Nacional y la Guardia Civil, en previsión de los posibles altercados que pudiesen tener lugar, se enviaron a dicha comunidad autónoma cerca de 2.000 efectivos, cuya coordinación con los Mossos d’Esquadra se planificó en las reuniones operativas que mandos de los tres cuerpos mantuvieron en los últimos días.

Movilizaciones en Barcelona

Como primera reacción a la sentencia del Tribunal Supremo, los manifestantes cortaron varias calles de la Ciudad Condal. Acciones a las que siguieron una serie de protestas en la estación de tren de Sants, el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y la Jefatura de la Policía Nacional ubicada en la Vía Layetana.

En cuanto a la estación de Sants, decenas de agentes de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional custodiaron la infraestructura desde primeras horas de la mañana y patrullaron por el interior de las instalaciones.

Posteriormente, los efectivos de la seguridad pública tuvieron que emplearse con contundencia en el aeropuerto barcelonés, donde miles de manifestantes cortaron los accesos por carretera, saturaron el transporte público y provocaron la suspensión de más de un centenar de vuelos, y en la sede policial, cuyo cordón de seguridad hubo de ser reforzado.

Por lo que respecta al aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, detrás de la convocatoria de las protestas se encuentra Tsunami Democràtic, una nueva plataforma del independentismo catalán. Según el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, “los servicios de inteligencia están investigando y terminaremos sabiendo quién está detrás de los movimientos impulsados por Tsunami Democràtic”.

Por su parte, el ministro de Fomento en funciones, José Ábalos, ha advertido que el Gobierno no va a permitir que vuelva a colapsarse el aeropuerto. “El derecho a la manifestación puede colisionar con otros derechos. Bloquear un aeropuerto tiene que ver con la seguridad del país y la legislación lo protege especialmente”, ha manifestado.

Más allá de Barcelona, según el Servicio Catalán de Tráfico, se llegó a cortar más de una treintena de carreteras catalanas y a quemar objetos en la vía de la estación de tren de Girona, lo que obligó a suspender el servicio.

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