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REPORTAJE Una regulación necesaria

Así fue: Jornada informativa sobre el Reglamento Europeo de Drones y el uso de RPAS como herramienta para la seguridad

13/11/2019 - Por Bernardo Valadés y Juanjo S. Arenas
El cada vez mayor uso de aeronaves no tripuladas para diferentes fines ha propiciado la elaboración de dos nuevos reglamentos europeos cuyo objetivo es garantizar la operación segura de los drones. Las novedades de la normativa comunitaria, su aplicación a nuestro país y la utilización de los UAS por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad fueron objeto de análisis en la jornada organizada por la Fundación Borredá.

El uso de los drones interesa a los profesionales de la seguridad. Y mucho, a tenor de la inscripción registrada en la jornada organizada por la Fundación Borredá, en colaboración con la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y Seguritecnia, el pasado mes de octubre en el auditorio de la sede madrileña de Cecabank. Un encuentro que, de manera especial, posibilitó abordar la normativa europea y nacional que regulará la utilización de las aeronaves no tripuladas (UAS, por sus siglas en inglés) en los próximos años y su aplicación en el ámbito de la seguridad.

Normativa comunitaria

Tras las palabras de bienvenida a los asistentes, Ana Borredá, presidenta de la Fundación Borredá y directora de Seguritecnia, dio paso a Marta Lestau, directora de Seguridad de Aeronaves de AESA, quien recordó que han visto la luz dos nuevas normas comunitarias destinadas a garantizar que las operaciones de las aeronaves no tripuladas en el seno de la Unión Europea sean seguras: el Reglamento Delegado 2019/945, sobre los sistemas de aeronaves no tripuladas y los operadores de terceros países, y el Reglamento de Ejecución 2019/947, relativo a las normas y procedimientos aplicables a la utilización de aeronaves no tripuladas.

Lestau explicó que la regulación contempla tres categorías para operar los drones: “una abierta (Open), que no requerirá ninguna autorización por parte de AESA ni una declaración del operador; una específica (Specific), en la que sí serán obligatorias ambas formalidades; y, finalmente, una certificada (Certified), más compleja y reservada a UAS y operaciones especiales”, especificó.

Marta Lestau (AESA).
Marta Lestau (AESA).

Tras detallar los requisitos de cada una de ellas, observó que, si bien AESA no tiene competencias en materia de Security, la normativa europea ha introducido tres consideraciones importantes con el objetivo de evitar actos de interferencia ilícita: la identificación electrónica remota directa de los drones, un registro electrónico de todos los UAS que hay en un país –en el caso de España, se hará efectivo en 2020– y una definición muy clara de las zonas geográficas donde pueden volar.

En relación con la hoja de ruta que permitirá aplicar el Reglamento de Ejecución 2019/947, Lestau detalló que la misma concluirá en 2022. “Hasta su completa transposición, el nuevo reglamento coexistirá con el actual Real Decreto 1036/2017, que regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto”, advirtió. Y avanzó que “se está trabajando en un nuevo real decreto que facilitará cubrir los vacíos que deja la normativa europea”.

Entorno aeroportuario

A continuación, David Nieto, director de Seguridad de Aviación Civil y Protección al Usuario de AESA, se centró en el impacto que el uso de los drones puede tener en el entorno aeroportuario. A modo de introducción, puso algunos ejemplos de incidentes protagonizados por UAS en dicho ámbito, como el que creó un auténtico caos en el aeropuerto británico de Gatwick en diciembre de 2018.

Al respecto, juzgó “lógica” la preocupación existente sobre su utilización, ya que “los drones tienen una gran movilidad y radio de acción, son accesibles, polivalentes y fáciles de manejar, pasan desapercibidos para los radares, etc.”. Y no menos relevante, “pueden utilizarse para atacar a objetivos como autoridades o infraestructuras críticas y en eventos como cumbres o en lugares donde haya aglomeraciones de personas”, indicó.

De cara a evaluar el riesgo que supone el uso de drones en el entorno aeroportuario, Nieto comentó que la Organización de Aviación Civil Internacional ha publicado una metodología que contribuye a realizar evaluaciones de riesgos y tener una visión general de la amenaza actual. Y en la práctica, reveló que “la evolución de los reportes de intrusión con drones en aeropuertos va a más, algo que, lógicamente, se traduce en una preocupación”.

Y para plantarle cara a dicha situación, hizo referencia, entre otras medidas, al desarrollo de un programa que, además del análisis de riesgos, incluye un estudio de sistemas antidrones, soporte normativo, protocolo coordinado de respuesta, pruebas de despliegue y seguimiento de iniciativas europeas.

Protección de datos

Para conocer cómo incide la normativa de protección de datos en el uso de los drones intervino Andrés Calvo, jefe de Área de la Unidad de Evaluación y Estudios Tecnológicos de la Agencia de Protección de Datos (AEPD), quien comenzó su intervención analizando los puntos de unión de ambos elementos: “la protección de datos parece algo colateral en la aeronáutica y los drones, pero cuando la Comisión Europea planteó la hoja de ruta para desarrollar esta tecnología y su integración en el espacio aéreo, tuvo muy en cuenta que no se podía implementar si suponía un recorte de los derechos y libertades. Por tanto, es aquí donde entra la protección de datos”, contextualizó.

Ana Borredá (Fundación Borredá) y David Nieto (AESA).
Ana Borredá (Fundación Borredá) y David Nieto (AESA).

Además, Calvo mostró las ideas más importantes de la guía de la AEPD Drones y Protección de Datos, la cual intenta dejar claro el concepto de responsable y de encargado del tratamiento. “Por regla general el piloto del dron sería el encargado de tratamiento, ya que el responsable le encarga lo que tiene que hacer”, explicó. Pero hay situaciones en las que el piloto pasaría de ser encargado a responsable, como por ejemplo si decide videovigilar una finca ajena a través de un dron, ya que ha tomado la decisión de tomar imágenes más allá de lo encomendado. “Por tanto, en función de cada operación se puede tener una categorización u otra”, concluyó el ponente.

Drones y seguridad privada

A continuación intervino el inspector Julio Camino, de la Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional, para analizar el uso de los UAS en la seguridad privada, sobre todo de la mano de la Ley 5/2014. “Esta normativa, de una manera ciertamente visionaria, ya recogía la posibilidad de utilizar este tipo de dispositivos dotados de sistemas de videovigilancia”, explicó el panelista.

Asimismo, Camino informó de que la Policía Nacional ha creado protocolos de actuación para que los funcionarios que se encuentren de servicio puedan atajar las posibles amenazas relacionadas con esta clase de vuelos.

Los UAS no son una medida de seguridad, por lo que no aplican las singularidades de las medidas de seguridad de la normativa de seguridad privada, salvo en lo relativo a la utilización de las cámaras. Y tampoco son un medio de defensa”, complementó el interviniente. “La Policía Nacional y la Guardia Civil están listas para controlar la carrera que se nos avecina en materia de drones. Además, prácticamente todas las empresas de seguridad privada están preparadas para prestar su servicios con ellos”, finalizó. 

Inspección y control

Si bien durante la jornada quedó de manifiesto la necesidad de regular el uso de los drones y de contar con medidas y políticas que ayuden a evitar que se puedan cometer actos de interferencia ilícita con ellos, el sargento Jorge Pacha, del equipo Pegaso de la Guardia Civil, defendió que, desde una perspectiva de policía administrativa, “los UAS son muy útiles y nos ayudan a desempeñar nuestra labor”.

Sobre el trabajo que lleva a cabo en el espacio aéreo madrileño, el sargento señaló que el equipo Pegaso mantiene una estrecha relación con el Ministerio de Defensa, AESA, Enaire, la Comunidad de Madrid y Aena como gestor del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Y respecto a la efectividad del mismo, esclareció que la investigación de los vídeos publicados en YouTube relacionados con el uso irregular de UAS les ha permitido identificar a los pilotos que volaban los drones, acabando así con la sensación de impunidad que pudieran tener.

Asimismo, entre otros cometidos, mencionó su papel de coordinador de los vuelos que realizan servicios voluntarios de protección civil y la elaboración de guías de cumplimiento para facilitar que los compañeros de otras comandancias de la Benemérita tengan un conocimiento avanzado de la normativa de drones.

Seguridad pública

Continuando con el uso de UAS por las fuerzas y cuerpos de seguridad, seguidamente esta fue objeto de análisis en una mesa moderada por César Álvarez, coordinador de proyectos de la Fundación Borredá, quien, en primer lugar, dio paso al inspector jefe Juan Jesús Dueñas, jefe de la Sección Táctica del Área de Medios Aéreos de la Dirección General de la Policía Nacional.

En su intervención, el representante del cuerpo policial hizo hincapié en que, en el ámbito de la seguridad pública, “la Policía Nacional fue pionera en Europa en usar drones y nuestro Área de Sistemas Especiales comenzó a utilizarlos hace diez años”. Y, si bien destacó que “los UAS pueden ser utilizados para cometer acciones terroristas y por el crimen organizado”, consideró que, aunque no representan una solución integral por sí mismos, “son un magnífico medio auxiliar para diferentes tipos de misiones policiales”. Como ejemplo de estas últimas puso, entre otras, la final de la Champions League celebrada el pasado mes de junio en el estadio Metropolitano de Madrid, en la que un dron se encargó de enviar imágenes en tiempo real al Centro de Coordinación.

Para finalizar, Juan Jesús Dueñas anunció que, a medio plazo, la Policía Nacional desea contar con un mayor despliegue operativo, adquirir aeronaves con más capacidad e integrar sistemas antidrones a bordo de los UAS.

En sintonía con el inspector jefe, el capitán José Antonio Hernán Belinchón de la Guardia Civil explicó que los drones no suponen ninguna novedad para la Benemérita, ya que comenzaron a hacer pruebas con ellos en 2008. Más de una década después, “la institución está alineada con la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas para evaluar los sistemas a implementar, cuenta con más de 60 UAS, ha realizado un importante esfuerzo para elaborar una normativa interna sobre su utilización, organiza una jornada anualmente, etc.”, precisó. Y comunicó que se está trabajando en un proyecto que tiene por finalidad garantizar que todas las unidades territoriales cuenten con sus propios drones.

La presentación de la Guardia Civil se completó con la intervención del teniente coronel Valentín Villamayor Jiménez, del Servicio Aéreo, quien, en lo referente a las amenazas, declaró que el principal objetivo es luchar contra el terrorismo. “Nuestras actuaciones son preventivas, reactivas, protectoras y de respuesta. Y en ellas, la misión de un dron tiene dos objetivos fundamentales: informar y apoyar en la toma de decisiones. Actualmente, los UAS se han convertido en una herramienta más y, en este sentido, son equiparables a un fusil de precisión o una motocicleta”, estimó.

Por último, Andrés González Gómez, comisario jefe del Área de Policía Judicial de la Policía Municipal de Madrid, reconoció que los drones aportan muchas ventajas, pero se lamentó de lo complicado que es operar en el espacio aéreo de la capital y de la falta de recursos.

A día de hoy, manifestó, “la Policía Municipal dispone de una pequeña sección con personal formado de distintas unidades que, gracias a la colaboración con algunas empresas, puede probar algunos de los UAS lanzados al mercado. Mantenemos una coordinación exquisita con las instituciones públicas y somos muy respetuosos con la normativa, especialmente la relativa a la protección de datos”.

En lo relativo a las operaciones llevadas a cabo con drones, puso como ejemplo las relativas al control de vertidos de residuos en el camino de la Magdalena, la vigilancia de la Cañada Real o las obras del Hotel Ritz en materia de prevención de riesgos laborales. Y a nivel europeo, González reveló que el cuerpo participa en el proyecto Aladdin, que, enmarcado en el contexto de la lucha contra el crimen y el terrorismo, tiene como objetivo, entre otros fines, desarrollar sistemas que permitan contrarrestar los drones maliciosos.

Experiencias y usos

A continuación tuvo lugar otra una mesa moderada por César Álvarez en la que se analizaron las experiencias de utilización de drones en materia de seguridad. Para ello intervino José Antonio Ceballos, director del Área de sistemas no tripulados de everis aeroespacial, defensa y seguridad, con el objetivo de estudiar las soluciones avanzadas en este campo. “Este tipo de soluciones son un puzle en el que se han de tener en cuenta multitud de variables, como la seguridad, la normativa y los seguros, entre otros elementos”, afirmó a lo largo de su intervención. No obstante, “los UAS son sistemas que aportan un gran valor y que en un futuro se convertirán en una herramienta fundamental para las empresas de seguridad”, continuó el ponente.

JORNADA DRONES 2
El patrocinador de la jornada, everis aeroespacial, defensa y seguridad, expuso dos drones durante el evento.

Un entorno en el que para el representante de everis “los drones ya no van a volar solos, sino que van a hacerlo unos contra otros”. De ahí la importancia de gestionar el espacio aéreo, así como de proteger la cadena de custodia de la información recabada por estos vehículos.

Por su parte, Iván Márquez, responsable de la División RPAS de Eulen Seguridad, realizó una ponencia en la que destacó los tres pilares en los que se sustentan los drones en materia de seguridad: prevención, disuasión y reacción. Gracias al primer elemento se puede visualizar un acontecimiento antes de tomar una decisión. Pero esta clase de vehículos también funcionan como medida disuasiva, ya que con el ruido que producen o su visionado se da a entender que unas instalaciones están aseguradas. Y, además, funcionan como medida reactiva, ya que, en caso de intromisión, los drones se desplazan al lugar concreto para visualizar en directo qué está ocurriendo, explicó el ponente.

Y es que, gracias a los UAS, los vigilantes de seguridad pueden llevar a cabo su trabajo con menores riesgos. “Los empresarios piensan cada vez más en estos aparatos como herramientas de seguridad con el fin de vigilar sus activos desde el aire. Con ello consiguen una visión más amplia de su perímetro y una eficacia en los tiempos de respuesta, así como una disminución de los riesgos relacionados con el personal de la seguridad, ya que en vez de arriesgar la vida de las personas se compromete el aparato”, aseguró el representante de Eulen en este sentido.

Finalmente, para cerrar esta mesa intervino Mariano Olivares, presidente de CEUSS (Confederación Empresarial de Usuarios de Seguridad y Servicios), cuya intervención giró desde el punto de vista del usuario final. “Para el usuario el dron es una herramienta más que encaja en el sistema de seguridad, aunque no es la solución definitiva, y además ofrece una serie de ventajas y desventajas. Por un lado se pueden usar para casi todo, pero por otro su utilización queda muy restringida debido a su dificultad regulatoria”, explicó este profesional. 

Pese a todo ello, para el representante de CEUSS, una de las utilidades de los drones que tendrá un gran campo de desarrollo es la relacionada con la gestión de emergencias, ya que “estos vehículos van a ayudar a tomar mejores decisiones”.Todo esto hace que, en opinión de Olivares, estemos asistiendo a un cambio del modelo de la seguridad, sobre todo en el sector privado. “El concepto de vigilancia que tenemos en la actualidad va a pasar por estos sistemas tecnológicos, pero también hay que tener en cuenta las vulnerabilidades y la necesidad de contar con más información y divulgación”, señaló en el final de su intervención.

Nuevas tecnologías

Para finalizar la jornada, Antonio Sousa Lamas, consultor especializado en tecnología y drones, llevó a cabo una presentación sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la seguridad privada. Con el fin de poner de relieve su importancia, subrayó que “las máquinas ya tienen conocimientos cuando nacen y su aprendizaje es exponencial. Por eso debemos apostar por ellas”, enfatizó.

En su argumentación también estimó obsoletas la figura del vigilante de seguridad y las cámaras de videovigilancia. “Si deseamos estar a la vanguardia en seguridad, a estas alturas del siglo XXI tenemos que hablar de servicios aéreos y aerotransportados, ciberseguridad, inteligencia artificial y detección, sensorización y control de flujos. Y para eso es necesario el uso de drones, contar con expertos en informática forense, implementar machine learning y algorítmica ad hoc, utilizar recursos como aplicaciones o tecnología RFID…”, concretó.

En definitiva, resumió el experto, “estamos inmersos en el mundo del Internet de las Cosas, las ciudades inteligentes, la realidad virtual y aumentada, la robotización, los drones, la nube, el Big Data, la tecnificación de los sectores primarios, etc. Un escenario en el que las empresas de seguridad han de evolucionar y ofrecer servicios tecnológicos”, concluyó.  

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