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REPORTAJE

Crónica IV Jornada de Seguridad Aeroportuaria

Nuevos desafíos para la aviación civil 19/12/2016 - Bernardo Valadés y Laura Borredá
Los sucesos acaecidos durante el presente año, desde la explosión registrada en un avión comercial que obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en Somalia hasta los atentados perpetrados en el aeropuerto de Bruselas, no hacen sino confirmar que la aviación civil debe renovarse constantemente para hacer frente a los nuevos retos. Así quedó constatado en la IV Jornada de Seguridad Aeroportuaria que, organizada por la Fundación Borredá y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), congregó a centenares de asistentes en la sede madrileña de Cecabank.

Si la IV Jornada de Seguridad Aeroportuaria hubiera sido organizada por una entidad anglosajona, a buen seguro se habría colgado el cartel de sold out. Pero como la misma tuvo lugar en la sede madrileña de Cecabank, podría decirse, utilizando una popular expresión española, que en su auditorio no cabía un alfiler.  Tal es la expectación que despertó el evento organizado por la Fundación Borredá junto a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y el apoyo de Magal S3, Tecosa, Cotelsa, Target, GMV, Deloitte, S21sec, Saima y Dormakaba.

Ana Borredá, presidenta de la Fundación Borredá y directora de Seguritecnia, fue la encargada dar la bienvenida a los asistentes, para, a continuación, ceder la palabra a Isabel Maestre. La directora de AESA inició su intervención recordando que “la seguridad de la aviación civil se enfrenta a nuevos desafíos como consecuencia de la actividad sociopolítica y económica en que estamos inmersos. Y las amenazas de atentados a nivel internacional suponen que el sector deba enfrentar grandes retos globales”.

“En el pasado”, prosiguió, “las amenazas tenían un carácter nacional, pero es clara su evolución y expansión global. Básicamente, se trata de lo que los analistas en inteligencia y seguridad denominan, por sus siglas en inglés, el entorno VUCA, esto es, volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Nos encontramos en un entorno volátil por la dinámica de los cambios y por cómo varían los modos de operación y las prácticas de los terroristas. Estamos en un entorno de incertidumbre relacionada con la falta de previsibilidad y el incremento de las situaciones imprevistas, como, por ejemplo, el atentado perpetrado en las zonas públicas del aeropuerto de Bruselas. Vivimos en un entorno complejo, inherente al sector del transporte aéreo. Y, por último, en un entorno ambiguo asociado a un enemigo confuso, difuso y que vive entre nosotros”.

Para afrontar los nuevos retos, Maestre consideró esencial “una mayor coordinación entre todas las entidades con responsabilidades en seguridad aérea: administraciones públicas, gestores aeroportuarios, aerolíneas y agentes regulados”. Además, hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la cooperación tanto con los países miembros de la Unión Europea (UE) como con los Estados aliados. “Es necesario que entre todos fortalezcamos el espacio One Stop Security para crear una zona segura y homogénea dentro de la que podamos movernos con máximas garantías de seguridad”, advirtió. Un objetivo que pasa, señaló, “por establecer sinergias en la evaluación de los riesgos que puedan proceder de terceros países”.

El fin de todas las medidas que se pongan en práctica, puntualizó la directora de AESA, “han de tener como leitmotiv la protección del pasajero. Es muy importante que lo tengamos siempre en cuenta para que quienes utilizan el transporte aéreo no pierdan la confianza en el sistema ni en sus niveles de seguridad”, concluyó.

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