sector de la seguridad privada, empresas de seguridad, empresas de servicios, revista Seguritecnia, ciberseguridad
Revista Seguritecnia Edición impresa
Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
REPORTAJE

Nuevos horizontes para el guarda rural

12/05/2015 - Laura Borredá y Enrique González
La nueva Ley de Seguridad Privada establece un nuevo marco legal para los guardas rurales y, por primera vez, se da cobertura a ciertos aspectos relacionados con la seguridad en el ámbito rural. Es por ello que Seguritecnia y la Fundación Borredá atrajeron en este cuarto "EnClave de Ley" toda la atención de diversos profesionales relacionados con este ámbito para que arrojaran luz sobre determinados aspectos como: el intrusismo, la formación, las fórmulas de contratación o el servicio de acuda, entre otros temas, de cara a la elaboración del futuro Reglamento.
De izquierda a derecha: José Francisco Pinto, Guarderío; Manuel Yanguas, CNP; Raúl Beltrán, Guardas Jurados de Caza; Laura Borredá, Seguritecnia; Ana Borredá, Seguritecnia; Luis González, FES; Jerónimo Martínez, Guardia Civil; Enrique González, Seguritecnia; Mariano Olivares, CEUSS; Agustín Esteban, Guardas Particulares Campo, Casas y Afines; César Álvarez, Guardia Civil y Francisco Javier Girona, ANAGUAR.

Hombres de buen criterio y prestigio entre sus gentes, que cuidaran como suyo lo que era de los demás y en los campos existe, pues no cuanto hay en el campo es de todos”. Así describía al guarda rural, antes conocido como guarda particular de campo por la Ley de Seguridad Privada de 1992, la reina Isabel II, que promulgó un reglamento por el que se creaba esta figura con el cometido de ayudar a garantizar el orden en los campos. Desde entonces, el guarda rural, y sus especialidades de guarda de caza y guardapesca marítimo, ha evolucionado mucho, sobre todo en los últimos años, para intentar adaptarse a las necesidades que le exige el medio en el que trabaja. 

En un país como España, con grandes extensiones de terreno dedicadas al cultivo, a granjas de animales, a grandes instalaciones industriales, a infraestructuras estratégicas, etcétera, los campos se convierten en enclaves esenciales. Pero éstos, por su extensión, representan una debilidad si no están bien protegidos frente a las amenazas. Por ello, la figura del guarda rural es fundamental para salvaguardar todos los intereses que confluyen en ellos. Qué duda cabe de que los numerosos y profundos cambios que ha experimentado el ámbito rural en las dos últimas décadas obligan a ver este entorno desde una perspectiva bien distinta y, más si cabe, tras la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Privada.

No es de extrañar que los profesionales de este ámbito, ante este nuevo panorama legislativo, se pregunten: ¿dónde están las oportunidades de mercado en este nuevo contexto para la figura del guarda rural? ¿Por dónde pasa el futuro de los que se dedican a esta actividad? ¿Qué aspectos necesitan para mejorar la lucha contra el intrusismo? ¿Qué tipo de formación se va a exigir? ¿Cómo van a ser los servicios de acuda? ¿El guarda rural debe formar parte de la plantilla de una empresa o ser autónomo?

Con el objetivo de despejar las dudas sobre este terreno, se explica la línea argumental del último “EnClave de Ley” organizado por Seguritecnia y la Fundación Borredá, con el patrocinio de la Empresa de Seguridad Guarderío. Para conseguirlo, fue decisiva la visión experta y heterogénea sobre la seguridad en el ámbito rural de los invitados: el coronel César Álvarez, jefe del Servicio de Protección y Seguridad (SEPROSE) de la Guardia Civil; Manuel Yanguas, comisario jefe de la Brigada de Empresas y Personal de la Unidad Central de Seguridad Privada del Cuerpo Nacional de Policía (CNP); Jerónimo Martínez, miembro del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil; José Francisco Pinto, administrador de la Empresa de Seguridad Guarderío; Raúl Beltrán, presidente de la Asociación Profesional de Guardas Jurado de Caza; Mariano Olivares, vocal de la Confederación Empresarial de Usuarios de Seguridad y Servicios de Madrid (CEUSS); Francisco Javier Girona, vicepresidente de la Asociación Nacional de Guardas Rurales (ANAGUAR); Agustín Esteban, presidente de la Asociación de Guardas Particulares Campo, Casas y Afines; y Luis González, secretario general de la Federación Empresarial Española de Seguridad (FES).

El campo, olvidado

A pesar de que la seguridad en el campo ha experimentado durante estos últimos tiempos un gran cambio, si por algo se ha caracterizado este ámbito es por los robos, el vandalismo y el furtivismo que sufren aquellas localidades alejadas o a las afueras de la ciudad. Este hecho hacía que el entorno rural se convirtiera en un caramelo para quienes aprovechaban la ausencia de dueños o de seguridad para desvalijar, si la jugada les salía bien, o destrozar lo ajeno. 

Aunque lo urbano y lo rural son espacios diferentes tienen una necesidad común: garantizar la seguridad ciudadana de sus habitantes. Para ello necesitan soluciones adaptadas a las características propias del medio, más teniendo en cuenta que en los campos ya no sólo se hallan fincas rústicas o explotaciones agrícolas o ganaderas, sino complejas infraestructuras estratégicas. 

Partiendo de esta perspectiva, el primero en intervenir en este desayuno de trabajo fue César Álvarez, que aseguró: “el ámbito rural está en un segundo plano. Parece que las cosas sólo pasan en las ciudades y en realidad hay muchas necesidades de seguridad en el campo”. Por ello, el coronel de la Guardia Civil, instó a los asistentes a este encuentro profesional a que pusieran sobre la mesa “los problemas de seguridad o demandas que hay en este espacio, muchas veces muy desconocido”. 

En este sentido, Raúl Beltrán puso de manifiesto el escaso interés que, a su parecer, se ha mostrado hasta hace poco por la seguridad del medio rural. Este profesional cree que “la lejanía de este entorno de los centros de toma de decisión hace que muchas veces sea lo fácil obviarlos”. Pero este no es el único escollo que encuentra a la hora de desarrollar sus actividades lejos de la ciudad. Por ejemplo, “la inferioridad de medios con los que se encuentran los guardas rurales y la distancia, generalmente, del apoyo de las Fuerzas de Seguridad” es otra de las dificultades importantes con las que se encuentra esta figura. No obstante, Jerónimo Martínez, del SEPRONA, reconoció que su organización tiene “una relación bastante cercana” con los guardas rurales y que han realizado “muchas actuaciones conjuntas”.

A esta peculiaridad, Francisco Javier Girona, de ANAGUAR, añadió que en su día a día los guardas rurales tienen que lidiar, en más de una ocasión, contra las mafias y los furtivos. “En este aspecto nos sentimos desprotegidos y solos en comparación con los vigilantes de seguridad que se encuentran en las ciudades”. Por su parte, su compañero Agustín Esteban coincidió con él en que “el nuevo Reglamento tiene que cuidar este aspecto y darles más cobertura jurídica y protección frente a estas cuestiones”.

Por otro lado, Manuel Yanguas, del CNP, tras su experiencia en el área de Seguridad Ciudadana en Burgos, matizó que la nueva delincuencia es itinerante. “Los malhechores se mueven de la ciudad al ámbito rural muy fácilmente, y viceversa. Por ello la seguridad tiene que ser igual tanto en las ciudades como en el medio campestre o en las pequeñas localidades”.

Por su parte, Luis González vio conveniente señalar que, al igual que en los núcleos urbanos, la seguridad privada debería ocupar “un lugar” en este ámbito, señaló. En referencia a esta observación, el reto de las empresas, como nombró César Alvarez, pasa porque “éstas se den cuenta del futuro que presenta el medio rural para la seguridad”. Cree, no obstante, que quizás el error del concepto está en asociar la seguridad del ámbito rural con el guarda rural. “El guarda rural es una herramienta más, como es la Guardia Civil o las cámaras de vigilancia, para la protección de los bienes que se encuentran en espacios de ese tipo. En el ámbito rural hay unos problemas de seguridad que hay que contemplar desde una perspectiva integral, no desde un enfoque que se limita al robo de productos”, manifestó el coronel de la Benemérita.

Tecnología necesaria

La Ley sobre Protección de Infraestructuras Críticas identifica a varios sectores estratégicos que son clave para el desarrollo de la vida ciudadana y de gobierno de nuestro país. En las infraestructuras estratégicas, que en la mayoría de los casos se encuentran fuera de los núcleos urbanos, un incidente sobre su funcionamiento podría suponer un gran impacto en la sociedad. Y es que, como indicó Francisco José Pinto, la problemática que hay en el medio rural no sólo se centra en asegurar la protección de las fincas de caza, de agricultura o de pesca, sino a todo lo que se encuentra en un entorno rural, como son todo tipo de instalaciones, parques de energía eólica o fotovoltaica, etcétera”.

Frente a esta realidad, Mariano Olivares afirmó que “la presencia de tecnología sería un buen aliado para vigilar estos inmensos espacios sometidos a unas amenazas específicas, como es el robo del cobre”, aunque opinó que “estas soluciones digitales tendrían que ser muy avanzadas, ya que si no es imposible tener un control, lo más amplio posible, de la seguridad en ese ámbito”.  

Con el fin de aportar algo de luz a dicha cuestión, Pinto consideró que “la georeferencia en tiempo real puede ser una magnífica solución para conocer la ubicación de los guardas en cada momento y mejorar la seguridad de los mismos”. 

Guardas autonómicos

En el ejercicio de las competencias transferidas en materia de medio ambiente, las comunidades autónomas han regulado la caza y la pesca en su territorio. Algunas han diseñado sus propias figuras para el control de esta actividad, como por ejemplo ha hecho Andalucía con la creación del guarda de coto de caza, que irrumpe en el ámbito natural de actuación del guarda rural y cuya habilitación no está reconocida por este colectivo. Desde el punto de vista de Francisco Javier Girona, con la creación de los guardas autonómicos “lo que más se ha fomentado es el intrusismo en el medio”. Asimismo, su compañero Agustín Esteban coincidió completamente con su valoración, a lo que añadió que “es necesario que en el futuro Reglamento esta figura se diferencie de los guardas rurales dándoles más competencias, ya que los guardas de coto de caza han crecido haciendo labores de vigilancia cuando no les correspondía”.

En este sentido, durante su intervención César Álvarez afirmó que sería necesario establecer criterios claros en el futuro Reglamento para determinar las funciones que puede asumir el guarda rural. Además, el coronel de la Guardia Civil indicó que una de las propuestas que quieren llevar acabo para paliar esta situación es que “con el objetivo de aumentar la protección jurídica de los guardas, se matizará perfectamente hasta dónde pueden llegar éstos en el ejercicio de sus funciones y se les otorgará nuevos ámbitos de actuación que hasta ahora no tenían, y que motivaban su exclusión del mercado”, apuntó.

Uno de estos nuevos campos de actuación, como introdujo Luis González, de FES, son los servicios de verificación de alarmas, los “servicios de acuda”, que comprenderán, tal y como señala la Ley de Seguridad Privada, “el depósito y custodia de las llaves de los inmuebles u objetos donde estén instalados a los sistemas de seguridad conectados a la central y, en su caso, su traslado hasta el lugar del que procediere la señal verificada o bien la apertura a distancia controlada desde la central. También contempla el desplazamiento de los guardas rurales a fin de proceder a la verificación de la alarma recibida y facilitar el acceso a los servicios policías o de emergencia cuando las circunstancias lo requieran, bien mediante las aperturas remotas controladas desde la central de alarmas o con los medios y dispositivo de acceso de que se disponga”.

Para ver el "EnClave de Ley" completo descargue el PDF adjunto.

Volver

Contenidos relacionados