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ENTREVISTA

Toni Ponce Rosete, Director de Seguridad del Hospital Universitario Son Espases de Palma de Mallorca

“De nada sirve tener un plan de autoprotección si quienes deben ponerlo en práctica no lo conocen”

11/05/2016
Sustituto del Hospital Universitario Son Dureta como centro sanitario de referencia en Palma de Mallorca, el de Son Espases cuenta con una plantilla de casi cinco mil trabajadores y presta servicio a más de 320.000 personas. De velar por su protección se encarga Toni Ponce Rosete, firme defensor de la creación de departamentos de Seguridad específicos en los hospitales españoles y de que los mismos sean los encargados de elaborar sus propios planes para hacer frente a los riesgos, como señala a 'Seguritecnia' en esta entrevista.

-En España, aún no llega a la veintena el número de hospitales con un departamento de Seguridad, si bien algunos integran esta función en otras áreas. ¿Por qué los centros sanitarios todavía no apuestan por introducir en su organigrama una actividad tan importante de manera específica?

Es difícil responder por cada centro, porque, aunque todos se dedican a lo mismo, cada uno se debe a sus propias problemáticas y tendrá sus razones… No obstante, creo que detrás de esta realidad puede estar la concepción de la que venimos: el hospital se ve como un ente exclusivamente sanitario. Al pensar en él, imaginamos enfermeros, médicos, laboratorios, medicamentos, pacientes… La parte sanitaria es la que focaliza el imaginario común y muchas veces se nos escapa que, como en cualquier organización humana en la que concurre un número importante de personas, deben existir unas normas de seguridad sobre horarios, limitaciones de acceso, control de sustancias potencialmente nocivas, planes de contingencia, reglas de relación con el personal que allí trabaja y de éste con los usuarios...

Tuve la oportunidad de expresarlo en Seguritecnia en otra ocasión: un hospital es una pequeña ciudad donde se llevan a cabo multitud de tareas y todas ellas resultan fundamentales para conseguir el objetivo último, que es defender la salud pública. Tradicionalmente, la seguridad ha viajado a remolque, como si se tratara de una faceta subordinada, pero eso está cambiando poco a poco con el nacimiento de los departamentos de Seguridad, aunque sean unipersonales. Los nuevos directores de Seguridad defendemos que debe ser una condición previa para que los aspectos sanitarios se desarrollen en toda su plenitud y con todas las garantías que se merecen. El mensaje va calando, pero choca con la falta de recursos endémica que afecta a las administraciones de salud.

-¿Qué características debe reunir el departamento de Seguridad de un hospital y los profesionales que trabajen en él?

La formación es fundamental, porque dota de las herramientas necesarias para trazar los planes que nos ayudan a conseguir los objetivos. Sin ella, estaríamos dando palos de ciego. Pero en pequeños departamentos como el que dirijo, en el que se deben recabar cada día esfuerzos de aquí y allá, de profesionales pertenecientes a distintas ramas, las cuestiones “intangibles” son las que se tornan al final primordiales. Nos nutrimos de la vocación y la ilusión de gente convencida de que esta visión ayuda a mejorar las cosas. No siempre disponemos de los recursos que nos gustaría tener y eso implica imaginación para buscar alternativas y voluntad férrea para llegar al final con nuestras ideas, aunque por el camino las hayamos tenido que articular de diferente manera a la prevista.

-¿Qué tipo de problemas tiene que afrontar diariamente el departamento de Seguridad que dirige?

Son de diversa índole: técnicos (revisión y reparación de los dispositivos de alarma y extinción de los edificios); administrativos (normativas, protocolos, documentación que sirve de base a nuestra labor…); formativos (difundir los planes de autoprotección y emergencias entre los trabajadores); de coordinación y colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; atención de incidencias de seguridad y otros aspectos relativos a la vigilancia (apoyo al personal sanitario, custodia de objetos personales de los usuarios, control de accesos, apertura y cierre de dependencias, etc.); asesoría y coordinación con otros departamentos para abordar necesidades especiales…

-¿Qué requisitos deben solicitar los hospitales en los pliegos de condiciones para prestar un servicio de seguridad privada dentro del centro?

Los pliegos de condiciones son documentos complejos que rigen las relaciones entre la Administración y las empresas proveedoras de servicios. Sus detalles se dirimen en los niveles de la alta gestión sanitaria, por lo que no dependen directamente de los departamentos de Seguridad. Sin embargo, los mismos pueden ayudar mucho a los directivos con una evaluación previa exhaustiva de las necesidades del centro que, sin duda, debe servir de guía a las exigencias técnicas y económicas.

Pero, además, como el hospital es un ente vivo que se enfrenta a circunstancias cambiantes, se han de prever los mecanismos por los que se reaccione de manera rápida en caso de tener que implementar medidas extraordinarias para hacer frente a eventualidades inesperadas.

También se debe salvaguardar el papel conductor de la dirección de Seguridad en la intendencia cotidiana. No hay que olvidar que los efectivos que provee la empresa privada se integran en un departamento hospitalario; por lo tanto, han de conocer las problemáticas de un centro sanitario y estar abiertos al aprendizaje continuo para adaptar su operativa y tono a esas circunstancias. Por eso, además, es exigible que se facilite a dicho personal la actualización periódica de sus conocimientos con cursos específicos –tal y como promueve la ley–, los medios adecuados para llevar a cabo sus funciones con todas las garantías y el máximo respeto al marco legal laboral que rige sus condiciones socioeconómicas.

En definitiva, hablamos de recursos adecuados y personal formado y comprometido. Nunca se debe escatimar en seguridad para incrementar beneficios, ya que la misma es una inversión en la tranquilidad futura.

-Su hospital destaca por la implementación de un plan de autoprotección propio. ¿Cuáles son las principales características del mismo y de qué manera lo están llevando a cabo?

Toni Ponce

El documento en sí se desarrolla según lo establecido en el Real Decreto 393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia. Por definición, el plan de autoprotección es “el documento que establece el marco orgánico y funcional previsto para un centro, establecimiento, espacio, instalación o dependencia, con el objeto de prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes y dar respuesta adecuada a las posibles situaciones de emergencia, en la zona bajo responsabilidad del titular de la actividad, garantizando la integración de estas actuaciones con el sistema público de protección civil”.

En cuanto a nuestra implementación, destacaría las iniciativas orientadas a la formación del personal con el objetivo de que conozca las estrategias básicas (prevenir y controlar) para superar (respuesta adecuada) los riesgos más comunes que pueden afectarnos. De nada sirve tener un plan si quienes deben ponerlo en práctica no lo conocen. Nosotros llamamos a estas iniciativas “formación in situ”. Nos desplazamos a las distintas unidades hospitalarias y, en el entorno real, hablamos con enfermeras, auxiliares, celadores, etc., sobre esos riesgos y el funcionamiento de los medios de proximidad para hacerles frente, así como de los medios técnicos de protección que actúan automáticamente para garantizar una hipotética evacuación horizontal. Esto nos permite que el personal pueda expresar directamente sus dudas, lo que también supone un importante feedback para ajustar nuestras estrategias como departamento. Esta formación es reforzada con sesiones teórico-prácticas impartidas por bomberos a través de convenio. El objetivo es que todo trabajador, independientemente al equipo de emergencia que pertenezca, tenga la formación mínima de Equipo de Primera Intervención.

También están las iniciativas orientadas a una rápida intervención, en caso necesario, de las ayudas externas (integración, respuesta adecuada). Todos los años se programan visitas guiadas al hospital de los retenes de bomberos con la finalidad de que conozcan nuestras instalaciones de riesgo, accesos, ubicación de hidrantes, etc., y poner en marcha (simulacro parcial) el protocolo de intervención conjunto.

Y, finalmente, se encuentran las iniciativas enfocadas a la integración de planes de autoprotección de riesgos próximos. El accidente que derive en la activación del plan puede tener su origen fuera del recinto. En nuestro caso concreto, la empresa municipal de aguas está a unos 200 metros de distancia del hospital. Los posibles riesgos de accidente que podrían afectarnos por proximidad serían los derivados de un incendio en sus instalaciones (humo hacia el centro sanitario), la fuga de cloro o la rotura de sus depósitos de agua (inundación de nuestro aparcamiento subterráneo). En el ámbito de implementación de ambos planes de autoprotección, tenemos establecido un protocolo común de comunicación con los diferentes niveles de alerta establecidos.

-¿Por qué es importante que sea el propio hospital el encargado de implementar el plan de autoprotección, en lugar de dejarlo en manos de empresas especializadas?

Se trata, fundamentalmente, de cumplir lo que dice la ley. Son los titulares de los centros los que deben elaborar el plan contando con sus propios medios para hacer frente a las emergencias. Las empresas especializadas pueden aportar un conocimiento muy detallado sobre los productos y servicios que proveen y, en ese sentido, su asesoramiento puede resultar muy interesante.

Sin embargo, las responsabilidades que implica un plan de autoprotección exceden, sin duda, su papel en este campo, porque se extienden a cada uno de los profesionales que trabajan en el hospital. Cuando estas personas acuden cada día al centro lo hacen para desempeñar las funciones propias de su categoría profesional, pero, según las circunstancias, ante una emergencia las enfermeras y auxiliares que medican y cuidan se convierten en equipo de alarma y evacuación, los médicos de una unidad se desplazan a un punto de encuentro para valorar a los pacientes evacuados, celadores o personal de mantenimiento forman parte del equipo de primera o segunda intervención que intentará sofocar un conato de incendio…

Como institución, el hospital no puede renunciar al objetivo de extender entre sus trabajadores una cultura de la seguridad común, que es una atribución propia y no puede delegarse. Por lo demás, resultaría injusto no mencionar aquí que el personal de seguridad privada que trabaja en nuestro centro ha resultado vital en la resolución satisfactoria de las emergencias que hemos sufrido, siendo punta de lanza en las actuaciones llevadas a cabo. Juntos, trabajadores sanitarios y vigilantes, hemos hecho posible que los planes funcionen.

-¿Qué aspectos debe tener en cuenta el plan de autoprotección para que exista una correcta coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como con los equipos de emergencias?

Básicamente, mecanismos de comunicación adecuados (protocolos de aviso puestos en común con números de contacto previamente pactados), así como el conocimiento de las instalaciones y sus características, campo en el que nosotros nos esforzamos especialmente. No hace mucho tiempo, dicha coordinación se limitaba a un cajón en la entrada del edificio en el que los bomberos podían encontrar bajo llave los planos del centro cuando acudían para ayudar ante una emergencia. Ahora, y teniendo en cuenta las dimensiones de un hospital de referencia como Son Espases, hemos considerado crucial, como he mencionado con anterioridad, organizar visitas guiadas de todos los retenes de bomberos para que conozcan nuestras instalaciones y se familiaricen con ellas.

Estamos convencidos de que esta iniciativa nos permitirá no sólo reducir los tiempos de actuación en caso necesario, sino también aportar a estos profesionales los conocimientos necesarios para que lleven a cabo su desempeño con las máximas garantías para la seguridad de todos.

-La nueva Ley de Seguridad Privada induce a pensar que los hospitales serán establecimientos obligados a contar con un departamento de Seguridad. ¿Qué expectativa tiene, en ese sentido, para el nuevo Reglamento de Seguridad Privada, donde aparecería específicamente esa obligación?

Como comentaba al principio, aunque la filosofía de los departamentos de Seguridad en los hospitales va calando poco a poco, no es menos cierto que aún tenemos mucho margen de mejora. Creo que un apoyo decidido por parte del marco normativo regulador ayudaría a consolidar nuestra perspectiva de la seguridad y a normalizar esta manera de organización en todos los centros. Nuestra experiencia es muy satisfactoria y nos gustaría que todos pudieran comprobar sus ventajas.

-Bajo su punto de vista, ¿qué otros aspectos debería abordar el Reglamento en materia de seguridad en los hospitales?

Creo que el nuevo Reglamento de Seguridad Privada debería incidir en el principio de subordinación de la seguridad privada a la pública para definir las competencias de las empresas gestoras y evitar así colisiones con las de la figura del director de Seguridad en los hospitales públicos. La búsqueda lícita del beneficio económico no puede considerarse como una máxima cuando se trata de la seguridad de las personas. Por eso, aunque los medios del departamento de Seguridad sean provistos por una empresa privada, dicha condición no debe generar interferencias en el trabajo del director de Seguridad, que se debe al respeto a la ley y a la búsqueda de la seguridad común. Si se observa ese reparto de papeles, la conjunción de ambos mundos, público y privado, puede resultar muy exitosa.

-Usted pertenece al Observatorio de Seguridad Integral en Centros Hospitalarios (OSICH), que, precisamente, ha sido muy activo en las propuestas al Ministerio del Interior para el nuevo Reglamento de Seguridad Privada. ¿Qué acciones centran actualmente el interés de la asociación?

El Observatorio cree que el sector de la seguridad privada ha madurado y crecido mucho en los últimos años, razón por la cual se deben dar pasos hacia un reconocimiento a través, por ejemplo, de la creación de una figura con alto rango en el Ministerio del Interior que se encargue de la coordinación de las seguridades pública y privada. Asimismo, reivindicamos el papel del director de Seguridad como interlocutor fundamental entre estas dos seguridades, por lo que solicitamos que se reconozca su condición de agente de la autoridad para aumentar el nivel de protección jurídica de su cargo. También pedimos la generalización de los departamentos de Seguridad en hospitales, hoteles, centros comerciales, grandes eventos de ocio…, siempre con un director al frente, y solicitamos la creación de una formación de rango universitario (un grado) para preparar a los futuros directores de Seguridad, lo que nos permitirá llevar al sector a la nueva etapa de especialización y profesionalidad que tanto anhelamos. Esperamos que nuestras sugerencias sean escuchadas.

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