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OPINIÓN

Martín González Santiago, Director de Seguridad y jefe del Servicio de Prevención Hospital Privado Concertado

La gestión de la seguridad y la protección integral en los hospitales como centros complejos e infraestructuras críticas

La gerencia de riesgos liderada por el director de Seguridad habrá de establecer el mapa de todos los riesgos y amenazas del centro.

Garantizar una adecuada seguridad y protección integral a un hospital es una tarea ardua y difícil por múltiples factores. El primero que motiva tal dificultad es que son centros complejos en los que existe una política de “puertas abiertas”; es decir, una política permisiva con el acceso y la movilidad interna de una organización que funciona las 24 horas al día, los 365 días del año. Un hospital es una “micro ciudad” en la que convergen una gran concentración de riesgos y, además de ello, todos heterogéneos, lo que aumenta exponencialmente su materialización en un daño y complica aún más garantizar una adecuada protección y seguridad. A todo lo anteriormente expuesto hay que sumarle que es uno de los 12 sectores de actividad que recoge la Ley 8/2011 sobre Protección de Infraestructuras Críticas, lo que manifiesta la importancia del sector hospitalario en torno a su adecuada atención y protección para garantizar la labor asistencial a la sociedad.

En cualquier caso, los diferentes factores, los riesgos y vulnerabilidades del sector sanitario pueden variar sensiblemente en función de múltiples características y sin entrar en una taxonomía completa de los riesgos. Tales características de consideración son grosso modo:

El tipo de titularidad del centro o su modelo empresarial: si son centros públicos, si son privados o si son concertados con la administración competente (es decir, con las distintas Consejerías de Sanidad de los distintos gobiernos autonómicos). También afecta si son de atención especializada, si la labor asistencial dispensada es de carácter general, si se realiza en régimen ambulatorio, como pueden ser la Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), tratamientos de quimio o radioterapia en los llamados “hospitales de día” o, por el contrario, en régimen de hospitalización o de régimen mixto combinando los anteriores (en este caso, aumenta la probabilidad del riesgo al integrarse las anteriores variables aumentando la complejidad en la protección por heterogeneidad en la atención dispensada).

Se ha de contemplar también el perfil de los pacientes: si son pacientes adscritos a la Sanidad o al Sistema Público de Salud, si los pacientes pertenecen a un régimen especial como lo es el régimen del mar, si son funcionarios y acceden a esa prestación de servicios sanitarios a través de sus mutuas (Muface, ISFAS, MUGEJU, etc.), si son pacientes privados, si lo son a través de compañías de seguros, de mutualidades deportivas, de trabajo, etc. Variables tan heterogéneas hacen, al igual que en el anterior apartado, que aumente la probabilidad del riesgo.

Otro factor importante es el área geográfica de influencia y la ubicación física del centro, es decir, si se encuentra en el núcleo urbano, en la periferia, en un entorno semiurbano o en áreas o zonas rurales, si está situado cerca de una zona industrial, turística, etc. En función de su localización, la tipología de riesgos y, por ende, su magnificación podría aumentar según el caso.

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