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OPINIÓN

Javier Blanco Gor, Responsable de Prevención de la Pérdida en AECOC

La pérdida desconocida: causas, retos y soluciones

A lo largo de todos los procesos que realiza una empresa de distribución se producen pérdidas de mercancía que tienen una incidencia directa en el beneficio y en el margen.

Existen dos tipos de pérdida: la conocida, que es cualquier pérdida detectada, registrada y contabilizada (como el registro de comida que se deben retirar por estar caducada); y la desconocida, que es aquella pérdida no identificada, no registrada o no contabilizada correctamente, que solo se puede detectar comparando las discrepancias entre el stock teórico y el inventario real.

Las tres principales causas que generan pérdida desconocida son: hurto externo, hurto interno y los errores de gestión. Como su nombre indica, el origen de esta pérdida es desconocida para las empresas, por lo que es imposible saber exactamente qué factor está produciendo la pérdida.

AECOC, en colaboración con la consultora EY, analiza anualmente la situación de la pérdida desconocida en España. Según los datos del último informe, realizado en noviembre de 2017 y que analizaba los datos del año 2016, el índice de pérdida desconocida se situaba en el 0,82 por ciento de las ventas en España, lo que supuso unas pérdidas de 1.800 millones de euros. Debajo de este dato subyacen, además, otros problemas muy graves, como los recursos destinados a la realización de las denuncias o la asistencia a los juicios, y especialmente las amenazas y agresiones que deben soportar los trabajadores e incluso los ciudadanos que se encuentran en los establecimientos. Recientemente coincidí con varios retailers europeos en un grupo de trabajo internacional en el que participa AECOC, y el comentario general es que hay un incremento en la violencia sufrida en las tiendas.

Para algunas personas robar es una forma de vida: vender la mercancía robada y lucrarse con ello. Muchos habrán visto el documental donde se entregaban listas de la compra a hurtadores, para que éstos robaran los productos. Éste es el día a día del retail, acentuado actualmente por otros medios de venta de mercancía robada que ofrece internet.

Soluciones al problema

Las empresas tienen tres grandes líneas de actuación: sistemas de seguridad, implicación de los recursos humanos y gestión de denuncias y juicios. 

En cuanto a los sistemas de seguridad, destacan por su uso los dispositivos anti-hurto. Aquí incluimos desde las etiquetas que podemos ver en alimentación o textil, hasta las carcasas de plástico o vitrinas en las que hay producto de alto valor. Normalmente las empresas protegen más o menos sus productos en función del índice de pérdida desconocida de la referencia, y éste suele estar relacionado con factores como el precio y el tamaño, pero sobre todo con la salida que tenga el producto en los mercados de reventa de producto. La videovigilancia es el otro gran sistema, utilizado por dos motivos principalmente: su utilidad para recabar pruebas de cara a los juicios y su función disuasoria.

La gestión de los recursos humanos es otro de los grandes ejes (incluyo en este apartado a los vigilantes de seguridad y a los trabajadores de la empresa). De nada servirán las inversiones en sistemas de seguridad si los trabajadores y vigilantes no tienen los procedimientos de actuación claros. Un ejemplo muy ilustrativo es cuando un consumidor sale de la tienda con su bolsa, pitan las antenas antihurto de la entrada, el consumidor se gira buscando que algún trabajador le diga algo, y como nadie le hace caso, se marcha… Los trabajadores y vigilantes deben estar formados para detectar comportamientos sospechosos, deben conocer los principales modus operandi utilizados por los hurtadores, y deben saber cómo proceder cuando detectan hurtos o se enfrentan a situaciones violentas. 

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