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ENTREVISTA

Emilio Radúan, Director general de Coprise

" La selección del emplazamiento de determinados eventos multitudinarios es una asignatura pendiente"

26/04/2013
Emilio Raduán, director general de Coprise, se ha hecho cargo de la gestión de la seguridad privada en multitud de eventos con afluencia masiva de público.

Pese al trágico suceso del Madrid Arena, Raduán asegura que la preparación de ese tipo de acontecimientos se lleva a cabo de una manera profesional en España, aunque apunta en esta entrevista para Seguritecnia algunos aspectos a mejorar para proporcionar un mayor nivel de protección a quienes acuden a ellos.

- El trágico suceso del Madrid Arena ha puesto en tela de juicio el nivel de seguridad de los eventos multitudinarios. Como profesional con una amplia experiencia en este campo, ¿cree que, en términos generales, la seguridad en este tipo de eventos se gestiona de manera apropiada en España?

España, gracias a su climatología y a su idiosincrasia, es uno de los países que más eventos multitudinarios celebran y cuenta con empresas y profesionales altamente especializados.

 En los últimos años se ha visto una enorme profesionalización del sector, que apuesta por la formación específica y la experiencia, y lo más importante, un cambio en la imagen que tenían las productoras y organizadores de este tipo de eventos en la figura del director o responsable de Seguridad y en su personal. Empiezan a entender que somos técnicos y profesionales responsables de un área fundamental y prioritaria dentro de la organización del evento. Eso es determinante a la hora de asignar presupuesto a nuestro departamento.

Entiendo que, pese al lamentable suceso al que hace alusión, en España se gestiona de forma profesional la seguridad de este tipo de eventos.

- ¿Considera que un cambio en las leyes de espectáculos de las comunidades autónomas evitaría sucesos como éstos?

Cualquier cambio legal, en principio, genera nuevos escenarios de trabajo a los que adaptarse y, desgraciadamente, hasta que no existe una obligación legal es difícil convencer a determinados empresarios de la importancia de la inversión en seguridad.

Actualmente ya son varías las comunidades autónomas que han cambiado su Ley de Espectáculos Públicos, incrementando las condiciones de seguridad, formación específica y acreditación del personal de control de accesos. Pero en realidad creo que la verdadera asignatura pendiente es la selección y autorización de los emplazamientos donde se realizan determinados eventos multitudinarios, que a mi juicio tendría que ser mucho más restrictiva y no depender de los intereses del gobierno local de turno. Hemos celebrado eventos en plazas de toros que son autenticas trampas y que llevaban esperando más de un siglo la licencia de apertura.

- ¿Cuál es el procedimiento que se sigue habitualmente para organizar la seguridad en estos acontecimientos?

Primero hay que ganarse la confianza de la productora para que te integre en la fase más importante del evento, que es a mi juicio la planificación. Atrás han de quedar los años en que se limitaban a dar, por parte en ocasiones del responsable de barras, una lista con un número de personal a su criterio (principalmente económico) y una hora de entrada.

En esa planificación tenemos que cubrir las tres fases del evento: el operativo previo o de montaje, el desarrollo del evento en sí y la fase de desmontaje y finalización del mismo. Contrariamente a lo que el público pueda pensar, se dan incidentes más graves en la primera y la última fase.

Es una parte fundamental la designación de un responsable de Seguridad, asignatura pendiente que espero que se aclare con la nueva Ley de Seguridad Privada. Es incomprensible que un macrofestival no cumpla con el criterio de exigencia de creación obligatoria de un departamento de Seguridad que determina el Artículo 96 del Reglamento de Seguridad privada; y cito textualmente: “c) Cuando así lo disponga la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil para los supuestos supraprovinciales, o el subdelegado del Gobierno de la provincia, atendiendo el volumen de medios personales y materiales, tanto físicos como electrónicos, el sistema de seguridad de la entidad o establecimiento, así como la complejidad de su funcionamiento y el grado de concentración de riesgo”.

Una vez que tenemos el Plan de Autoprotección del recinto –seleccionado también bajo el criterio de idoneidad del departamento de Seguridad– hemos de redactar un Plan de Seguridad específico del evento. En ese Plan tenemos que definir a los titulares, responsables, certificaciones, descripción de las instalaciones, sectorización de zonas, análisis de riesgos, inventario y medidas de autoprotección, plan e identificación de medidas y responsables de Plan de Actuación ante Emergencias (jefe de Emergencias y de Intervención), así como la relación de puestos, ubicación y funciones durante todas las fases del evento.

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En función de la importancia o relevancia del evento, se convoca una reunión previa por parte de la Delegación de Gobierno, donde tendremos que defender la idoneidad del Plan. Allí se determinan los responsables máximos de seguridad (en Madrid ya existe la figura del coordinador de Seguridad, generalmente un inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía, director de la Unidad de Seguridad Ciudadana y dependiente de la Delegación de Gobierno) y se establece la comunicación, la implantación de una UCO desde la cual se coordinan y autorizan todas las intervenciones, los medios asignados y funciones de todos los servicios de seguridad pública (Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil, Policía Municipal, Samur, Bomberos, Protección Civil), seguridad privada y servicios auxiliares. Una vez finalizada la reunión y tras contar con la aprobación de las medidas de seguridad asignadas, empieza la implantación del plan del evento y abrir puertas como se suele decir.Especialmente importante es la reunión e informe posterior del evento, con las propuestas de mejora aún recientes y con el objetivo de la profesionalización continua.

- ¿Quién y bajo qué criterios normativos designa los recursos que han de destinarse a la seguridad de un evento multitudinario?

Hay regulaciones legislativas por parte de las comunidades autónomas para determinar los mínimos y el tipo de personal. Pero no es hasta la reunión previa de seguridad cuando se determina si el personal es suficiente. De forma tácita, se asignaba una persona de seguridad o auxiliar por cada cien asistentes, pero es un error determinar el personal en función del aforo y no por las características del evento y del recinto. El resto de los recursos los han de designar en el Plan de Autoprotección y los servicios de seguridad públicos en las reuniones previas de seguridad.

- ¿Cuál es el papel de los controladores en los grandes eventos?

Un papel fundamental. De manera general llegan a multiplicar por diez el número de efectivos en relación con el personal de seguridad privada, generalmente por un criterio económico de ahorro. Por eso considero que desde la nueva Ley de Seguridad Privada se tiene que incluir la regulación, acreditación y formación del personal de servicios auxiliares –o como quiera que lo denominen– como lo fue en su día la figura del guarda de seguridad.

- ¿Considera que la formación que reciben los controladores y las condiciones de acceso a la profesión son suficientes o habría que mejorarlas?

Habría que mejorarlas ampliamente. La formación de un vigilante de seguridad tendría que pasar a ser FP1 y FP2, según sus especializaciones, y la formación tanto de los detectives privados como de los directores de Seguridad tendría que ser un grado universitario y no un título propio como en la actualidad.

- La reforma de Ley de Seguridad Privada podría ver la luz este mismo año. ¿Qué expectativas tiene usted respecto a la nueva norma? ¿Por qué cree que sería positivo permitir a la seguridad privada cubrir nuevos servicios, como la vigilancia en espacios abiertos?

 Creo firmemente que tras más de 20 años desde la última regulación normativa, el sector ha demostrado con creces su profesionalidad. Es momento de pasar del antiguo criterio de control y sanción a una situación de supervisión y colaboración, como es la línea actual de la Unidad Central de Seguridad Privada. Tal vez sea la hora de controlar las condiciones y exigencias a los usuarios de seguridad.

El sector tiene capacidad para asumir nuevos retos y nuevos tipos de servicios como lo fue la seguridad en buques mercantes y de pesca, que ya supuso cambios en el Reglamento de Seguridad Privada y en el de armas.  

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