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NOTICIA

La logística en MSF: nuevas formas de trabajar

05/03/2015 - Irene Schiess y Olimpia de la Rosa (Técnicas logística y sanitaria de la Unidad de Emergencias de MSF en España respectivamente).
La organización médico-humanitaria internacional busca nuevas formas de acceder a las poblaciones necesitadas y ha desarrollado diferentes opciones de estructuras médicas móviles que permitan una rápida respuesta.

MSF son las siglas por las que se conoce a Médicos Sin Fronteras, una organización médico-humanitaria internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. Desde 1971, interviene ante el deterioro brusco de las condiciones médico-humanitarias de poblaciones afectadas por crisis que ponen en peligro su supervivencia o su salud, en especial de aquellas que no reciben asistencia.

Una de las fortalezas de MSF es que conseguimos que la ayuda llegue a su destino en un máximo de 72 horas: podemos hacer llegar materiales y equipos especializados a cualquier parte del mundo. MSF controla la cadena de distribución de la ayuda desde su origen hasta su destino final. Para ello, disponemos de varias centrales de compra y almacenaje, desde donde se envían materiales y medicamentos a todos los proyectos. Además, tenemos stocks en varios lugares del mundo para dar cobertura inmediata a emergencias.

Los ‘logistas’ contratados en los proyectos se encargan de la gestión de las compras, vehículos, seguridad; suministros y almacenes; transporte y energía; telecomunicaciones; soporte informático; agua y saneamiento; rehabilitación y construcción; gestión, supervisión y formación de personal.

La logística desempeña un papel clave en los proyectos de MSF, especialmente en emergencias. En 2013, los gastos de MSF España fueron de 115,2 millones de euros. De éstos, los transportes, fletes y almacenaje supusieron el 12,1 por ciento, y la logística y el saneamiento el 5,5 por ciento. Esto da cuenta de la importancia y el peso de la logística en nuestras operaciones.

La burbuja

En este contexto, MSF nunca deja de buscar nuevas formas de acceder a las poblaciones necesitadas de ayuda urgente, superando todo tipo de barreras (geográficas, económicas o de cualquier otro tipo) para brindar una atención adecuada en las áreas donde los servicios médicos son inexistentes, inadecuados o han sido destruidos. 

Después de una emergencia, MSF siempre ha intentado adaptar lo antes posible las estructuras de salud existentes procediendo a su rápida rehabilitación, lo que obviamente deja un vacío de algunos días o semanas hasta que pueden estar en funcionamiento y garantizar las mínimas medidas de control de infecciones. 

MSF Grandes Catástrofes 2

Desde 2002, MSF ha explorado diferentes opciones de estructuras médicas móviles que permitan un rápido despliegue de la respuesta quirúrgica, probando varias alternativas tanto en contextos de conflicto como de desastre natural. Cabe destacar tres: el contenedor prefabricado listo para montar (tipo Containex®); el tradicional contenedor de transporte marítimo, con rápido acondicionamiento y adaptación básica para su uso; y el módulo hinchable de bloque quirúrgico hospitalario (hoy todavía en uso por parte de MSF Francia). 

Tras el terremoto de 2010 en Haití, donde la rápida habilitación de estructuras médicas fue una necesidad imperiosa frente a la magnitud del desastre, los departamentos Médico y Logístico y la Unidad de Emergencias de MSF-E tomaron la firme decisión de invertir en la búsqueda de nuevas soluciones para lograr una estructura ligera, fácil de instalar y económica en la que se pudiera realizar cirugía de emergencia. 

El mercado ofrecía varias opciones aparentemente útiles, pero ninguna de ellas parecía estar completamente adaptada a las necesidades de MSF. Pusimos a prueba varios prototipos de estructuras móviles, y finalmente —tras múltiples discusiones y evaluaciones técnicas sobre facilidad de uso, adecuación técnica y coste—, a principios de 2011 nos decidimos por la burbuja de O2 (el precio aproximado de la burbuja es de unos 10.000 dólares o unos 7.300 euros al cambio actual).

La burbuja, cuyo primer prototipo fue proporcionado por la Fundación Nadal, es un producto nuevo y mucho mejor adaptado a las necesidades de MSF. Los factores que hacen de ella la más interesante de las alternativas son los siguientes: 

Permite ejecutar cirugía menor y cesáreas rápidamente, en cualquier lugar y sin incrementarse el riesgo de infecciones postoperatorias, ya que su filtro de aire integrado garantiza un ambiente limpio con aire purificado y libre de partículas. Previene la sedimentación o depósito de virus y bacterias, gracias a su arquitectura espacial y a la constante renovación de aire en el interior.

Lleva aproximadamente una hora tenerla operativa con todos los requisitos para una intervención: configuración de la estructura, abastecimiento de agua, suministro de energía, enseres, etc. Destacan el tamaño y peso reducidos del propio embalaje, lo que permite facturarla en un vuelo regular de pasajeros como equipaje personal, sin más preparativos. 

No requiere personal técnico especializado para su instalación. De hecho, sólo necesita dos personas para su montaje. Requiere un mantenimiento mínimo y su consumo de energía es muy reducido. 

Sobre el terreno

Una vez seleccionado el prototipo, dado que parecía ajustarse a los requisitos de MSF, se imponía probarlo en el terreno. Este paso requirió trabajo adicional: durante 2011, elaboramos un plan de despliegue, el cronograma y la documentación para llevar a cabo la evaluación. También dedicamos un tiempo suplementario a identificar un entorno adecuado para la prueba y a rematar la documentación. Como cualquier otra innovación, nos llevó casi dos años probar la burbuja en un escenario real. 

A mediados de 2013, la presentamos al equipo de Siria, que se mostró muy dispuesto a probarla. Sus conclusiones fueron que la estructura aún no era perfecta y que tenía algunas carencias: en su interior hacía demasiado calor, era un poco pequeña, el paso de entrada no era adecuado, y era frágil. No obstante, en su interior se llevaron a cabo con éxito tres intervenciones quirúrgicas (una cesárea y dos desbridamientos), por lo que el equipo llegó a la conclusión de que, con algunas mejoras, podría ser una opción válida para las actividades móviles de cirugía.

MSF Grandes Catástrofes

A finales de 2013, tras el tifón Haiyan, enviamos a Filipinas un modelo mejorado de la burbuja, que incorporaba las adaptaciones propuestas y que estaba especialmente diseñado para ser utilizado como pequeño quirófano móvil. La instalamos en Burauen (Leyte) y, esta vez sí, demostró que podía cubrir los objetivos: gracias a ella, durante la primera fase de la emergencia, los equipos pudieron desarrollar sus actividades quirúrgicas dentro de lo que quedaba del hospital de distrito, garantizando un entorno esterilizado, mientras se construían o rehabilitaban las estructuras semipermanentes o permanentes de salud. 

La experiencia de la burbuja sigue en fase de desarrollo. Aún necesita mejoras para que los equipos puedan trabajar mejor sobre el terreno en casos de emergencia. Todo este proceso ha evidenciado que responder a los desafíos médico-operacionales requiere tener la mente abierta al buscar nuevas soluciones, y probar también aquellas que, aunque no hayan sido concebidas por nosotros, puedan servirnos bien. También hemos aprendido que los cambios y las iniciativas innovadoras requieren tiempo para hacerse realidad. Y por último, pero no menos importante, hemos comprobado que requieren el trabajo conjunto de personas de diferentes orígenes dentro y fuera de MSF, en las oficinas y en el terreno.  

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