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OPINIÓN

Montserrat Iglesias-Lucía, Directora de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universitat Autònoma de Barcelona

Caso Madrid Arena: un ejemplo a evitar

En el ámbito universitario solemos explicar ejemplos de buenas prácticas para aprender del día a día de las organizaciones de seguridad y prevención. No obstante, en algunos casos, también nos vemos obligados a enseñar ejemplos de malas praxis, de lo que no se debe hacer; es más, de lo que debemos condenar y rechazar como profesionales comprometidos con nuestra profesión y con los logros de la misma.

Por desgracia, lo que sucedió en el llamado “caso Madrid Arena” es uno de estos ejemplos. El 11 de diciembre de 2017, el Tribunal Supremo dictó sentencia en relación a este caso, ratificando las penas impuestas por la Audiencia Provincial de Madrid y ampliando el núcleo de responsabilidades al médico del evento como autor de un delito de imprudencia grave con resultado de muerte por imprudencia profesional.

En este artículo no realizaremos un examen jurídico de la sentencia, aunque recomiendo su lectura por el metódico razonamiento de lo sucedido, sino que la analizaremos desde un punto de vista de planificación estratégica de la seguridad.

Fallo desde el origen

Si examinamos los hechos probados de la sentencia, se puede comprobar cómo desde el origen existe una defectuosa actuación en la planificación de la seguridad del evento, primando los intereses particulares de la promotora junto con la desidia del resto de los responsables de la seguridad.

Tal y como reconoce la sentencia, “es cierto que ni puede exigirse, en ninguna actividad humana, un rango de seguridad absoluto (el riesgo 0 no existe), ni tampoco que el análisis deba realizarse exclusivamente desde una perspectiva ex post, pero es indudable que el ordenamiento jurídico exige la máxima previsión de riesgos ante la posible producción de consecuencias tan trágicas como la acontecida” (Fundamento de Derecho, en adelante F.D, Primero).

Efectivamente, de la lectura de la sentencia se puede desprender, irónicamente, cómo aquellas medidas y actuaciones que servirían para prevenir los riesgos se convirtieron, por un mal uso, en obstáculos a la seguridad.  

Puede ver el artículo completo, aquí.

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