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OPINIÓN

Marta Tortosa, Responsable de Marketing de CCTV Center

Sistemas de protección eficaces para infraestructuras críticas

Videovigilancia, detección y ciberseguridad
La propia coyuntura internacional, junto con los recientes ciberataques masivos a nivel global, siguen manteniendo la protección de las infraestructuras críticas como una prioridad en la agenda de seguridad de la mayoría de gobiernos en todo el mundo.

Tradicionalmente, las medidas de seguridad para proteger este tipo de instalaciones de alto valor estratégico se han centrado fundamentalmente en la protección del perímetro exterior, considerado como la primera línea de defensa. Para ello, las cámaras de CCTV y las patrullas de vigilancia constituyen desde hace tiempo un pilar básico del plan de seguridad de cualquier infraestructura crítica.

Sin embargo, en la actualidad, las amenazas se han sofisticado y, afortunadamente, también lo ha hecho la tecnología para hacerles frente. La seguridad física sigue siendo un aspecto crucial, y nuevas tecnologías como el radar de detección, las cámaras de imagen térmica y el análisis de vídeo inteligente contribuyen a mejorar la detección de intrusos a larga distancia y a prevenir incidentes de forma temprana. Pero los ataques ya no solo provienen del exterior. Ya sea en forma de virus, malware o hackers, el núcleo del sistema puede ser atacado “desde dentro”, lo que amplía el foco de atención hacia la seguridad del propio sistema de seguridad.

Así, a la eficacia de los sistemas de videovigilancia y detección se suma la necesidad de mejorar la seguridad de la red y de todos los componentes conectados a ella (cámaras, NVRs, switches, etc.), especialmente en un momento en el que los sistemas de vídeo en red cobran cada vez más importancia. 

Radar

Durante décadas, la tecnología de radar ha estado prácticamente reservada para aplicaciones militares y de alta seguridad. Los sistemas eran caros y complejos de calibrar, lo que hacía difícil su instalación y manejo. Sin embargo, la aparición de radares de detección compactos, como el de SpotterRF, distribuido por CCTV Center, ha cambiado por completo la manera de afrontar los proyectos de protección perimetral y detección de intrusos con radar. Con un tamaño de apenas 25 centímetros y un peso de entre 700 gramos y 1,6 kilos dependiendo del modelo, los radares de estado sólido SpotterRF suponen una solución muy eficaz para vigilancia de grandes áreas.

A diferencia de los radares giratorios, que son sistemas pesados, difíciles de calibrar y muy sensibles a los desniveles del terreno, el radar compacto SpotterRF es un equipo ligero, fácil de configurar y puede instalarse a cierta altura para evitar obstáculos y desniveles.

Su diseño compacto y robusto garantiza su resistencia en condiciones de funcionamiento extremas, siendo muy resistente a la lluvia y al polvo; y, como no tiene partes móviles sujetas a desgaste, no requiere mantenimiento.

A pesar de su reducido tamaño y ligereza, los radares compactos SpotterRF son capaces de cubrir áreas de hasta 565.000 metros cuadrados y de detectar objetivos del tamaño de un coche a 1.500 metros y a una persona a una distancia de 850 metros (950 metros con los modelos -EXT de distancia extendida).

Además, la detección por radar no se ve afectada por las condiciones ambientales o de luz. De hecho, el radar detecta objetivos de forma eficaz con lluvia, nieve, niebla y en cualquier otra condición meteorológica en la que una cámara de seguridad convencional podría tener problemas para mostrar una imagen nítida.

Aun así, para completar el sistema de radar y mejorar la conciencia situacional de los operadores cuando se produce una alarma, es importante contar con cámaras térmicas y cámaras domo motorizadas PTZ que ofrezcan imágenes en tiempo real del objetivo detectado para realizar una verificación visual de la alarma. Eso sí, teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, el radar detecta los objetivos mucho antes de que la cámara o el ojo humano sean capaces de distinguirlos en la imagen.

Cámaras térmicas

Las cámaras de imagen térmica siguen siendo una tecnología imprescindible para la protección de infraestructuras críticas. Su capacidad para generar imágenes nítidas en total oscuridad y para detectar objetivos a larga distancia las convierte en una de las herramientas más eficaces para vigilar grandes áreas y perímetros. Una cámara térmica equipada con un objetivo de cien milímetros es capaz de detectar objetivos del tamaño de un vehículo a más de ocho kilómetros de distancia y puede detectar una persona a 2.500 metros.

En combinación con sistemas de detección basados en análisis de vídeo, las cámaras térmicas ofrecen mejor rendimiento que las cámaras de luz visible tradicionales. Los sistemas de analítica de vídeo funcionan mejor con cámaras térmicas debido al mayor contraste de las imágenes térmicas en las que los objetivos aparecen claramente destacados incluso si están ocultos en sombras, arbustos o fondos difusos. Además, las imágenes térmicas generan menos falsas alarmas porque no se alteran con los movimientos de hojas, reflejos, sombras, etc.

Todos estos factores hacen que se requieran menos cámaras térmicas para cubrir un perímetro que las que harían falta para cubrir la misma distancia con cámaras de CCTV convencionales.

Además, es una tecnología discreta y económica. A diferencia de otros sistemas de visión nocturna, las cámaras térmicas no requieren ni siquiera de un mínimo de luz para generar imágenes, lo que evita tener que contar con un sistema de iluminación complementario que, en muchas ocasiones, suele resultar caro de mantener o difícil de implantar, como en el caso de infraestructuras marítimas y fluviales en las que el despliegue de un sistema de iluminación puede ser realmente complicado y costoso. 

Grado marino

El catálogo de infraestructuras críticas incluye inevitablemente puertos, aeropuertos, embalses, centrales nucleares, instalaciones de petróleo y gas y una amplia variedad de plantas industriales y de generación de energía.

Además de su alto valor estratégico, este tipo de instalaciones suelen presentar dificultades de seguridad añadidas debido a la presencia de material inflamable, productos y residuos peligrosos, zonas con atmósferas explosivas o riesgo de incendio. A menudo, implican también duras condiciones de funcionamiento en las que los equipos están expuestos a temperaturas extremas, corrosión, salitre y, en general, a todo tipo de inclemencias ambientales.

Todas estas dificultades no tienen por qué traducirse en una disminución de la seguridad. Al contrario. Es en estos escenarios en los que hay que extremar las medidas de seguridad apostando por equipamiento especializado adecuado.

Para proteger esta clase instalaciones especiales, fabricantes con larga experiencia en el sector, como Pelco y Panasonic, disponen de cámaras de seguridad y carcasas antideflagrantes especialmente diseñadas para zonas ATEX/iECEX, entornos con atmósferas explosivas y peligro de incendio. También existen modelos anticorrosión y con protección IP grado marino diseñados precisamente para ofrecer el máximo rendimiento y calidad de imagen, incluso en condiciones de funcionamiento extremas.

Fabricados en materiales como aluminio anodizado, acero inoxidable 316 y 316L y con revestimientos especiales para soportar las condiciones de funcionamiento más exigentes, muchas de estas cámaras y carcasas incluyen versiones con posicionador PTZ motorizado. 

Iluminación inteligente

Los responsables de una infraestructura crítica deben tener un control preciso sobre todos los sistemas que funcionan en sus instalaciones. El sistema de iluminación no es una excepción. Si se busca el máximo rendimiento y eficacia en todos los componentes del sistema de seguridad, ¿por qué no perseguir el mismo objetivo con el alumbrado? Los focos Vario2 IP de Raytec permiten crear sistemas de iluminación de red inteligente que pueden ser gestionados remotamente desde el centro de control. De esta forma, los operadores de la instalación pueden controlar los focos individualmente o por grupos de focos e incluso configurarlos para que reaccionen de una determinada manera cuando se producen determinados eventos o alarmas. Así, es posible programar funciones de encendido y apagado automático por fotocélula o cuando se detecta movimiento, regular la intensidad de luz o establecer reglas de iluminación disuasoria en las que el foco emite una luz flash intermitente cuando detecta un intruso o alarma.

También es posible comprobar remotamente el estado del foco y su consumo, lo que ahorra a los responsables de mantenimiento mucho tiempo y dinero en desplazamientos y mano de obra. Además, como funcionan con tecnología Led de bajo consumo, sus costes de funcionamiento son considerablemente menores que los de las lámparas halógenas convencionales.

La gestión inteligente de la iluminación permite ahorrar energía y, por extensión, reducir los costes de funcionamiento y mantenimiento de la instalación, ya que la iluminación es, a menudo, una de las partidas más costosas de este tipo de infraestructuras.

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