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ENTREVISTA

Miguel Ángel Molina Berbel, Director de Seguridad del Museo Thyssen-Bornemisza

“Mi principal preocupación en cuanto a los riesgos del museo es la amenaza global terrorista”

11/10/2016
En el medio año que lleva como director de Seguridad del Museo Thyssen, Miguel Ángel Molina ha inmerso al área que lidera en una auténtica revolución tecnológica. La migración de analógico a IP de los sistemas de seguridad y de la central receptora de alarmas de la pinacoteca es el principal proyecto puesto en marcha por la institución en materia de seguridad desde hace años. El objetivo es, dice, mejorar la operativa y adaptarse a la realidad de las amenazas actuales, principalmente la del terrorismo internacional.

– En el tiempo que lleva como director de seguridad del Museo Thyssen-Bornemisza, ¿qué primeras decisiones ha adoptado para el departamento que lidera?

Tras mi reciente incorporación al cargo hace seis meses y a pesar de ser un museo relativamente nuevo (el año que viene celebramos nuestro 25º Aniversario), una de las prioridades que me han encomendado ha sido realizar una auditoría interna de los sistemas y protocolos de seguridad para su revisión y actualización.

Ante las amenazas actuales, sobre todo la yihadista, una de las medidas que se han implantado ha sido arcos detectores de metal. Al tratarse de un museo, se ha buscado una solución integral, discreta y sincronizada con el resto de sistemas de seguridad. Los productos de seguridad que se instalen tienen que adaptarse a la funcionalidad del museo y que, a su vez, tanto el impacto visual como las molestias que pudiera ocasionar a los visitantes sean las mínimas. 

Es curioso observar cómo estas medidas adicionales y nuevas están recibiendo una buena acogida por parte del visitante, así como por el personal del museo. Se está creando una conciencia de seguridad y de colaboración, lamentablemente impuesta por las actuales amenazas globales. Pero los lazos entre el departamento de Seguridad y otras áreas cada vez son más estrechos, colaboran mutuamente.

– ¿De qué manera está estructurado actualmente el departamento de Seguridad del museo?

Está formado por un director de Seguridad, del que dependen los supervisores, los cuales son una pieza clave en la operatividad y maniobrabilidad del departamento. Estos últimos son a su vez delegados en seguridad, por lo que se delega en ellos del mando en ausencia del director de seguridad.

Por otro lado, y no menos importantes, son los operadores de consola que mantienen todo el soporte técnico e informático, así como la operatividad de la central receptora de alarmas de uso propio del museo; además, ejercen de enlace directo con el director de Seguridad, así como con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Por cierto que los agentes de la seguridad pública realizan una labor muy eficaz en la coordinación y ejecución de los transportes de obras de arte, que en la mayoría de los casos son escoltados por la Brigada Especial del Cuerpo Nacional de Policía.

Todo el personal mencionado depende de la Fundación Thyssen-Bornemisza. Aparte, y mediante concurso público, se contratan los servicios de seguridad con una empresa, en este caso Casesa, con vigilantes de seguridad. Éstos a su vez están coordinados por un supervisor de seguridad de la compañía, que es el enlace directo de la misma con el director de seguridad.

– Actualmente están llevando a cabo un proceso de transición de su centro de control para pasar de la tecnología analógica a IP. ¿Por qué vieron esta necesidad?

Fue uno de los resultados de la auditoría interna antes mencionada. Se observó que el servidor tenía ya una antigüedad y que cuando se diseñó el sistema analógico en su día disponía de un respaldo que resultaría insuficiente en caso de fallo del servidor. Por lo que la dirección del museo valoró muy positivamente adelantarnos a la posible caída del servidor y evitar molestias innecesarias. Por consiguiente, se valoró priorizar la previsión y actualización del sistema analógico y realizar definitivamente el salto a la tecnología digital IP.

Otro punto a favor era que ya disponíamos de una red de fibra óptica que une todo el CCTV con la central receptora de alarmas, por lo que teníamos bastante avanzado y la obra civil sería mínima, así como las molestias a la operativa habitual del museo.

Para leer la entrevista completa, descargue el PDF adjunto.

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