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OPINIÓN

Joaquín Rodríguez Álvarez , Coordinador de Movilidad de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universidad Autónoma de Barcelona (EPSI-UAB)

Internacionalización y transferencia: las bases de los nuevos fundamentos de la seguridad en un mundo globalizado

El mundo de la seguridad, al igual que la mayor parte de sectores sociales, vive una completa transformación debido tanto a la penetración masiva de nuevas tecnologías que condicionan la labor de los profesionales (a favor y en contra), como al cambio en la propia definición y comprensión de lo que hoy se considera seguridad y de los costes sociales asociados a la misma.

La vieja paradoja libertad-seguridad en una era 3.0, en la que lo digital se funde con lo real, nos obliga a establecer nuevos pactos sociales en base a una ética donde valores como la privacidad adquieren una nueva relevancia.

Fue el maestro Heráclito quien nos enseñó que en el cambio se encuentra la clave de la vida. Hoy en día la sociedad vive una completa metamorfosis; solo basta mirar a nuestro alrededor para constatar ese flujo histórico que transforma la economía, la política, la educación y las propias relaciones interpersonales. Y si buscamos en nuestros bolsillos, encontraremos teléfonos que, en la mayoría de los casos, tienen una potencia superior a los ordenadores que pusieron al primer humano en la luna. Aparatos que nos comunican con el mundo, que albergan información clave sobre nuestra vida y cuyo valor reside, precisamente, en la información que guardan.

Así, en esta transición entre normalidades que encarna la cuarta revolución industrial de la mano del blockchain, el Internet de las Cosas o el surgimiento y la extensión de la inteligencia artificial, es un reto de las universidades y de las instituciones académicas ser capaces de generar estrategias y metodologías que actúen como vínculo entre presente y futuro, y preparen a nuestros alumnos para lo que vendrá, para los requerimientos que tendrá su sector, sin perder nunca de vista la potenciación de sus capacidades críticas. La función de la universidad va más allá de la mera generación de profesionales cualificados: su verdadero objetivo es la creación de ciudadanos responsables.

El problema es que hoy ya no contamos con augures ni oráculos, siendo únicamente nuestra limitada capacidad prospectiva la que nos guiará a través de este tiempo de caos, complejidad y contradicciones. Es fácil ver que el cambio se avecina, si bien definir las consecuencias del mismo ya no es tan sencillo.

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