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Revista Seguritecnia Edición impresa
OPINIÓN

Juan Antonio Gómez Bule , Presidente de Walhalla

La inteligencia, una disciplina para ayudar a disminuir la incertidumbre

La inteligencia, entendida como la tarea permanente de acercarse a la presunta realidad para analizarla, entenderla, comprenderla, aprehenderla (con hache) –no solo mentalmente sino imbuirte de ella–, ha supuesto para mí un leit motiv.

Llegar a comprender mi posición en el mundo y entender lo que existe más allá de lo evidente, las relaciones subyacentes, asingnóticas, los patrones de comportamiento, las relaciones de poder, el ejercicio de la influencia y, sobre todo, con todo ello, colaborar en la defensa de los intereses de España, de nuestras empresas y de nuestros ciudadanos.

La inteligencia, recogida en nuestra Estrategia de Seguridad Nacional, es, al igual que la seguridad, una tarea de todos. Avanzamos por escenarios complejos, mutantes, asimétricos, donde lo único constante es el cambio. Cómo entender nuestro lugar en el mundo implica utilizar los medios tecnológicos que están suponiendo una transformación social, empresarial y geopolítica, donde la hiperconectividad ha llevado al ser humano a ser el “creador” de un quinto espacio de poder, el ciberespacio. Este ciberespacio no está sujeto a las reglas y normas de los demás espacios físicos y nos obliga a pensar fuera del espacio y del tiempo tradicional; esta situación genera conflictos derivados de la quiebra de un modelo del mundo basado en dimensiones físicas.

La emergencia de esta nueva dimensión ha conllevado riesgos y oportunidades. Estamos asistiendo a una revolución intelectual donde los modelos empresariales se han modificado, hemos atravesado crisis económicas que sobrevuelan sobre crisis mucho más profundas. Todo se ha puesto en cuestión y no podemos parar nuestra vida hasta que hayamos encontrado las respuestas a los nuevos modelos de convivencia y de relación. Hemos de transformar nuestras estructuras organizativas y mentales a un ritmo extraordinariamente acelerado donde la incertidumbre se instala.

en la imagen se muestra una representacion de la globalizacion mundial

La inteligencia, como disciplina, no solo se puede nutrir –como tradicionalmente se ha entendido– desde los profesionales públicos, ni es privativa de las Fuerzas Armadas o de los Cuerpos de Seguridad. La inteligencia es un campo amplio, cada vez más, donde las barreras entre lo público y lo privado se diluyen, y caminamos hacia la construcción de una Comunidad de Inteligencia global, con perfiles heterogéneos que nos permitan aproximarnos a los acontecimientos objeto de análisis desde una perspectiva múltiple, donde el pensamiento lateral tome posiciones y nos forcemos a “desaprender” muchas de las creencias que nos obligan a ver la realidad desde una óptica tradicional que nos lleva a minusvalorar detalles fundamentales para el análisis.

Compromiso del Estado

Inteligencia, contrainteligencia, seguridad, ciberseguridad, ciberinteligencia, propaganda y contrapropaganda, cibersoberanía… son parte de un objetivo final: llevar la percepción de seguridad a nuestros conciudadanos, trasladar una cultura de inteligencia, seguridad, defensa y ciberseguridad. Para llevar a cabo este objetivo necesitamos el compromiso del Estado –no solo de los gobiernos– de configurar un pacto de estabilidad y de desarrollo de nuestro Sistema de Inteligencia Global, que permita una ventaja competitiva de nuestras empresas, de influencia global con capacidades reales en el mapa de la geopolítica internacional y de las organizaciones supranacionales, dotando a España de las inversiones en I+D+i para el desarrollo de las tecnologías necesarias para colaborar, en el marco europeo, en la construcción de un sector estratégico de ciberseguridad y defensa europeo, disminuyendo nuestra casi total dependencia tecnológica. En segundo lugar, fortaleciendo de capacidades humanas, generando nuevos puestos de trabajo, con nuevas capacidades que entiendan esta realidad y nos ayuden a actuar salvaguardando los intereses de nuestro país, de nuestras empresas y de nuestros conciudadanos.

Nos encontramos pues ante la necesidad de vertebrar elementos público-privados en el desarrollo de las capacidades que apoyen esta solicitud con los objetivos ya comentados y para el fortalecimiento de nuestra posición en el mercado internacional, el desarrollo de la competitividad de nuestro tejido industrial, la seguridad de la economía y de las empresas y el refuerzo de la influencia de nuestro país.

Estamos ante amenazas que se pueden convertir en endémicas y que han potenciado los procesos de convergencia de la ciberseguridad, el ciberterrorismo, el ciberactivismo, el ciberespionaje, haciendo imprescindible el desarrollo en nuestro país tanto de capacitación personal como de consolidación empresarial de las compañías que realizan servicios en la prevención de todo este tipo de situaciones, tal y como están desarrollando los países de nuestro entorno. Países que se están tomando muy en serio el hecho de que, quienes tengan la capacidad de influencia en este quinto espacio, serán los que detenten realmente un principio de soberanía en la toma de sus decisiones como país.

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