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Revista Seguritecnia Edición impresa
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OPINIÓN

Montserrat Iglesias-Lucía, Directora de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universitat Autònoma de Barcelona

Otra visión del ‘compliance’

En el número 442 del mes de mayo del año pasado de la revista Seguritecnia tuvimos la ocasión de leer diferentes y excelentes artículos sobre el compliance y sus consecuencias prácticas, especialmente las jurídicas.

En este texto nos gustaría poner de relieve otra visión del compliance o, como lo llamaríamos en nuestra lengua, el cumplimiento normativo.

Como bien destacaba el Dr. Muñoz Usano, presidente de la Sociedad Española de Estudios de Derecho de la Seguridad, en el número referenciado, “el cumplimiento normativo no es nada nuevo, siempre ha existido, lo nuevo es la tendencia a observarlo y promoverlo”. Efectivamente, el cumplimiento normativo, en sí mismo, no es ninguna primicia. De hecho, la gran mayoría de nuestras organizaciones llevan realizándolo desde sus orígenes. La novedad radica en la visualización de ese cumplimiento. Una visualización que no es baladí porque permite tomar conciencia de su importancia y de sus consecuencias.

El compliance fomenta la cultura de la prevención y de la seguridad, no sólo a nivel organizacional, sino también a nivel social, como veremos más adelante.

Maquinaria preventiva

Antes me gustaría explicar un previo. Hace doce años, mientras investigaba para mi tesis doctoral, estudié diferentes mecanismos para prevenir los riesgos, y entre ellos analicé el impacto del derecho para evitar determinadas conductas, concluyendo en una teoría (que expondré de forma sintética, evitando entrar en la complejidad de la misma) sobre la transformación del comportamiento a través de la regulación, y en la que el derecho deviene una importante maquinaria preventiva.

Esta teoría se basa en tres elementos, la regulación, el comportamiento y el entorno, cuya combinación permite transformar una sociedad prorriesgos en una sociedad prerriesgos (preventiva del riesgo).

En cuanto al primer elemento, la regulación, es necesario que los poderes públicos competentes aprueben normativas que posibiliten establecer pautas de comportamientos que prevengan el riesgo y no sólo se limiten a castigarlo. Deben imponer a los actores las conductas que ayuden a evitarlo.

otra vision de compliance

Junto con este catálogo de pautas regulatorias prerriesgo, la normativa tiene que establecer, a su vez, mecanismos de cumplimento y supervisión para que esas reglas no sean meramente un catálogo de buenas intenciones y cuya inobservancia conlleve consecuencias. De ahí la importancia de respetarlas.

Conforme velamos por el cumplimiento de las normas se está produciendo un cambio social. El respeto mayoritario de las mismas permite modificar el entorno que nos rodea. Y es en este punto cuando entra en juego el segundo elemento, el comportamiento.

Como bien destacan los profesores norteamericanos Cass R. Sunstein y Richard H. Thaler, Premio Nobel de Economía 2017, en su libro Un pequeño empujón (Nudge): El impulso que necesitas para tomar las mejores decisiones en salud, dinero y felicidad, la presión del entorno condiciona el comportamiento individual de tal manera que si en nuestra sociedad u organización establecemos unas pautas de conducta y supervisamos que se lleven a cabo, el cumplimiento de las mismas se irá generalizando porque la presión del grupo ayudará a cambiar los comportamientos individuales que infrinjan dichas actuaciones. Y con la proliferación de esas conductas, transformaremos de forma indirecta el entorno (el tercer elemento), convirtiéndolo en más seguro al disminuir las probabilidades del incidente.

Teoría aplicable

Esta teoría, diseñada para mejorar las políticas públicas en el aumento de la prevención, es perfectamente aplicable a los programas de cumplimiento normativo.

Si analizamos cómo se está llevando a cabo el compliance en nuestro país, observamos cómo esta metodología cumple con los tres requisitos para ser una auténtica herramienta preventiva.

Una de las finalidades del compliance es establecer un programa que supervise el cumplimiento eficaz de las normas para que los trabajadores de una entidad, así como su relación frente a terceros, respeten dichas pautas para evitar los riesgos que se derivan de la inobservancia de las mismas y para fortalecer las organizaciones desde un punto de vista de la seguridad y de la prevención. Es decir, el primer elemento, la regulación, se canaliza a través de los protocolos previstos en los programas de compliance. El segundo elemento, el comportamiento, se expande a través de las pautas de actuación que marcan los mencionados programas. Y, por último, el tercer elemento, el entorno, hace referencia a la organización en sí, donde el respeto generalizado de estas normativas internas por parte de los trabajadores permitirá que la organización se encamine hacia un escenario más preventivo y seguro.

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