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OPINIÓN

Miguel Vidueira, Director técnico de Grupo Cepreven

El concepto de la seguridad contra incendios en terminales aeroportuarias

Las terminales aeroportuarias son, en la mayoría de casos, construcciones singulares que necesitan un planteamiento específico de seguridad contra incendios. Y es que los aeropuertos también sufren incendios –por fortuna pocos–, de los que se pueden sacar conclusiones y lecciones aprendidas para el futuro. Para empezar, vamos a recordar dos de ellos.

El incendio en el aeropuerto de Fiumicino (Roma, Italia) tuvo lugar en mayo de 2015. Al parecer, se desató en la cocina de un bar en la zona de tránsito tras el control de pasaportes situado en la terminal 3. Las llamas se desarrollaron con rapidez, afectando a varias tiendas duty free y alcanzando una superficie de 1.000 metros cuadrados, aunque afortunadamente no hubo desgracias personales. A ello contribuyó que el incendio comenzase en torno a la medianoche, estando ya la terminal cerrada, y por tanto con escasa presencia de personal. Sin embargo, los daños materiales alcanzaron el millón de euros y todos los vuelos de la mañana tuvieron que ser cancelados.

El segundo incendio a destacar fue el producido en el aeropuerto de Düsseldorf (Alemania), producido en abril de 1996. Se estaban realizando unos trabajos de soldadura en una junta de dilatación de un forjado, lo que provocó que cayera metal fundido inadvertidamente sobre el revestimiento del falso techo del nivel inferior, en la planta de llegadas. El incendio progresó lentamente por el falso techo alimentado por materiales de aislamiento y plástico de conducciones. El humo generado, con gran concentración de gases tóxicos, se extendió rápidamente, aprovechando las conducciones de aire acondicionado. El pánico generado entre los pasajeros hizo que no se atendieran las consignas de evacuación. 16 personas fallecieron por inhalación de gases, de las que nueve de ellas fueron encontradas en un ascensor que comunicaba la planta de salidas con la de llegadas. El incendio se prolongó durante más de cinco horas y necesitó más de 300 bomberos para controlarlo. La terminal resultó totalmente destruida.

Como se puede ver, los incendios en los aeropuertos, aunque por suerte inusuales, ocurren. Por tanto, como es lógico, este tipo de instalaciones también deben dotarse de las correspondientes medidas de protección contra incendios. Ateniéndonos a la reglamentación, y aterrizando en el caso concreto de nuestro país, disponemos de un Código Técnico de la Edificación (CTE) que establece las condiciones de protección contra incendios de los establecimientos no industriales. La discriminación de medidas a implantar se realiza según la actividad realizada. En el caso de las terminales aeroportuarias, la actividad principal es pública concurrencia, con usos subsidiarios como comercial y administrativo. ¿Qué requeriría el CTE a estos usos? En el ámbito constructivo, la zona de pública concurrencia tendría que conformar sectores de incendio de 2.500 metros cuadrados como máximo, alcanzando los 5.000 si se instala un sistema de extinción automático. Por otra parte, el uso comercial debe constituir un sector de incendio separado cuando supere los 500 metros cuadrados de superficie, mientras que la longitud del recorrido de evacuación admisible sería de 50 metros.

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