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Revista Seguritecnia Edición impresa
OPINIÓN

José Luis Mármol Ruiz, Responsable de Seguridad y Salud de la Fundación Laboral de la Construcción de Cataluña

Riesgos laborales en el sector ferroviario: sensibilización y cambio de actitud

El entorno ferroviario. Antes de hablar de los riesgos, debemos definir qué es un entorno ferroviario y cuáles son las características que lo convierten en “muy peligroso y con multitud de riesgos”, que posteriormente se desarrollarán junto a las medidas preventivas necesarias.

¿Qué es un entorno ferroviario?

Podemos definir un entorno ferroviario como el área en la que se mueven las composiciones ferroviarias (trenes, tranvías, metro, etc.), que está formado por varios grupos de elementos, como la vía propiamente dicha (carril, balasto y aparatos de vía), la catenaria, la infraestructura, las estaciones y las instalaciones auxiliares.

Riesgos asociados

Por su naturaleza, este conjunto tiene asociados diversos riesgos, como el atrapamiento entre máquinas, el arrollamiento, el contacto eléctrico, la exposición al ruido, la exposición a sustancias tóxicas, caídas al mismo nivel, caídas a distinto nivel, sobreesfuerzos, la carga mental, riesgos derivados del trabajo nocturno, etc. De todos estos nos vamos a centrar en profundidad en dos debido a que su materialización tiene consecuencias mortales: el arrollamiento por composiciones ferroviarias y el contacto eléctrico. Asimismo, también comentaremos otros riesgos asociados, haciendo especial hincapié en los sobreesfuerzos. 

El arrollamiento 

El arrollamiento puede ser de personas o maquinaria, pero también debemos tener en cuenta dos tipos de accidentes que se producen en la vía y en los que están implicadas las composiciones ferroviarias, como son el alcance y el choque entre máquinas.

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Los accidentes por arrollamiento son muy poco frecuentes en el ámbito laboral. Sin embargo, el choque y el alcance entre máquinas son más frecuentes, aunque trascienden mucho menos. Siempre que se produce un arrollamiento en la vía (cuando los peatones cruzan por sitios no autorizados o cuando un vehículo utiliza un paso a nivel sin barreras, por ejemplo), debido a las gravísimas consecuencias que ocasiona, llega siempre o casi siempre a los medios de comunicación; no obstante, en los casos de alcance entre máquinas (producidos bien por falta de coordinación, negligencia, imprudencia, exceso de confianza, etc.), los accidentes no suelen tener la publicidad de los primeros.

Pueden producirse dos tipos de arrollamientos: los producidos por una composición ferroviaria externa a la obra, donde hay implementados por parte de los gestores de la infraestructura y los operadores ferroviarios, unos protocolos muy estrictos y unas figuras específicas responsables de su supervisión y aplicación en la vía (encargado de trabajos, responsables de brigadas, pilotos de vía, etc.) y los producidos por maquinaria propia de la obra, donde debe ser la propia contrata la que debe establecer un protocolo para evitar arrollamientos de sus trabajadores. Siempre que se vaya a realizar un trabajo en el dominio ferroviario se debe informar del mismo al administrador de la infraestructura (ADIF, FEVE, FGC, METRO, FGC, etc.) y aplicar la normativa específica de cada administrador.

Para evitar los accidentes por arrollamiento durante la realización de estos trabajos, es fundamental cumplir estrictamente los protocolos existentes. Sin entrar en el detalle de los mismos, podemos señalar la coordinación de actividades empresariales, la minimización de concurrencia, las protecciones colectivas como los vallados de gálibo cinemático y los sistemas de aviso y señalización, como las medidas más efectivas para combatir el riesgo de arrollamiento.

La electrocución

Otro de los accidentes de consecuencias más graves en el trabajo ferroviario es la electrocución, bien por contacto directo con los conductores, o bien por un arco eléctrico. Se debe tener en cuenta que, respecto al sistema de tracción eléctrica, las líneas convencionales utilizan corriente continua, mientras que las de alta velocidad llegan a los 25.000 voltios en corriente alterna.

Al igual que en el caso del arrollamiento, cuando se trabaja en una vía electrificada se deben cumplir los requisitos establecidos por el administrador ferroviario para evitar accidentes con la catenaria. Existen figuras específicas, como el encargado de trabajos y piloto de catenaria, que tienen asignadas funciones de supervisión y control de los protocolos existentes, de manera que se puedan realizar los trabajos sin corriente.

Naturalmente, son de obligado cumplimiento las cinco reglas de oro en trabajos eléctricos, el respeto de las distancias de seguridad estipuladas en el RD 614/2001 y la cualificación de los trabajadores que ejecutan dichos trabajos.

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