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Revista Seguritecnia Edición impresa
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OPINIÓN

Pedro Sebastián Hidalgo, Vocal del Capítulo Español de Asis International

Inteligencia económica

La inteligencia como proceso empresarial
La identificación de las necesidades prioritarias de inteligencia deben obtenerse del análisis de los planes estratégicos

Las empresas españolas son las depositarias de nuestro patrimonio de intangibles, como el know-how (el conocimiento sobre productos, proveedores, competidores…), el tecnológico, el valor de la “marca”, la responsabilidad social corporativa, etc. Por ello, es necesario adoptar las medidas necesarias para proteger adecuadamente dicho patrimonio de una manera más integral y evitar o mitigar todos aquellos riesgos o amenazas que pongan en peligro la seguridad de los objetivos empresariales, el conocimiento, las instalaciones, el material, la tecnología y la información clasificada.

Hoy en día, la mayoría de las grandes empresas disponen de departamentos de Seguridad, pero sus misiones están orientadas únicamente hacia la seguridad física y, en algunos casos, incluyen seguridad de la información y de las personas.

Por ello, parece necesario que dichos departamentos amplíen sus funciones y cometidos para incluir la inteligencia económica (IE) y la contrainteligencia ante la necesidad de proteger de modo integral y adecuado los proyectos de alta tecnología, tanto nacional como internacional.

Es evidente que uno de los resultados que se derivarán de la creación de una Unidad de Inteligencia Empresarial es acercarnos al estado del arte en IE, que durante los últimos 15 años viene ampliando su campo de actividad en España, buscando crear una cultura propia por medio de conferencias, seminarios, etc. A través de estos planteamientos teóricos se logra que proliferen los servicios de formación y de consultoría, subcontratando en algunos casos esta actividad de inteligencia, asentada en la creciente concienciación del carácter estratégico e innovador de esta actividad para la empresa.

Otro de los objetivos, desde el punto de vista de crear en nuestras empresas la Unidad de Inteligencia Empresarial, es servir de concienciación a la difusión de la ‘Cultura de Inteligencia Económica’, ya que una más clara identificación de los riesgos, hecha de forma integral, ayudará a que la toma de decisiones sea más fundamentada y proactiva, en lugar de ser reactiva, como hasta ahora.

Proceso

El gran teórico norteamericano Sherman Kent afirmó que la inteligencia se puede analizar como un proceso dentro de una estructura empresarial, en relación a su ciclo de inteligencia: “el ciclo de inteligencia está basado en la identificación de necesidades de información, la obtención, análisis y distribución de conocimiento especializado y define los pasos necesarios para alcanzar un resultado final: un producto de inteligencia necesario para la toma de decisiones”.

Al considerar la inteligencia empresarial como un proceso, y por lo tanto integrado en el sistema de gestión de la empresa, se deben establecer las metodologías, las responsabilidades, los recursos y las actividades que permitan una gestión orientada hacia la obtención de buenos resultados o, lo que es lo mismo, de los objetivos establecidos.

Con esta finalidad, hoy en día, la casi totalidad de las organizaciones empresariales utilizan modelos o normas de referencia reconocidos para establecer, documentar y mantener sistemas de gestión que les permitan dirigir y controlar sus respectivas organizaciones.

Una de las referencias más universalmente utilizadas ha sido y es en la actualidad la familia 9000 de las normas ISO. Esta familia se compone de una serie de normas que permiten establecer requisitos y/o directrices relativos a un sistema de gestión de la calidad. La norma ISO 9001:2015 establece en su apartado 8.1, sobre planificación y control operacional, que la empresa tiene que realizar una planificación, implantación y control de todos los procesos necesarios para cumplir con los requisitos que establece la provisión de servicios y productos, además de establecer las acciones determinadas en el apartado 6, mediante:

a) La determinación de todos los requisitos de los servicios y productos de la empresa.

b) Establecer los diferentes criterios para:  

  • Los procesos. 
  • Que se acepten los servicios y los productos.

En nuestro caso, el proceso lo identificamos con la IE en sentido general, y más concretamente con el ciclo de inteligencia. Los subprocesos serán, por lo tanto, la dirección, la obtención, la elaboración y la difusión (el esquema general del proceso se puede observar en la imagen 1).

La teoría y normativa de los procesos relacionados con la actividad empresarial se encuentra muy desarrollada y se puede consultar su normativa en la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Esta legislación permite la agrupación de los procesos en un mapa de procesos, con una diferenciación de procesos muy variada. Sin embargo, la mayoría de las empresas suelen establecer tres únicos procesos: estratégicos, operativos y de apoyo. Evidentemente, el proceso de IE lo trataremos como un proceso estratégico.

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