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OPINIÓN

Félix Antón Pérez, CEO de CERCA (Centro Especial de Recepción y Control de Alarmas)

Alarma y móvil: la alianza de un futuro más seguro

Comenzaremos por hacer un poco de historia. Cerca, como central receptora de alarmas, ha ido acumulando años de experiencia en la profesión.

Allá por finales de los años 80, la recepción y la gestión de alarmas era muy básica, siendo prácticamente toda la operativa manual. Posteriormente se pasó a un sistema de gestión informática muy básico pero que nos ahorró a las CRA la gestión manual de las alarmas. Tiempo después este sistema se fue perfeccionando pasando a gestionar mejor y teniendo un cierto control, información y estadística; una evolución que se ha prolongado hasta el día de hoy.

En la actualidad vivimos en una sociedad en la que la tecnología móvil está muy presente en nuestras vidas y en la que existen aplicaciones para controlar casi cualquier ámbito de nuestras vidas. La seguridad privada, en este caso, no es una excepción, y estamos viendo como en los últimos tiempos están apareciendo multitud de sistemas de seguridad que permiten al usuario la monitorización de los mismos a través del smartphone, la tablet o el ordenador.

Pero las preguntas en las que nos vamos a centrar en este artículo son: ¿central receptora de alarmas o aplicación?, ¿complementarios o excluyentes?. Cerca es una central receptora de alarmas y debido a nuestra experiencia en el sector –en el que llevamos operando 18 años– creemos que podemos contestar a estas preguntas desde un enfoque profesional, ya que tenemos la información necesaria que nos ofrece la operativa diaria.

Desde nuestra compañía creemos que tanto la aplicación móvil como la central receptora de alarmas son y deben ser servicios complementarios, pues la combinación de ambos puede ayudar a mejorar los sistemas de seguridad que actualmente están disponibles en el mercado. 

Ventajas y desventajas

Comencemos a profundizar en los pros y contras de cada servicio. La central receptora de alarmas ofrece como pros la vigilancia ininterrumpida por parte de profesionales del sector de la seguridad las 24 horas del día; el seguimiento de protocolos de prioridades a la hora de atender una alarma –por ejemplo, si ha sido un fallo a la hora de desarmar el sistema o si es un código de coacción–; la garantía de que el sistema de alarma cumple un grado de seguridad mínimo; la ventaja que ofrece la conexión a la central de alarmas de cara a los seguros; los carteles de señalización, los cuales a su vez pueden actuar como elemento disuasorio; y, por último, que un sistema homologado y gestionado por una central de alarmas ofrezca distintas vías de comunicación, lo que disminuye las posibilidades de sabotaje del sistema.

Desde Cerca consideramos que el número de pros supera en mucho al número de contras, ya que en este apartado solo podríamos situar el pequeño coste que supone para el cliente el tener una alarma conectada a una central receptora de alarmas, aunque este importe también supone que la central sea sometida a un mantenimiento trimestral y a una supervisión continua, por lo que cualquier fallo de la misma se detectaría de manera inmediata y permitiría que nuestra vivienda o local no pasara tiempo sin supervisión.

Ahora vayamos con las app móviles. Inicialmente hay que aclarar que desde Cerca no estamos en contra del uso de estas aplicaciones debido a que nos parecen un buen complemento a los sistemas de alarmas. Pero como vamos a ver y a justificar, consideramos que no garantizan la protección ni de la vivienda o local ni del individuo como elemento único de seguridad.

Lo primero que nos encontramos en la lista de pros del uso de aplicaciones móviles es la ausencia de coste, por lo general, a la hora de usar las mismas. Otra de las ventajas es la comodidad para el cliente, quien puede monitorizar desde su teléfono móvil sus sistemas de seguridad.

Pero llegamos al punto de las contras, en el que encontramos varias de ellas, empezando por que en el caso de que no exista conexión con la central receptora de alarmas, la vigilancia pasa a ser responsabilidad total del usuario, con todo lo que eso implica; es decir, tenemos que garantizar que donde estemos haya una conexión de calidad a Internet y una alta disponibilidad, puesto que se puede producir un salto de alarma a cualquier hora del día. Las casuísticas en un salto de alarma son muy variadas y es posible que los usuarios, al no ser profesionales de seguridad, no dispongan de las herramientas necesarias para actuar de la manera más eficaz.

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