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OPINIÓN

José Ignacio Jiménez, Director de Relaciones Institucionales de Securitas Direct

Hacia una CRA más eficaz

La central receptora de alarmas (CRA) de una compañía de seguridad es la encargada de ejecutar la función crítica que se nos ha encomendado: la actuación cuando se detecta y la constatación de una intrusión o emergencia no deseada en un inmueble.

Lógicamente, cuanta más tecnología haya detrás de los sistemas y equipos, más eficiente será el funcionamiento: hablamos de transmisión de señales en décimas de segundo, del envío inmediato de voz e imagen para verificar la situación, de geolocalización, de diferentes tecnologías de telecomunicaciones, de Internet de las Cosas… Pero, una vez más, debemos referirnos a la actuación humana como el elemento clave a la hora de asegurar la eficacia de nuestros equipos de seguridad.

Las personas que gestionan los saltos de alarmas son quienes aprovechan los beneficios de esa tecnología para optimizar su trabajo. Conforme a unos protocolos perfectamente establecidos, a partir de un salto de alarma, saben qué tienen que hacer en cada momento. Lo más inmediato, la verificación del salto. No olvidemos que más del 95 por ciento de los saltos de alarma finalmente se demuestran falsos –en concreto, debido a un error del usuario, por nuestra mascota, por el movimiento de una cortina por el viento, por el cambio de luz provocado por una sombra, por una pulsación accidental, etc.–, y ese proceso de verificación es muy relevante. Debemos ser muy cuidadosos para minimizar los avisos a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad cuando el salto no es real. 

Las compañías de seguridad somos conscientes de que se tratan de recursos públicos muy importantes, y enviar una patrulla a un inmueble en el que en realidad no ha pasado nada significa ocupar unos recursos de seguridad ciudadana que pueden ser necesarios en otro lugar. La concienciación es máxima a este respecto y cada vez cumplimos mejor con este criterio. De hecho, vigilamos los índices de falsas alarmas para reducirlos al máximo. Y detrás de ese esfuerzo están los operadores de la CRA.

Formación

Seguimos formando a estos agentes, tan importantes en el proceso. La inversión en formación crece cada año, y vamos a seguir incrementando este esfuerzo. Para ser operador de CRA hacen falta cualidades humanas muy específicas, una inquietud por ayudar a los demás y también mucho temple en situaciones de estrés. Además de todo ello, un perfecto conocimiento de las herramientas que se utilizan y de los procedimientos que hay que poner en marcha en cada situación. Y el empeño por conseguirlo es máximo.

Las nuevas tecnologías y los avances en materia de seguridad traen nuevas exigencias para las centrales receptoras de alarmas. Por poner un ejemplo de Securitas Direct, hace unos meses lanzamos al mercado ZeroVision, un dispositivo que lanza un humo denso y que en pocos segundos provoca una situación de invisibilidad en la estancia. El objetivo, y ya tenemos varios casos de éxito registrados, es que el intruso se quede sin visibilidad, lo que le obliga a huir con las manos vacías. En algún caso, incluso, ha dado tiempo a que llegasen las fuerzas del orden y detuvieran al ladrón.

ZeroVision supone la primera intervención física inmediata que se pone en marcha en el lugar de la intrusión desde la CRA. Es la primera vez que somos capaces de intervenir en el escenario del presunto delito de forma proactiva. El dispositivo no salta de forma automática, sino que es el operador de CRA quien, tras asegurarse de que se dan las condiciones y conforme a los protocolos previstos, activa ZeroVision y provoca el lanzamiento del humo.

La CRA sigue siendo el corazón de las empresas de alarmas, y los avances en los equipos y en los procedimientos exigen más formación y más conocimiento de los operadores. Lo que no cambia es su misión, que es la de todos nosotros, los profesionales de la seguridad: proteger a las personas y sus entornos.

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