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OPINIÓN

Ignacio Botella Alarcón, Vocal de ASIS España. Arquitecto y experto en CPTED (Crime Prevention Through the Environment Design)

CPTED de tercera generación en entornos urbanos

El CPTED ha ido adaptándose y especializándose en diferentes entornos, pero es en el urbano donde ha demostrado un gran potencial.

Las ideas y conceptos que constituyen el CPTED (Crime Prevention Through the Environmental Design o prevención del crimen a través del diseño del entorno) han sido utilizadas desde el origen de los tiempos. Se basan en la eliminación o reducción del riesgo e incluso del miedo a la materialización del crimen a través de la modificación del entorno arquitectónico y urbano.

Su base conceptual se apoya en el llamado Triángulo del crimen, que considera necesaria la conjunción de tres elementos (criminal, víctima/objetivo y localización) para la materialización del crimen. De esta forma, la acción sobre alguno de estos elementos tiene un efecto directo en dicha materialización.

El CPTED como tal surgió a mediados de los 60 de la mano del criminólogo C. Ray Jeffery a través de su libro Crime Prevention Through Environmental Design y del arquitecto Oscar Newman con Defensible Space: Crime Prevention through Urban Design (Espacio defensivo: prevención del crimen a través del diseño urbano), que definieron la base del CPTED actual.

Poco a poco, esta disciplina ha ido adaptándose y especializándose en diferentes entornos, pero es en el urbano donde ha demostrado un gran potencial y donde ha sufrido una mayor evolución fiel reflejo de los retos a los que ha de responder.

De esta forma, en su primera etapa se centró exclusivamente en aspectos físicos, tanto arquitectónicos como urbanos. Posteriormente, surgió una segunda evolución, el llamado CPTED de segunda generación, donde se incluyeron aspectos sociales que funcionaban como generadores y dinamizadores de los propios aspectos físicos anteriormente definidos y que permitían una mejora sustancial en su eficacia. Pero es hoy en día donde se está produciendo una nueva evolución de gran calado que transforma completamente esta disciplina con el fin de adaptarla a la nueva sociedad, más urbana y con mayores requerimientos de toda índole.

Cambio

Para entender este cambio hemos de echar una mirada al entorno urbano sobre el que se pretende actuar. Este es un entorno complejo donde tienen cabida todos los aspectos de la vida (residencial, trabajo, ocio, etc.) en sus diferentes estadios (nacimiento, vida y muerte). Y todo ello, combinado, mezclado e interconectado de infinitas formas. Si además tenemos en cuenta los problemas derivados de la superpoblación (actualmente con 7.550 millones de habitantes en el mundo y una estimación para 2050 de 9.700 millones), la limitación de recursos, la insostenible contaminación y las desigualdades sociales y económicas, y si nos fijamos en el exponencial crecimiento de la población urbana (actualmente el 54 por ciento de la población vive en entornos urbanos y para 2050 se espera suba al 70 por ciento), nos encontramos con la necesidad de afrontar un nuevo modelo urbano capaz de gestionar dicha complejidad y diversidad.

De ahí nacen iniciativas como la de Habitat III con su nueva agenda urbana definida por ONU-Habitat como respuesta al objetivo 11 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU (Organización de Naciones Unidas). Iniciativas que dan paso a un nuevo modelo de ciudad en el que la seguridad es un aspecto importante que ha de ser desarrollado dentro de un entorno de trabajo multidisciplinar y globalizado altamente adaptable a las múltiples situaciones económicas, sociales y culturales existentes.

Y es en este contexto donde una tercera evolución empieza a conformarse, el CPTED 3GEN EEU (CPTED de tercera generación en entornos urbanos), que centra sus esfuerzos en la creación de una metodología que aúne los siguientes tres aspectos:

  • Coordinación: que permita trabajar a las diferentes disciplinas en una misma línea, con la mayor efectividad posible y sin generar interferencias que invaliden el trabajo ajeno.
  • Cooperación: entre diferentes disciplinas que posibilite la adición de especialidades en líneas de trabajo troncales.
  • Flexibilidad: que posibilite ser capaces de adicionar elementos de trabajo ajenos a su base teórica pero necesarios en la consecución de respuestas coordinadas y en cooperación con otras disciplinas.

Partiendo de estos requerimientos, se ha implementado una nueva redefinición del CPTED tanto en su forma como en su fondo para su mejor adaptación a los entornos urbanos actuales.

En concreto, uno de los cambios de mayor calado ha sido separar la base teórica con los principios que definen el CPTED de las herramientas de trabajo necesarias para materializar las propuestas que se lleven a cabo. Este cambio es fundamental, ya que permite, además de preservar unos conceptos claros a lo largo del trabajo, realizar una labor coordinada con profesionales de otras áreas, así como poder incorporar otros requerimientos de base que se consideran definitorios del modelo de ciudad que se pretende obtener y que vendrían a estar condensados en las llamadas premisas urbanas.

De esta forma, tenemos tres elementos de nuevo cuño capaces de vertebrar una actuación eficiente dentro del campo del CPTED (las premisas urbanas, la teoría y principios del CPTED y las herramientas del CPTED), sobre las cuales daré algunos apuntes.

Premisas urbanas

El primer elemento son las premisas urbanas, las cuales no son un elemento del CPTED pero sí un elemento integrador de todas las acciones urbanísticas que se acometan para garantizar una acción que respete unos parámetros de diseño urbano sostenible, integrador y eficaz.

Por ello, aspectos como la sostenibilidad, que fomenta la eficiencia y economía de las medidas a tomar; la compacidad, que mejora el funcionamiento de los servicios y comunicaciones; o la inclusividad, que tiene en cuenta a todos los habitantes independientemente de sus deficiencias físicas, mentales o sociales, sin olvidar aspectos como el funcionamiento económico y social de la propia ciudad, son elementos que habrán de ser definidos por los responsables municipales que podrán basarse en las recomendaciones dadas dentro de la nueva agenda urbana o Habitat III.

Teoría y principios

Este elemento se puede considerar el corazón del nuevo CPTED, y es donde se plantea la base teórica que han de seguir las propuestas. En su definición se han seguido y ampliado los principios ya dados en el CPTED de segunda generación incorporando a los principios físicos (que inciden sobre el diseño de elementos físicos) los sociales (que inciden sobre elementos sociales que, a su vez, pueden llegar a incidir en la configuración física del entorno).

De esta manera, entre los principios físicos se encuentran los siguientes:

  • Reconocimiento: basado en el principio de territorialidad del CPTED tradicional, que busca dar una identidad tanto de conjunto como de cada uno de sus elementos que permita conocer y reconocer dichos lugares, sus características, sus límites y sus usos.
  • Apropiación: basado en el principio de vigilancia del CPTED tradicional,  que introduce el factor personal en la protección del entorno urbano ya que algo propio se cuida y vigila con más ahínco.
  • Vertebración: basado en el principio de accesibilidad del CPTED tradicional, que incide en cómo se organiza el entorno tanto en sus espacios públicos como privados ofreciendo un elemento de reconocimiento de primer orden.
  • Aprendizaje: basado en el principio de imagen del CPTED tradicional, que toma la forma de aprendizaje natural del ser humano (la copia de aquello que observamos) como base para el mantenimiento y mejora del nivel de protección, ya que un entorno bien mantenido, con un adecuado uso y altamente reconocible, no solo enseñará cómo se ha de actuar, sino que también hará participar activamente a sus usuarios en dicho mantenimiento y mejora.
  • Protección: elemento que apareció posteriormente, conocido como bunkerización, que busca mejorar la protección directa de ciertos elementos aunque de forma más permeable o simbólica que permita una interacción visual entre el espacio protegido y el público y, solo en casos muy puntuales, utilizar elementos de gran capacidad de separación, ya que puede ir en contra de otros principios e invalidar su efectividad.

Por otro lado, los principios sociales a destacar son:

  • Participación: un elemento clave en la continua búsqueda de la mejora y adaptación de los principios del CPTED a la sociedad a la que sirve.
  • Igualdad: su carencia, que se encuentra en el origen de gran parte de los problemas que pueden devenir en actuaciones criminales. La potenciación de modelos sociales que fomenten entornos con igualdad de oportunidades y mezcla de clases sociales a través de modelos participativos y transparentes reducirán significativamente la posible cantera de personas propensas a realizar actos criminales.
  • Transparencia: el conocimiento de lo que se está realizando y cómo evoluciona su aplicación de forma comparable con otros modelos es clave para poder establecer un diálogo participativo que conduzca a una mejora del funcionamiento del entorno urbano.

Herramientas

Por último, tenemos a este nuevo elemento, cuya función es la de poner a nuestra disposición unas herramientas que nos permita, de la manera más eficaz posible, llevar a cabo todas las acciones CPTED sin olvidar los requerimientos base de cómo se desea forjar el nuevo entorno urbano en el que se acomete la transformación.

Herramientas que no olvidan el entorno donde trabajamos y los profesionales con los que tenemos que coordinar esfuerzos, por lo que utilizan una nomenclatura clara y concisa ofreciendo un gran abanico de posibilidades transformadoras de forma que se rompen anteriores limitaciones.

Su funcionamiento es transversal a los principios, por lo que cada herramienta potencia más de un principio y todas de manera coordinada establecen una respuesta sólida.

Asimismo, se establecen dos tipos de herramientas, las de transformación física (legibilidad, visibilidad, movilidad, mantenimiento y lindes) y las de transformación social (cohesión social, equilibrio urbano y conectividad).

Grandes cambios, en definitiva, necesarios para la viabilidad de un nuevo modelo de sociedad que nos permita obtener entornos urbanos más seguros, resilientes, sostenibles, ecológicos, inclusivos y, sobre todo, humanos.

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