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OPINIÓN

Javier Pascual, Abogado, Socio Director de Segurlex Consultores & Compliance Abogados

¿Maridaje director de Seguridad– ‘compliance officer’? Campanadas de boda

El programa de cumplimiento normativo, o también conocido Compliance Management System (CMS), deberá tener muy en cuenta en sus policys (políticas), relativas a ámbitos de la Seguridad, los planes desarrollados por el director de Seguridad como experto en la materia. La figura del director de Seguridad, y la del compliance officer, son de un valor incalculable para la supervivencia a largo plazo de las empresas. Los nuevos retos derivados del artículo 36 de la Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada, en referencia al artículo 31 bis del Código Penal tras la reforma de la Ley Orgánica 1/2015.

Creyendo firmemente en lo incardinado en la Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada, en cuanto a que la Seguridad no es sólo un valor jurídico, normativo o político, sino que es igualmente un valor social, y en cuanto a que se posiciona, como uno de los pilares primordiales de la sociedad, encontrándose en la base de la libertad y la igualdad (huelga profundizar en que son derechos fundamentales constitucionales), se cruza en mi camino otra firme creencia en cuanto a la existencia de otro importante valor social: la cultura de cumplimento normativo.Ese otrora desconocido mundo “compliance”, amén de su existencia ya como valor jurídico y normativo, pues se recuerda, o se avisa a algún despistado aún, ahora con consecuencias penales para las entidades jurídicas a raíz de la reforma del Código Penal, efectuada por Ley Orgánica 1/2015. (Qué tiempos aquellos del “societas delinquere non potest”, algunos pensarán).

Pretendiendo darle sentido al título de mi reflexión, y para centrarla desde un principio rápidamente, empezaré por el final, o sea, lo que jurídicamente, o en un informe o reporte, señalaríamos como conclusión: dada la responsabilidad, importancia y relevante función que desarrollan los directores de Seguridad conferidas en el artículo 36 de nuestra vigente Ley de Seguridad Privada ya citada, quizás sería conveniente que los mismos debieran formar parte como miembros del Órgano del Comité de Compliance en las empresas en las que ambas figuras existieran, es decir, el comité, y el director de Seguridad. Y si nos encontráramos en el caso de que la figura de cumplimiento normativo en una empresa la desarrollara un órgano unipersonal, léase, un compliance officer, no un órgano colegiado como lo es el comité, que suenen de igual modo campanadas de boda, por amor o conveniencia, me es indiferente, entre el compliance officer y el director de Seguridad (entiéndase la metáfora, por favor). Obviamente sin régimen de gananciales, sino de separación de bienes, claro está. No olvidemos que cada uno tiene sus responsabilidades y hábitats dentro de la empresa, pero en absoluto enfrentados o antagónicos. Entendamos el fondo. Buscamos maridaje. Unas motivaciones comunes al servicio de la empresa.

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Con la ya no tanto, el tiempo corre, reciente implantación de la responsabilidad penal de las personas jurídicas y las consiguientes directrices y principios que debiera desarrollar un compliance officer en el modelo de organización y gestión que resulte adecuado para prevenir delitos, y para, y en aras, de una efectiva línea de defensa penal por si acaeciera el ilícito, “parametrizados por dónde van los tiros ya” en la Circular 1/2016 de la Fiscalía General del Estado, sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas tras la reforma del Código Penal, la figura del compliance officer está realizando sus vuelos por algunas zonas de turbulencias afectivas, por una quizás no correcta interpretación y comprensión aún de sus beneficiosas funciones dada su reciente creación, con, y por parte, tanto de los órganos de dirección como por la de los responsables de los departamentos  existentes y habituales de antaño, “los de siempre”, como son los del departamento jurídico, auditoría interna, dirección financiera, recursos humanos, etc.; y el responsable de Seguridad.

Ambas importantes figuras, la del director de Seguridad, y la del compliance officer, son de un valor incalculable para la supervivencia a largo plazo de las empresas. El artículo 36 de la Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada, establece las funciones del director de Seguridad:

  1. La organización, dirección, inspección y administración de los servicios y recursos de seguridad privada disponibles.
  2. La identificación, análisis y evaluación de situaciones de riesgo que puedan afectar a la vida e integridad de las personas y al patrimonio.
  3. La planificación, organización y control de las actuaciones precisas para la implantación de las medidas conducentes a prevenir, proteger y reducir la manifestación de riesgos de cualquier naturaleza con medios y medidas precisas, mediante la elaboración y desarrollo de los planes de seguridad aplicables.
  4. El control del funcionamiento y mantenimiento de los sistemas de seguridad privada.
  5. La validación provisional, hasta la comprobación, en su caso, por parte de la Administración, de las medidas de seguridad en lo referente a su adecuación a la normativa de seguridad privada.
  6. La comprobación de que los sistemas de seguridad privada instalados y las empresas de seguridad privada contratadas, cumplen con las exigencias de homologación de los organismos competentes.
  7. La comunicación a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad competentes de las circunstancias o informaciones relevantes para la seguridad ciudadana, así como de los hechos delictivos de los que tenga conocimiento en el ejercicio de sus funciones.
  8. La interlocución y enlace con la Administración, especialmente con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, respecto de la función de seguridad integral de la entidad, empresa o grupo empresarial que les tenga contratados, en relación con el cumplimiento normativo sobre gestión de todo tipo de riesgos.
  9. Las comprobaciones de los aspectos necesarios sobre el personal que, por el ejercicio de las funciones encomendadas, precise acceder a áreas o informaciones, para garantizar la protección efectiva de su entidad, empresa o grupo empresarial.

Como podemos comprobar, con cierta evidencia por las palabras resaltadas en negrita para una mayor comprensión, estamos ante unas funciones con semántica análoga a las del compliance officer. Distintos territorios, distintos ámbitos de actuación, pero análoga semántica. Obviamente, no entendamos que estoy refiriéndome a que se equiparan las responsabilidades y funciones de uno y otro, por favor, sería un atropello al raciocinio y al propio Derecho positivo. Pero sí asimilemos la gran importancia de ambas en las empresas por las funciones que desarrollan, y la ventaja y el potencial de ambas en la prevención de los riesgos. Y sí entendemos que para el curso de las funciones globales y transversales que debe desarrollar el responsable de cumplimiento normativo, debe valerse, tomar en consideración y apoyarse por coherencia, resultado, efectividad y eficacia, en los departamentos clave de una empresa, entre los que vuelvo a posicionarme, se encuentra el de la seguridad.

Viendo la similitud en los fines y objetivos de ambas figuras en cuanto a la prevención de los delitos, análisis de los riesgos, procedimientos y actuaciones...; se antoja necesaria una estrecha coordinación y colaboración entre ambas. Y más que necesaria, es que transitando entre las tres líneas de defensa de riesgos empresariales, se van a encontrar, que no chocar. Un director de Seguridad no es un compliance officer, perogrullada al canto, pero sí una importante pieza en la que deberá apoyarse y tener en cuenta el responsable de cumplimiento. Un compliance officer no es un director de Seguridad, segunda perogrullada, pero sí es una importante pieza a la que tendrá que tener en cuenta el director de Seguridad, pues de ello se encargará además el responsable de cumplimiento normativo, como garante del cumplimiento efectivo del código ético y de las políticas de cumplimiento, ya que las fuentes de obligaciones de compliance comprenden: “Compliance requirements” y “Compliance commitments”.

El programa de cumplimiento normativo, o también conocido Compliance Management System (CMS), deberá tener muy en cuenta en sus policys (políticas), relativas a ámbitos de la Seguridad, los planes desarrollados por el director de Seguridad como experto en la materia.

Conviene quizás, por tanto, ir potenciando la figura del director de Seguridad en la composición de los miembros en la prevención del cumplimiento normativo penal, por las implicaciones penales que pueden acarrear, tanto para él como para la empresa, tal y como se ha comentado.

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Más información en: www.segurlex.com.es

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