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OPINIÓN

Alberto García Fernández, Ingeniero técnico de Previnsa

¿Cómo está afectando el RIPCI a la señalización?

Dejado atrás ya el ecuador del primer año tras la entrada en vigor del nuevo RIPCI (Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios), ¿qué conclusiones podemos ir extrayendo?

Previnsa, empresa habilitada como mantenedora e instaladora de medios de protección contra incendios y especialista en señalización de emergencia (señalización luminiscente/ fotoluminiscente), ha visto incrementada su actuación a lo largo de estos meses en el campo de la revisión, inspección, instalación de señalización de emergencias y, en especial, de señalización de medios de protección contra incendios, evacuación y salvamento y socorro, debido a que han sido muchas las compañías que tras la entrada en vigor del nuevo RIPCI el pasado 12 de diciembre de 2017 se han puesto al día en esta novedosa cuestión. Conviene recordar que una de las principales novedades que ha traído el nuevo Real Decreto ha sido la incorporación de la señalización luminiscente como un sistema de protección contra incendios más, con su correspondiente exigencia normativa e incluyendo, además, una parte fundamental, que es su mantenimiento anual, el cual deberá realizarse a lo largo de este primer año y proseguir realizándolos con carácter anual.

Con todo ello han surgido muchas cuestiones, pero sin lugar a dudas, la pregunta que más ha sido realizada durante estos primeros meses de funcionamiento del Real Decreto 513/2017 ha sido: ¿tengo que cambiar toda la señalización que tengo instalada? Este interrogante se responde con la “norma en la mano y tirando de lógica”, ya que esta ley no tiene carácter retroactivo inmediato. Se podría dar por hecho que a priori no tendríamos que realizar ninguna modificación en nuestra señalización aunque esta no se adaptase a lo que solicitan las normas que la afectan –RIPCI, UNE 23033 y UNE 23035 (identificación, fecha de fabricación, número de lote, etc.)–. 

No obstante, lo que sí es preciso comenzar a realizar de inmediato es el mantenimiento de dicha señalización, y aquí es cuando nuevamente volvemos a las dudas iniciales. Esta señalización debe llevar asociada una serie de mantenimientos obvios, como serían el correcto estado de la señal en cuanto a existencia, correcta ubicación, limpieza, legibilidad, iluminación en oscuridad y correcto anclaje, acciones sencillas de realizar y comprobación visual en una inspección. Pero, ¿qué ocurre con la parte que nos habla de su vida útil? La respuesta es clara: si la señal no está identificada convenientemente como indican la UNE y el RIPCI o no se aportan documentos acreditativos de que esas señales han sido fabricadas en fecha y conforme a estas normas, no es posible justificar que dicha señal no haya “caducado” (tenga una antigüedad superior a 10 años) o que esa señal se ajuste convenientemente a norma sin ensayarla en un laboratorio homologado.

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