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Revista Seguritecnia Edición impresa
OPINIÓN

Antonio Galán, Consultor de Seguridad contra Incendios

¿Cómo reducir las víctimas de incendios a través de la reacción al fuego?

En este artículo técnico se va a estudiar la aplicación de los ensayos de reacción al fuego para que puedan contribuir aún más a reducir el número de víctimas. Para ello, resulta clave acudir a las estadísticas de incendios para identificar los escenarios con mayor riesgo sobre la vida de las personas. Una vez obtenida esta información, se podrá analizar la manera en la que los ensayos de fuego pueden contribuir a reducir las cifras indicadas en las estadísticas.

Estadísticas de incendio

Cabe recordar que la seguridad de las personas en caso de incendio no depende exclusivamente de los ensayos de reacción al fuego. Se deben considerar otras áreas como las medidas protección activa y pasiva, la evacuación de las personas, actividades de prevención, etc.

En la actualidad, el análisis de estadísticas de los incendios nos muestra que tanto el número de siniestros como el de las víctimas que producen se están reduciendo de manera constante (ver tablas 1 y 2).

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Tabla 1. Número de incendios totales en la Unión Europea desde el año 2010. Elaboración del autor con datos obtenidos de CTIF (Center of Fire Statistics).

Además, la tendencia en la reducción de las víctimas de incendio es la tónica general de la mayoría de los países (ver tabla 3).

En el caso concreto de España, el número de víctimas mortales en incendios, disminuye año tras año desde 1980, a pesar que en 2014 se produjo un importante repunte (ver tabla 4).

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Tabla 2. Evolución de las víctimas de los incendios producidos en la Unión Europea desde el año 2010 hasta 2014. Elaboración del autor con datos tomados de CTIF (Center of Fire Statistics). Nº 20 (año 2016).

La mayoría de las víctimas en el año 2014 se produjeron en los edificios; sobre todo en viviendas, donde se concentraron el 86,7 por ciento de éstas. El estudio llevado a cabo por la Fundación Mapfre y la APTB (Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos) profundiza mucho más y nos indica cuáles son las principales causas de muerte. En este sentido, la inhalación de humos es el principal motivo de los decesos por estos siniestros, con un 60 por ciento; es decir, dos de cada tres personas que fallecen en España en un incendio es debido a ello.

Ante tal escenario, está claro que los esfuerzos de los agentes implicados deben centrarse en reducir la toxicidad de los incendios que se producen en las viviendas.

Toxicidad de los humos

Cuando se produce un incendio hay humo, que se define como el conjunto de partículas sólidas y líquidas en suspensión en el aire, o en los productos volátiles, que resultan de una combustión o pirolisis. El humo se genera durante los procesos de combustión incompleta, tales como:

  • Combustión con llamas, donde se produce una serie de reacciones complejas en las que la oxidación es demasiado lenta para impedir la formación de partículas de carbón (hollín).
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    Tabla 3. Comparación del índice de víctimas mortales en incendios por millón de habitantes en 1979 y 2007. Elaboración del autor con datos tomados de Fire death rate trends: An international Perspective.
  • Combustión sin llamas, donde pequeñas gotículas de sustancias alquitranadas en forma húmeda escapan, si las condiciones del aire lo permiten, para producir partículas de humo de 10-3 mm. (una micra) de diámetro.

Por otro lado, la cantidad de humo producida por las llamas de un material que arde depende de dos factores:

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Tabla 4. Evolución de víctimas mortales de incendios en España. Elaboración del autor con datos tomados del Estudio de la Fundación Mapfre y APTB.
  • De la naturaleza química del combustible. Las investigaciones han concluido que los materiales que contienen en su estructura moléculas o átomos de oxígeno producen menos humo que aquellos que no lo contienen. Además, los materiales que incorporan en su estructura anillos bencénicos tienden a generar mayores cantidades de humo que las estructuras más abiertas.
  • De las características del fuego. La cantidad de humo depende de la temperatura de la combustión y de la zona de llamas, del nivel de la concentración de oxígeno disponible en la zona de la combustión, que a su vez está directamente unido a la tasa de ventilación del recinto donde se produce el fuego.

Por tanto, la composición de los humos dependerá de la naturaleza del combustible y de las condiciones de combustión.

El humo y los gases calientes que se generan en el incendio constituyen un factor de riesgo importante para las personas, ya que, entre otros, podemos enumerar los siguientes peligros:

  • Favorecen, por su gran movilidad y elevada temperatura, la propagación del incendio.
  • Afectan a los elementos estructurales al someterlos a elevadas temperaturas.
  • Inundan las vías de evacuación y salidas, y pueden plantear un riesgo de atrapamiento.
  • Dificultan la aproximación al incendio para los trabajos de extinción y control.
  • Los bienes materiales que no se ven afectados por las elevadas temperaturas sufren un deterioro importante por el olor y la corrosión de humos y gases de combustión.

 

Incendios en viviendas

En las viviendas podremos encontrar diferentes productos susceptibles de iniciar y/o propagar un incendio. Este tipo de productos deben ser agrupados en dos categorías: continente y contenido.

El “contenido” se define como el conjunto de bienes muebles, ropas, enseres domésticos o de uso personal, víveres y otras provisiones, antena individual de televisión y demás cosas que se hallen dentro de la vivienda. Es decir, el mobiliario.

Por el contrario el “continente” sería el conjunto de construcciones principales y accesorias con sus instalaciones fijas (agua, gas, electricidad, calefacción, refrigeración y otras propias de la vivienda como tal), así como las que existan para su solidez, ornato, higiene o comodidad. Se considera que forman parte del continente los falsos techos y las moquetas, entelados, papeles pintados y maderas, adheridas a suelos, paredes o techos. En esta categoría se engloban los elementos constructivos.

Es importante realizar esta diferenciación, ya que su participación en un incendio se realizará en diferentes etapas del incendio.

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Tabla 5. Valores de densidad de carga de fuego variable característica. Fuente: Elaboración del autor con datos tomados del Código Técnico de la Edificación (DB-SI). En esta tabla, los valores de carga de fuego característica no incluyen la contribución de revestimientos y acabados, ya que son singulares para cada edificio y deben ser calculados caso por caso.

El contenido de las viviendas resulta clave en las primeras fases del incendio, ya que la velocidad de propagación, así como el desarrollo del fuego, dependerá en gran medida de este tipo de elementos.

En la actualidad, existen estudios que indican que el flashover (una combustión súbita generalizada) podría ser alcanzado en menos de cinco minutos, cuando antes solía ser un tiempo de 30 minutos. Esta reducción del tiempo de aparición del flashover tiene su consecuencia en las personas, y es que, en caso de incendio, el tiempo de evacuación será mucho menor y, por tanto, el riesgo de sufrir las consecuencias de un incendio será mucho mayor.

Si tomamos un enfoque paralelo considerando como referencia las cargas de fuego contenidas en diferentes tipos de edificios, podremos primeramente conocer la carga de fuego de diferentes edificios (ver tabla 5). Como se observa en la tabla 5, la carga de fuego de las viviendas suele ser bastante más elevada que las oficinas y edificios de uso público. Además, es posible conocer la carga de fuego de los revestimientos más habituales que se pueden encontrar en los edificios (ver tabla 6).

Si realizamos un análisis comparativo, se puede observar que, en la mayoría de los casos, la carga de fuego de los productos usados como revestimientos tiene un valor muy inferior al resto del contenido disponible en cada situación. Es decir, la carga de fuego del contenido normalmente es mucho mayor que el continente de la edificación, especialmente en las viviendas.

En caso de incendio, el contenido típico de una vivienda –como por ejemplo el mobiliario tapizado, los colchones, los muebles, mesas, etc.– se verá afectado por el incendio en la primera fase y, en función de su inflamabilidad, se podrá propagar en mayor o menor grado. Los revestimientos, tales como una placa de yeso laminado o revestimiento decorativo de cualquier material, al estar expuestos directamente al fuego, se verán afectados en las primeras fases del incendio, cobrando una especial relevancia sus propiedades de reacción al fuego.

Otros productos, habitualmente ocultos en cámaras de aire o falsos techos –como por ejemplo los materiales aislantes térmicos y acústicos– tendrán una contribución muy limitada, ya que no estarían expuestos en una primera fase y solamente lo harían en caso de derrumbe de la capa superficial tras la cual están instalados. Esto podría llegar a producirse una vez pasado el flashover.

Por tanto, la aportación del continente a un incendio será relevante en situación de flashover o post-flashover. En estas etapas del incendio, la evacuación de las personas ya no será posible y, por tanto, todos los esfuerzos para la evacuación y gestión de los humos liberados en un incendio deben centrarse en la etapa pre-flashover.

A la vista de estos datos, sería razonable plantearse la necesidad de evaluar la toxicidad de los productos que forman parte del contenido de las viviendas tales como sofás, colchones, muebles, etc.

Por el contrario, la evaluación de la toxicidad de los humos para los productos de construcción incluidos en el continente no sería adecuada, ya que no implicaría una mejora significativa de la reducción de las víctimas en los incendios.

Casos de éxito

Tomando como referencia el mobiliario tapizado, el Reino Unido e Irlanda han impuesto requerimientos con respecto a su comportamiento de reacción al fuego. Estas acciones se han traducido en una reducción del 37 por ciento en el inicio del incendio y en un 64 por ciento en las víctimas. Esta acciones, en combinación con un aumento del uso de los detectores de humos, han conducido a salvar 54 vidas por año y evitando 1.065 incendios en viviendas en el periodo comprendido entre 2003 y 2007. Si estas medidas son adoptadas por Europa, se estima que se podrían salvar 850 víctimas por año en incendios en viviendas.

Los cigarrillos son también objetivos para evitar los incendios en las viviendas. Los cigarrillos autoextinguibles son una opción para evitar el inicio de un incendio. A este respecto, el estado de New York presentó en 2004 una ley sobre la obligatoriedad de que todos los cigarrillos vendidos en su estado sean autoextinguibles. Esta ley trajo como resultado una reducción de las víctimas del 41 por ciento.

En Europa, Finlandia fue el primer país en disponer de una regulación similar y ha reducido las víctimas mortales de incendios asociados a cigarrillos en un 43 por ciento.

Conclusiones

  • Los incendios totales en la Unión Europea se reducen año tras año.
  • La tendencia general de casi todos los países es la reducción de sus víctimas en los incendios. España presenta uno de los mejores datos.
  • La mayor parte de las víctimas en incendios es debido a la inhalación de humos.
  • La toxicidad de los humos depende de muchos aspectos: temperatura, nivel de oxígeno, ventilación, etc.
  • La introducción en la Euroclase de un término para evaluar la toxicidad del continente no conduciría a una reducción de las víctimas en los incendios.
  • Sin embargo, la introducción de ensayos de reacción al fuego con una parte para valorar la toxicidad de los humos si sería efectivo para el contenido de una vivienda (mobiliario tapizado, muebles, colchones, etc.).

Bibliografía

CTIF, International Association of Fire Statistics and rescue services: World fire Statistics. Números comprendidos entre el 13 (2008) y el 21 (2016).

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