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Revista Seguritecnia Edición impresa
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OPINIÓN

Jordi Bolea Martí, Vicecoordinador del Comité Sectorial de Productos de Protección Pasiva de TECNIFUEGO-AESPI

El incendio de Londres demuestra la necesidad de emplear ensayos a escala real

La Torre Grenfell marcará un antes y un después en la historia de la protección contra incendios de personas y bienes en edificios de gran altura.

La gravedad de la catástrofe condicionará, sin duda, las rehabilitaciones que se realicen en el futuro y la toma de decisiones de los reguladores en pro de reducir el riesgo de víctimas en este tipo de construcciones. 

Esta torre es un proyecto arquitectónico de finales de los años 60. Se trata de la reurbanización del barrio de Kensington-Chelsea, zona habitada por clases populares en dicha época. La operación comprendía la erección de diversas torres y edificios de menor altura diseñados para vivienda social en pequeños apartamentos. Se inauguró en 1974 con 120 viviendas que podían albergar unas 400 personas.

La Torre Grenfell estaba formada inicialmente por 24 plantas de las cuales 20 estaban destinadas a residencia, y contaba con cuatro pisos de espacios comunitarios y/o oficinas. La sección del edificio era casi cuadrada y su distribución era idéntica en las 20 plantas residenciales, con seis apartamentos, de los cuales cuatro de 75 metros cuadrados (uno en cada esquina) y dos de 51 metros cuadrados.

La estructura se componía de pilares, escaleras y forjados de hormigón fabricado in situ. Los cerramientos de fachadas de los pisos residenciales estaban formados por paneles de hormigón prefabricados, fijados de pilar a pilar. 

londres-tecnifuego

Rehabilitación

La KCTMO (Organización de Administración de Inquilinos de Kensington y Chelsea) propuso a los vecinos la rehabilitación del edificio con el objetivo de mejorar su eficiencia energética mediante la aplicación de un nuevo revestimiento y el cambio de la totalidad de los equipos e instalaciones de calefacción, proponiendo optimizar algunos espacios comunes. Las obras no afectaban a las zonas residenciales, aunque los vecinos manifestaron que el cambio obedecía más a necesidades estéticas, ya que la torre se encuentra en una zona de alto nivel adquisitivo y su aspecto grisáceo y anticuado contrastaba en el entorno.  

La rehabilitación corrió a cargo de Rydon Maintenance Limited con un coste de 8,6 millones de libras, terminando la remodelación parcial del edificio en el verano de 2016 por encargo del Ayuntamiento de Londres. La entrega tuvo lugar tras la correspondiente conformidad por parte del Royal Borough of Kensington y Chelsea building control.

Asimismo, las obras se realizaron manteniendo a los residentes en sus casas, consistiendo en un cambio de las ventanas y en la colocación de una nueva piel de aluminio con aislamiento térmico (muro cortina) con el objetivo de mejorar la eficiencia energética y la estética del edificio, la habilitación de siete nuevas viviendas aprovechando espacios infrautilizados, la instalación de un nuevo sistema de calefacción comunitaria, la resituación de una guardería infantil y de un gimnasio y la realización de obras en el parking del edificio, convirtiendo una parte en oficinas. Así, Rydon logró una calificación de Breeam y obtuvo fondos ecológicos de KCTMO.

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