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OPINIÓN

Adrián Gómez Pérez, Presidente de TECNIFUEGO-AESPI

Inspección y control: los sistemas de protección contra incendios deben ser fiables

El estado en reposo de las instalaciones de PCI hace que se relajen las atenciones sobre ellas, cuando debería ser al contrario.

La importancia de la inspección y control de los sistemas de protección contra incendios (PCI), así como de los trabajos de mantenimiento, es mucho mayor que en cualquier otro tipo de instalación, debido a:

  •  Al contrario que otro tipo de instalaciones, tales como climatización, electricidad, ACS, etc., las instalaciones de PCI se encuentran normalmente en “reposo”, y por tanto, al no entrar en funcionamiento, no avisan de posibles problemas que puedan tener. Sin embargo, los sistemas de detección y alarma de incendios, a través de las centrales, si tienen interacción con el usuario, no ocurre lo mismo con los sistemas mecánicos. Puede ser difícil conocer, por ejemplo en un caso de instalación de extinción fija por medio de rociadores, si un mal diseño hidráulico del sistema impide al agua llegar en las condiciones de caudal y presión necesarias para controlar o extinguir el incendio. Igualmente sería complicado para el usuario conocer si los criterios de diseño generales son suficientes para el riesgo que tiene su establecimiento. 
  • El continuo estado en reposo de las instalaciones de PCI hace que, al poco tiempo, se relajen las atenciones sobre estas instalaciones, cuando en realidad debería ser al contrario. 
  • Si en el momento de actuación el sistema no está listo o falla, no hay opción de realizar las correcciones necesarias para hacerlo funcionar, ya que el tiempo de respuesta está directamente relacionado con el nivel de daños de manera exponencial. Además, es importante considerar que las instalaciones de PCI normalmente trabajan en condiciones difíciles, tales como altas temperaturas, riesgo de explosión, etc. 
  • Habitualmente, los sistemas de protección pasiva no implican la realización de pruebas de puesta en marcha  y/o funcionamiento, siendo por lo general supervisiones ópticas sujetas a documentación técnica relativa a dicha solución, tipo ensayos, manuales, especificaciones, etc. Por este motivo, la implicación de un tercero a nivel de inspección y control, así como su correspondiente mantenimiento, es fundamental.  

Fiabilidad

Todo ello debe llevar una idea básica en los sistemas de protección contra incendios: deben ser fiables. Sin duda alguna, la fiabilidad de los sistemas pasará por su correcto diseño y montaje, su mantenimiento, y por supuesto; la inspección y el control.   

Las diferentes fases de desarrollo de un proyecto, desde el diseño hasta la puesta en marcha y la explotación, deben ser objeto de controles entre las partes para conseguir un resultado final óptimo, comenzado por la fase inicial de diseño y enfoque, la gama de riesgos y las situaciones que podemos encontrar en cualquier establecimiento industrial, comercial, etc. La gran diversidad de situaciones hace que en muchas ocasiones la identificación y parametrización de dicho riesgo no sea fácil. Por otra parte, una baja cualificación en la materia o una interpretación laxa de los criterios de categorización puede hacer que, desde el momento de su concepción, los sistemas sean inservibles.

Por otra parte, y al hilo de la amplísima cantidad de riesgos y situaciones, es necesario que el diseñador conozca las opciones de protección de que dispone, es decir, que tenga idea de los sistemas que existen, sus ámbitos de aplicación, su idoneidad al caso, etc. A partir de una buena elección de los sistemas de protección se podrá realizar un diseño correcto. 

Otro punto de interés en la fase de diseño, que debe ser controlado exhaustivamente, es la correcta aplicación de las normas y reglas de diseño. En ocasiones, es posible realizar diseños correctos conforme a normas de enfoque diferente. Sin embargo, es vital evitar el uso de mezcla de criterios a conveniencia, utilización parcial de normativa, etc.

Respecto al montaje y la puesta en marcha, la inspección y el control son primordiales, ya que un diseño impecable puede ser inutilizado completamente por un montaje defectuoso, sin soportes adecuados o insuficientes, con materiales de baja calidad, etc. Asimismo, las pruebas de presión, funcionamiento y demás deben ser realizadas correctamente para garantizar la viabilidad de los sistemas.

En la fase de explotación de la instalación, el control debe hacerse extensible también a la actividad de la empresa mantenedora. Según se establece en la reglamentación, la empresa mantenedora no debe limitarse a recargar los extintores y a realizar las rutinas de mantenimientos exigibles. También es responsable de elaborar un informe de resultados en el que se señale en general cualquier causa por la cual entiendan que el sistema no funcionará correctamente, ya sea por roturas o por motivos de mala instalación, incluyendo la no adecuación del sistema al riesgo existente. Por lo tanto, desde la correcta labor de las empresas mantenedoras debería disponerse de un mecanismo de control muy importante.

Beneficios

La inspección y el control de las instalaciones, como actividad con un coste asociado, han de ser claramente percibidos como algo beneficioso para todos. De hecho lo es, y lo es para todas las partes intervinientes en un proyecto: 

  • Usuario final: por una parte, y principalmente, podrá estar seguro de haber invertido (no gastado) un dinero en una instalación que definitivamente le aporta mayor seguridad y es un valor de su negocio, teniendo, además, más garantías de suministro o servicio. 
  • Empleados de las compañías: es un beneficio indirecto porque además de estar más seguros, ven reducido el riesgo de perder su puesto de trabajo por un siniestro.  
  • Compañías de seguros: estas podrían ser capaces de tomar decisiones más precisas en sus valoraciones, considerando que una instalación inspeccionada y controlada cumple con los requisitos de seguridad básicos que establece la normativa. 
  • El Estado: la inspección y el control también le aporta un beneficio, debido a que supone una mayor garantía de seguridad de las personas y en buena medida contribuye al mantenimiento de la actividad industrial, aumentando la seguridad, reduciendo el riesgo de cierre de empresas, etc.  Por último, también reduce el impacto medioambiental. 
  • Mercado de protección contra incendios: en última instancia, y no por ello menos importante, la inspección y el control mejoran el mercado de la protección contra incendios, puesto que beneficia a los diseñadores, instaladores, mantenedores, fabricantes y suministradores competentes.

Además de beneficiar, la inspección y el control permitirán mejorar en todos sus aspectos las inversiones en PCI. El buen diseño e instalación de los sistemas aportan en general una mayor seguridad a las inversiones realizadas y en fase de explotación, garantizando de forma más eficaz la continuidad y el buen funcionamiento del negocio.

¿Cómo promoverlo?

Desde TECNIFUEGO-AESPI creemos que una mayor inspección y control llevará con total seguridad a una mejora del mercado y básicamente a una mayor satisfacción del cliente final. 

Esta apuesta la hacemos desde diferentes ámbitos: 

  • Partiendo de la formación como principal elemento para mejorar la cualificación y calidad de las ingenierías e instaladores. También apuntando a clientes finales, para los cuales la formación significa habitualmente un punto de inflexión al respecto de su opinión sobre los sistemas. 
  • Una mayor vinculación desde las fases iniciales del proyecto entre el cliente final, la ingeniería, el instalador y las compañías de seguros es casi siempre garantía de un autocontrol entre partes, que genera en la mayoría de los casos un mejor resultado final.

Por último, es necesario tener en cuenta que existen inspecciones reglamentarias oficiales, establecidas por el Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales. Aquí se contempla que el Estado delegue las funciones de inspección y control a los Organismos de Control Autorizados (OCA).En el Reglamento se establecen las condiciones y plazos necesarios para la inspección de las instalaciones en función del riesgo. Además, la norma UNE 192005:2014 (Procedimiento para la inspección reglamentaria. Seguridad contra incendios en los establecimientos industriales), en la que participó activamente TECNIFUEGO-AESPI, facilita sobremanera estas labores de inspección a los OCA.  

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