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Revista Seguritecnia Edición impresa
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OPINIÓN

Riesgo e inversión Sistemas de detección temprana DHA

29/07/2016 - Artículo realizado por César Pérez / Coordinador del Grupo de Trabajo DHA de TECNIFUEGO-AESPI
Cuando nos planteamos la protección contra incendios de cualquier espacio, tenemos que contemplar cuestiones que son obvias y otras que no lo son tanto, y que además son difíciles de evaluar o calcular.

Las cuestiones obvias son la legislación, por un lado, y el espacio físico, por otro (por ejemplo, su tamaño, a qué se dedica y qué contiene). Las que ya no son tan obvias son: cuáles serían los posibles orígenes de un incendio, cuánto estaría dispuesto a pagar el propietario por la instalación y cómo se va a integrar el sistema que estamos proyectando dentro de la planificación de emergencias del edificio. Y las que son realmente difíciles de evaluar, y que dependen de las que ya he expuesto, serían: cómo se espera que evolucione un posible incendio, cuál sería su alcance, cuánto costaría la reposición de lo afectado, cuántas serían las pérdidas o la dejación de beneficios debidos al paro de la actividad, cómo se vería afectada la reputación del negocio…

Este último apartado de las consecuencias de un posible incendio, aunque no sea cuantificable con exactitud, es lo que se negociará entre el propietario y la compañía de seguros para establecer el riesgo y el capital asegurado. El resto del riesgo asumido queda como perdidas por la propiedad, en caso de que el siniestro se desarrolle completamente.

Los cuatro factores que se muestran en la imagen 1 son los que hacen variar el riesgo asumido por la compañía de seguros y, por lo tanto, la prima a pagar por la propiedad.

Teniendo en cuenta que el valor total, una vez decidido por los propietarios, no va a cambiar, y que el nivel de exigencias mínimas requerido por la normativa tampoco cambia, la única frontera que realmente tiene peso en el nivel de riesgo cubierto o asumido por la compañía de seguros y la propiedad respectivamente es la de la tecnología.

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