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OPINIÓN

Albert Nonell, Sales Manager de la delegación de Barcelona de UTC Fire & Security

Todos los sistemas PCI en la misma red

La clave para la obtención de las ventajas de los sistemas convencionales y analógicos reside en la comunicación

Es algo ya sabido que la prevención es fundamental a la hora de evitar incendios. Entendemos por prevención todas aquellas medidas que se toman de manera anticipada para impedir que se produzca un incendio o, una vez iniciado, nos ayuden a que éste no se propague y podamos extinguirlo de la forma más rápida y eficiente. ¿Cuál es la manera más sencilla y útil para poder detectar y prevenir un incendio? La respuesta nos la proporciona el detector de incendios. A día de hoy tenemos una amplia gama de detectores que nos van a ayudar con la prevención: de humos, de temperatura, de gases, de llama, etc. 

Independientemente de los diferentes tipos de tecnologías de detección, a la hora de diseñar una instalación de detección de incendios hay dos sistemas básicos, cada uno con sus ventajas e inconvenientes: el sistema convencional y el sistema analógico. Cada uno de ellos tiene unas características que los hacen ideales para cubrir un conjunto de necesidades muy específicas dependiendo de diversos factores. El coste es un factor que siempre es tenido en cuenta. A parte de éste, también tenemos que considerar la superficie a cubrir como una cuestión determinante.

La diferencia más significativa entre ambos sistemas es que un sistema analógico permite identificar el dispositivo en concreto que ha generado la señal de alarma, mientras que el sistema convencional sólo es capaz de indicarnos la zona en la que está el dispositivo causante de la señal y que comparte con otros dispositivos.

En el pasado, ciertos ‘gurús’ vaticinaban la desaparición de los sistemas convencionales frente al imparable crecimiento de los sistemas analógicos. A día de hoy se ha demostrado (información contrastada con datos proporcionados por TECNIFUEGO-AESPI) que no es así. El sistema convencional dispone de sus puntos fuertes, que le han permitido aguantar el tirón analógico de forma evidente.

Actualmente el mercado está focalizado en implementar soluciones convencionales en aquellas instalaciones en la que superficies a proteger son pequeñas o medianas, de fácil acceso con zonas diáfanas, pocas compartimentaciones, que en definitiva implican que, en caso de conato de incendio, el usuario tenga pocas dificultades para su localización. Ejemplos típicos son tiendas, oficinas bancarias, restaurantes y garajes.

Por otro lado, con respecto a los sistemas de detección analógicos de incendio, éstos son considerados como la mejor opción cuando nos encontramos en casos de instalaciones con cierto grado de complejidad, puesto que son sistemas capaces de reconocer individualmente cada uno de los dispositivos que forman parte del sistema, aparte de proporcionarnos un mayor grado de flexibilidad y tipo de control sobre todo el sistema. En definitiva, estamos hablando de un incremento en la precisión a la hora de realizar la identificación del punto donde se está produciendo el conato de incendio. Ésta es la solución generalmente empleada para medianas y grandes instalaciones, como pueden ser edificios de oficinas, hospitales, hoteles, aeropuertos, colegios, etc.

¿Renunciar a las ventajas?

Llegados a este punto, podemos preguntarnos por qué renunciar a las ventajas de cada sistema. ¿No existe ninguna opción que permita disponer de todos los beneficios en un mismo sistema? La clave para resolver esta cuestión reside en la comunicación de los equipos, lo que conocemos con el nombre de Fire Net, la red de centrales de detección de incendios.

El decantarse por un sistema no tiene por qué significar renunciar al otro. La tecnología actualmente implementada nos permite conectar entre si centrales analógicas y convencionales dentro de una misma red. Las centrales convencionales incluyen las de extinción, las cuales, al formar parte de la misma red, pueden recoger directamente las señales de alarma de los dispositivos analógicos y ejecutar las tareas de extinción, con lo que no es necesario, como en el pasado, una conexión física entre los detectores y la propia central de extinción. Esta característica permite una mayor flexibilidad a la hora de diseñar la solución y un ahorro de cable a nivel de instalación.

Con las centrales analógicas es posible obtener una fácil integración en sistemas BMS (gestión de edificios), ModBus, aplicaciones en smartphone y tablets, conexiones a centrales receptoras de alarmas, facilidad de cableado, potencia en la programación de actuaciones, detallada información y facilidad en las tareas de mantenimiento. Por otro lado, en aquellas zonas en las que el sistema analógico rebase las prestaciones necesarias (por ejemplo, grandes zonas diáfanas como pueden ser los garajes) es posible emplear sistemas convencionales que, trabajando de forma autónoma, permiten su control directo así como remoto a través de los equipos analógicos. Esto hace posible una reducción de los costes de los equipos, una mayor flexibilidad en el funcionamiento (por ejemplo, en un hotel, el control de la centralita convencional del párking la tiene el vigilante que está en dicho recinto, así como el personal del hotel a través de la central analógica ubicada en recepción) y una mayor autonomía del sistema.

En este punto es muy importante recordar que, tal y como indica el nuevo  Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI), la compatibilidad de los componentes del sistema debe ser certificada. 

Más concretamente, el nuevo RIPCI especifica que se verificará la compatibilidad del sistema según lo establecido en la norma UNE-EN 54-13 (Sistemas de detección y alarma de incendios. Parte 13: Evaluación de la compatibilidad de los componentes de un sistema).

Mediante el Real Decreto 513/2017, de 22 de mayo, se aprobó el nuevo RIPCI. La entrada en vigor del citado Reglamento se producirá a los seis meses de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. 

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