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Revista Seguritecnia Edición impresa
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OPINIÓN

La formación en seguridad privada, un activo permanente

19/09/2017 - Dra. Montserrat Iglesias-Lucía, directora de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral (Universidad Autónoma de Barcelona)
Cataluña fue la primera comunidad autónoma en tener una universidad que apostara por los estudios universitarios en el ámbito de la seguridad privada, concretamente la Universidad Autónoma de Barcelona, a través de su Escuela de Prevención y Seguridad Integral (EPSI).

En el año 1998 se detectó que uno de los motores económicos más importantes de nuestro país carecía de estudios universitarios especializados en dicha materia. Los profesionales del sector eran grandes autodidactas que, a través de su experiencia laboral, implementaban protocolos de actuación y pautas de trabajo, pero aun así era necesario que existiera un grado universitario especializado. Se dio la coyuntura idónea para que los profesionales pudieran trasladar su conocimiento a las aulas y para que académicos especializados pudieran aportar sus investigaciones, estudios comparados y nuevas propuestas de actuación. Se confeccionó una nueva ciencia de la seguridad donde se combinaba el conocimiento práctico y el teórico.

Por ello, desde sus orígenes la EPSI apostó por una formación en seguridad integral y preventiva tanto en su grado universitario oficial como en su formación continua donde los profesionales del sector pudieran especializarse en las áreas temáticas de su interés.

La razón de formar a los futuros actores de la seguridad, o bien especializar a los existentes, en modelos de seguridad preventivos e integrales radicaba y radica en su eficacia y eficiencia. Llevamos años haciendo pedagogía sobre la importancia de abandonar los modelos reactivos.

Una organización no puede permitirse el lujo de actuar únicamente cuando se ha producido una incidencia porque implicará una gran pérdida en sus activos, no sólo económicas sino también sociales. La gran meta de los profesionales de la seguridad es evitar dichos riesgos, siendo necesario un conocimiento multidisciplinar de las amenazas existentes para actuar preventivamente.

Esta es la razón por la que nuestro alumnado se forma en seguridad privada, pública, laboral, tecnológica y en todas aquellas materias indispensables y transversales de cualquier ámbito de especialización profesional (director de seguridad, jefes de seguridad, detective, técnico superior de prevención de riesgos laborales, acceso a las fuerzas y cuerpos de seguridad o emergencias, entre otras).

Esa apuesta formativa por la seguridad integral y preventiva que se forjó hace casi 20 años sigue siendo el perfil profesional que continúan demandando las organizaciones tanto públicas como privadas. Profesionales capacitados para intervenir globalmente sobre las amenazas y no segmentadamente. 

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