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ENTREVISTA

Coronel Francisco Javier Requeijo, Jefe del Área de Salidas Profesionales de la Subdirección General de Reclutamiento del Ministerio de Defensa

“El personal militar ha adquirido una formación y unas capacidades que le hacen especialmente competitivo”

05/12/2013
El Ministerio de Defensa puso en marcha en 2012 el proyecto SAPROMIL, con el que pretende facilitar el acceso al mercado laboral del personal militar que opta por continuar su carrera profesional en el ámbito civil. El coronel Francisco Javier Requeijo, jefe del Área de Salidas Profesionales de la Subdirección General de Reclutamiento del Ministerio de Defensa, está al frente de esta iniciativa que pone en valor las capacidades de los militares para desempeñar su labor en cualquier entorno.

 En el caso concreto de la seguridad privada, el personal militar “posee una formación y una experiencia comparable a la de los mejores profesionales del sector”, defiende el coronel Requeijo. De ahí que, desde hace tiempo, el Ministerio de Defensa apueste por programas formativos enfocados hacia esa actividad, que ahora se acompañan con el proyecto SAPROMIL. 

- ¿Cuáles son las funciones del Área de Salidas Profesionales de la Subdirección General de Reclutamiento del Ministerio de Defensa?

La estructura orgánica básica del Ministerio de Defensa se adecuó a las necesidades actuales mediante la publicación del Real Decreto 454/2012, del 15 de marzo. En esta norma se contempla la función de elaborar, proponer y coordinar los planes de salidas profesionales del personal de las Fuerzas Armadas. Dentro de esta función, se engloban dos grandes cometidos: el del proyecto SAPROMIL, de aprovechamiento de capacidades profesionales del personal militar en el ámbito laboral civil, y el de la formación complementaria del personal de tropa y marinería.

El proyecto más novedoso es SAPROMIL, que inició su andadura en el año 2012. En cuanto a la formación complementaria, ya se venía actuando en ese campo desde el año 2000, en línea con lo que contempla el modelo de Fuerzas Armadas para personal de tropa y marinería. Cuando se definió este modelo, el Ministerio de Defensa se comprometió a proporcionar a todo nuestro personal de tropa y marinería una formación complementaria a su formación militar dirigida tanto a apoyar su promoción profesional como a impulsar su posible desvinculación de las Fuerzas Armadas. Esa es la tarea que gestionamos desde el Área de Salidas Profesionales para todo aquel personal que voluntariamente decida participar. 

- ¿Cuáles son los objetivos del Proyecto SAPROMIL? ¿En qué consiste exactamente?

Se trata de implantar un sistema de apoyo al personal militar para que, en el caso de que voluntariamente decida desvincularse de las Fuerzas Armadas, cuente con un apoyo institucional que le facilite el tránsito desde su puesto en la institución militar a un nuevo puesto en el entorno laboral civil, tanto en otros departamentos de la administraciones públicas como en el ámbito privado.

 En lo que se refiere a su posible utilidad en el ámbito laboral civil, este sistema pretende ofrecer, tanto a las empresas como al sector público, profesionales de alto valor con perfiles contrastados por el Ministerio de Defensa, cuya preparación, que ha sido proporcionada por la sociedad española, debe aprovecharse y revertirse en beneficio de ella misma.

 Las medidas irán en la línea de proporcionar los medios necesarios para integrarse en el mercado laboral tras haber adquirido en el desempeño de su profesión militar unas capacidades y unas habilidades determinadas. En concreto, se pretende ofrecer asesoramiento laboral, aquella formación complementaria que pueda ser necesaria o apoyo a la hora de conseguir un puesto de trabajo. La aplicación de estas medidas durante un prolongado periodo de tiempo pretende impulsar un cambio de mentalidad para que este nuevo planteamiento de pertenencia en las Fuerzas Armadas de forma no permanente vaya implantándose en la sociedad, pero también en nuestros profesionales. Es, por así decirlo, la ampliación del modelo de Fuerzas Armadas Profesionales, implantado en el año 2000 para el personal de tropa y marinería, a todo el personal de las Fuerzas Armadas. Tradicionalmente, el personal militar de carrera, tras ingresar en el cuerpo correspondiente, ha iniciado su trayectoria profesional y ha permanecido indefinidamente en las Fuerzas Armadas hasta la edad de reserva o retiro. Nuestra normativa, sin impedir reglamentariamente que el personal deje las Fuerzas Armadas cuando lo considerase oportuno, no ha estado desarrollada para ofrecer una movilidad o una flexibilidad que fomentara el cambio de actividad profesional. En las Fuerzas Armadas de otros países de nuestro entorno se ha demostrado que esta movilidad al ámbito laboral civil permite un mejor aprovechamiento de las capacidades profesionales del personal y favorece la gestión de los recursos humanos. 

- ¿Hacia qué tipo de profesiones o actividades orientan a los miembros de las Fuerzas Armadas que se adhieren al proyecto?

Hacia aquellas que sean coherentes con la trayectoria profesional del interesado. Nuestro personal militar ha adquirido una formación a lo largo de su vida profesional y ha desarrollado unas capacidades que le hacen especialmente competitivo en una gran variedad de familias profesionales o de actividades. Se ha confeccionado un catálogo de capacidades profesionales, en virtud de la formación que se imparte en el seno de nuestras Fuerzas Armadas, para conocimiento y difusión entre los gestores de recursos humanos de las administraciones públicas y las empresas que decidan ofrecer puestos de trabajo a nuestro personal militar. Como se contempla en el objetivo general del proyecto, la finalidad última es aprovechar las capacidades profesionales adquiridas por el personal militar a lo largo de su trayectoria profesional. 

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Ana Borredá, directora de Seguritecnia, con el coronel Requeijo y sus colaboradores en el Área de Salidas Profesionales de la Subdirección General de Reclutamiento.

- ¿Cuáles son las razones por las que han puesto en marcha este proyecto para ayudar al personal militar a incorporarse al mercado laboral?

El Ministerio de Defensa tiene herramientas muy contrastadas que le permiten abordar con eficacia los procesos de captación, selección, formación y gestión de personal. No obstante, hasta ahora no se había planteado la conveniencia de completar el círculo de la política de personal para poder gestionar de principio a fin la trayectoria profesional de los componentes de las Fuerzas Armadas.

Con este sistema que se está poniendo en marcha, se atiende a la desvinculación de las Fuerzas Armadas cuando sea esa la decisión voluntaria del propio individuo.

Cuando se puso en marcha el modelo de tropa profesional, el Ministerio de Defensa se enfrentó con el enorme desafío de iniciar las tareas de captación y selección de este recurso humano. Al principio fue muy difícil alcanzar las cifras de soldados y marineros necesarias en nuestros ejércitos y armada; además, el número de efectivos que se desvinculaba voluntariamente era superior al deseado. En consecuencia, se hizo innecesaria esta tarea de desvinculación de las Fuerzas Armadas.

 Con el personal militar de carrera ocurría algo semejante. El necesario decrecimiento de las plantillas de personal, que permite construir una pirámide coherente de empleos y edades y una renovación de efectivos, ocurría de forma natural e incluso, en algunos casos, con valores superiores a lo conveniente. En la actualidad, consideramos necesario disponer de herramientas que nos permitan interactuar con ese decrecimiento de forma que podamos, en la medida que convenga a las necesidades de la Defensa Nacional, generar un flujo de entrada y salida de personal que favorezca la coherencia entre empleos y edades, el rejuvenecimiento de los primeros empleos de las escalas y una gestión más eficaz de nuestros recursos humanos.

- ¿Qué cualidades son inherentes al personal militar por el hecho de haber desarrollado su carrera en las Fuerzas Armadas?

El personal militar está formado para desempeñar sus cometidos profesionales dentro de una organización altamente jerarquizada. Unas veces realiza acciones ejecutivas o de gestión y otras acciones directivas, entre las que se encuentra la acción de mando. En todos los casos es imprescindible la disciplina, la lealtad con sus superiores, la abnegación, el espíritu de servicio y también la capacidad de liderazgo. Después de una serie de años en las Fuerzas Armadas, estas cualidades quedan totalmente arraigadas en las personas, puesto que es necesario practicarlas en el quehacer diario de cada uno. Además, en las misiones que se vienen asumiendo en estas últimas décadas, podemos acreditar nuestra capacidad para trabajar eficazmente en entornos hostiles y para adaptarnos a ambientes profesionales multinacionales y en constante cambio.

Nuestro personal está formado para ser líderes, pero en consecuencia saben reconocer la importancia de la cadena de mando establecida, de forma que su actitud de lealtad con los superiores impulse la misión del equipo. El trabajo en grupo,  desempeñado en entornos muy exigentes, favorece el compañerismo y potencian la sensación de pertenencia a ese grupo. Pero además, los permanentes cambios de destino, por ascenso, por cambio de unidad o por otras causas nos han obligado a poner en práctica cualidades como la flexibilidad o la capacidad de adaptación a nuevos grupos. Estamos convencidos de que el mundo empresarial sabrá apreciar estas cualidades, que seguro tienen un valor destacable en el mundo laboral civil.

- El sector de la seguridad privada es uno de los que podrían ver mayor valor en el personal militar por sus conocimientos. ¿Han establecido contactos con empresas de este sector para implementar el proyecto SAPROMIL? En ese caso, ¿qué tipo de acciones conjuntas llevarán a cabo?

Sin duda, el mundo de la seguridad es muy familiar para nosotros. Hay un gran número de profesionales de las Fuerzas Armadas que en su momento hicieron su transición al sector empresarial de la seguridad y que han venido demostrando que los valores profesionales de los que estamos hablando no son sólo buenas intenciones. En determinadas áreas de la seguridad nuestro personal posee una formación y una experiencia comparable a la de los mejores profesionales del sector.

Antes incluso de que se pusiera en marcha SAPROMIL ya había acuerdos de colaboración con alguna asociación de empresas de seguridad, fundamentalmente para puestos de trabajo de personal de tropa y marinería. Desde el principio del proyecto hemos mantenido contactos con distintas asociaciones y con empresas del sector para aumentar el conocimiento mutuo, para difundir nuestro proyecto y para poner en sintonía el proyecto SAPROMIL con la realidad de este sector indispensable para el mundo empresarial. A través de estos contactos hemos podido analizar, desde el punto de vista de las empresas, el Proyecto de la nueva Ley de Seguridad Privada y las enormes expectativas que se pueden abrir en el caso de que la norma se apruebe en los términos en los que está escrita.

Estamos trabajando juntos en la redacción de nuevos acuerdos de colaboración que nos permitan mantenernos al día en el seguimiento de la evolución del sector y estamos intentando adecuar los programas de formación de nuestros profesionales a los requerimientos del ámbito civil.

Ya hace años que nuestros centros de formación dedicados a la seguridad están acreditados por el Ministerio del Interior, pero tenemos que seguir profundizando en la mejora de algunos sectores de la seguridad en los que nuestro trabajo diario no nos proporciona la experiencia suficiente para ser competitivos en el mundo civil.Nuestra experiencia internacional, por la pertenencia a organismos internacionales y por nuestra participación en misiones de mantenimiento de la Paz, nos ha permitido aumentar considerablemente la formación y la experiencia de este personal, no solo en el campo de los idiomas, tan demandados actualmente, sino también en áreas como la seguridad física, la informática o la de la información. 

- ¿Cuáles son los problemas comunes que se encuentra el personal militar para acceder al mercado laboral cuando decide abandonar las Fuerzas Armadas?

Como ya he mencionado anteriormente, nuestra normativa nunca estuvo pensada para proporcionar la movilidad y la flexibilidad que pretende impulsar el proyecto SAPROMIL. Tenemos una normativa específica relativa a situaciones administrativas del personal militar que probablemente debemos modificar para que apoye esas características de las que estamos hablando.

 Pero quizás el mayor obstáculo para la implantación de SAPROMIL es la situación socioeconómica actual de nuestro mundo empresarial.

Hay que reconocer que nuestro mercado de trabajo no es tan fluido como todos querríamos que fuera y que el momento económico de nuestra sociedad no invita a iniciar nuevas andaduras en mundos profesionales desconocidos. Esa realidad, unida a la fragilidad del empleo y a la falta de experiencia de los militares en el entorno laboral civil, no favorece el tránsito de personas que hoy tienen su sitio en nuestras plantillas reglamentarias.Nosotros creemos que nuestro personal tiene cualidades profesionales de alto valor, y sin duda su comportamiento laboral será intachable y eficaz. Pero para iniciar la transición de la que estamos hablando es necesario que este personal encuentre, en las medidas que implemente SAPROMIL, un mínimo respaldo a su decisión, bien por parte del Ministerio de Defensa o por parte de los empleadores, de forma que se garantice suficientemente el cambio de actividad profesional.

   - Dada la elevada tasa de paro que existe en la actualidad en nuestro país, ¿cuáles son sus expectativas en cuanto a la contratación de personal militar enmarcado en este proyecto? 

Para el Ministerio de Defensa no es tan importante la obtención de resultados inmediatos como la calidad del sistema que se pretende implantar. Nuestra primera prioridad es garantizar los intereses de la Defensa Nacional y, por ello, una salida masiva de personal no sería ni oportuna ni adecuada. No podemos crear un sistema que lleve al Ministerio a descapitalizarse de los recursos humanos que tanto esfuerzo ha costado conseguir y tantos recursos económicos ha consumido.

 Dicho esto, también hay que decir que el momento actual no nos ayuda a ser optimistas en lo referente a resultados. Ni por parte de las empresas va a haber una gran oferta de contratación, ni por parte del personal militar va a existir una enorme disposición a desvincularse de las Fuerzas Armadas. No obstante, esta situación nos va a permitir la puesta en marcha de este sistema a una velocidad adecuada, de una manera coherente y con una solidez necesaria para nuestro personal militar. Sin despreciar los posibles resultados en el corto plazo, que serían sin duda de mucho valor, es más necesario que el sistema demuestre sus cualidades en el medio y en el largo plazo. Características tales como robustez, coherencia, fiabilidad y perdurabilidad serán imprescindibles para impulsar el necesario cambio de mentalidad tanto en el mundo empresarial como en los profesionales de las Fuerzas Armadas. Éste es un ambicioso objetivo al que hay que dar el tiempo necesario.

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