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OPINIÓN

Marta Tortosa, Responsable de Marketing de CCTV Center

A la espera del 5G, tendencias actuales de vídeo y seguridad

A la espera de que los avances de la tecnología 5G acaben de materializarse en lo que sería una verdadera revolución en términos de conectividad e interoperatividad bajo el nuevo panorama del 'Internet of Things' (IoT), el sector del vídeo y la seguridad continúa evolucionando hacia sistemas más eficaces, más flexibles, más abiertos y más seguros.

Entre las tendencias principales destaca la mejora de las soluciones de análisis de vídeo inteligente de la mano de aplicaciones basadas en inteligencia artificial y deep learning, que ofrecen un rendimiento cada vez más alto con funciones de detección y búsqueda rápida más precisas. También empiezan a aparecer con solvencia las soluciones cloud alojadas en la nube que proporcionan mayor flexibilidad en la gestión y contratación de servicios prestando una gran atención a la cuestión de la ciberseguridad. Este es, sin duda, otro de los aspectos importantes en los que el sector está poniendo un especial interés.

En cuanto a novedades de producto, destacan las cámaras multisensor y los sistemas de reconocimiento facial. Continuando la línea abierta por las cámaras de ultra alta definición 4K y las panorámicas fisheye 360 grados, las cámaras multisensor se adaptan bastante bien a los nuevos mercados verticales de videovigilancia urbana y smart cities, así como a otras aplicaciones más habituales, como la vigilancia de centros comerciales, aparcamientos, almacenes, centros logísticos, edificios públicos, etc.

Otro de los productos que está alcanzando gran relevancia son los sistemas de reconocimiento facial para aplicaciones de seguridad y control de accesos y de marketing. Aunque su uso todavía no está plenamente implantado y todavía despiertan cierta polémica en cuanto a su legitimidad, se espera que continúen su expansión amparados por las recientes normativas europeas sobre privacidad y protección de datos personales.

A mayor escala, lo que se percibe es una tendencia por parte de fabricantes y marcas a ofrecer mayores opciones de integración de sus sistemas creando soluciones más abiertas y estableciendo alianzas estratégicas con otros socios tecnológicos. Y, en general, un interés creciente por acercar los avances tecnológicos hacia soluciones más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.

Integración

Hace tiempo que las soluciones de análisis de vídeo inteligente están presentes en el mercado, aunque tradicionalmente siempre han estado muy ligadas a los sistemas IP. Actualmente, dado que las soluciones de vídeo HD por coaxial siguen teniendo una buena demanda, los principales fabricantes del sector están empezando a integrar sus soluciones de análisis también para sistemas de vídeo analógico HDCVI y HD-TVI.

Esto supone una ventaja evidente para pequeñas y medianas instalaciones, las cuales ahora pueden beneficiarse de tecnologías avanzadas a un coste muy competitivo. Asimismo, se acorta la brecha tecnológica entre los sistemas analógicos e IP, pudiendo gestionar vídeo de alta calidad megapíxel y analítica de vídeo avanzada en ambos casos.

Por otro lado, gracias al desarrollo de algoritmos mejorados basados en inteligencia artificial y deep learning, las soluciones de videoanálisis presentan un rendimiento cada vez más alto, consiguiendo una mayor precisión en la detección y una reducción de las falsas alarmas. También mejoran sensiblemente las herramientas de búsqueda rápida de imágenes, ofreciendo la posibilidad de filtrar por colores, tipo de objeto, tamaño, dirección, etc., con excelentes resultados que hasta hace poco hubieran sonado a ciencia-ficción.

Así, la generalización de las soluciones de análisis de vídeo avanzado no solo supone una mejora tecnológica, sino que trae consigo un cambio de paradigma, pasando de un modelo de monitorización pasiva orientado a la investigación forense cuando el incidente ya se ha producido a un planteamiento proactivo en el que la clave está en la detección temprana y en la prevención de incidentes antes de que se produzcan.

Reconocimiento facial

La reciente aprobación de la normativa europea sobre privacidad y protección de datos personales (Reglamento General de Protección de Datos) clarifica la utilización de este tipo de sistemas, los cuales suelen generar bastante polémica, sobre todo por el uso coercitivo para el que lo utilizan algunos gobiernos y organizaciones. Más allá de estos usos cuestionables, las soluciones de reconocimiento facial pueden resultar útiles para múltiples aplicaciones, desde marketing, gestión de multitudes y eventos hasta control de accesos y seguridad.

En aplicaciones comerciales para marketing y análisis de comportamiento de clientes, el problema de la privacidad es fácilmente soslayable si no se almacenan las imágenes utilizadas para el reconocimiento. El sistema simplemente reconoce la edad, el sexo y el estado de ánimo de los sujetos y lo trasforma en datos estadísticos que no tienen por qué guardar la información biométrica de los clientes.

Para aplicaciones de control de accesos en empresas y organizaciones, los usuarios pueden dar su consentimiento al igual que sucede con otro tipo de sistemas biométricos, como los de huella dactilar. La foto del usuario quedaría almacenada en su ficha personal, en la que también suelen encontrarse otros datos sensibles sujetos a la normativa de protección de datos, como el domicilio, el teléfono, la edad o la formación del empleado. En definitiva, correctamente gestionada, la información biométrica utilizada por el sistema de reconocimiento facial no tiene por qué generar problemas con la normativa vigente.

Además, los sistemas de reconocimiento facial son más seguros que usar códigos, llaves o tarjetas. Se evitan olvidos y son más ágiles, pues el sistema puede realizar el reconocimiento en un instante mientras que si el usuario debe introducir un código o presentar una tarjeta ante un lector, la operación de identificación requerirá bastante más tiempo. Esto es especialmente importante en instalaciones con un alto número de usuarios o de empleados en las que se concentran muchas operaciones en muy poco tiempo –por ejemplo, al principio de la jornada laboral– y en las que es necesario contar con una solución rápida que evite colas y atascos.

El reconocimiento facial también resulta muy útil para la gestión de eventos y multitudes, ya que permite rastrear grandes cantidades de gente e identificar sospechosos a partir de una fotografía previa. Del mismo modo, es eficaz para impedir el acceso de personas no autorizadas a recintos o eventos, por ejemplo, cuando existe una orden judicial que prohíbe el acceso de una persona a un determinado sitio.

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