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OPINIÓN

Jesús de la Mora, Director técnico del Departamento de Business Development de Securitas

RPAS aplicados a la seguridad

Las aplicaciones que tienen los drones en seguridad son múltiples y tienen cabida tanto en el área que conocemos como safety como en el área de security.

Como tantos otros avances tecnológicos, los RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems) han llegado a nuestras vidas para quedarse. Su potencial aplicación en diversas áreas de la economía  se presenta imparable, teniendo aplicación en sectores muy diversos como la industria, energías, agricultura, periodismo, audiovisual, climatología,  conservación del medio ambiente y, por supuesto, va a ser clave en el ámbito de la seguridad pública y la gestión de las emergencias. En este sentido también va a cambiar de forma significativa el sector de la seguridad privada, donde su aplicación permite aumentar la eficacia y eficiencia de los servicios hasta donde la imaginación de los expertos en seguridad pueda llegar; siempre dentro de los límites impuestos por la legislación. 

Los RPAS o drones, como se conocen coloquialmente por el sonido que emiten en vuelo –similar al de un zángano, “drone” en inglés– abren un nuevo escenario de retos y oportunidades en el marco de las tecnologías aplicadas a la seguridad, por lo que las empresas más innovadoras están apostando por introducir este tipo de elementos en sus soluciones de seguridad. También los fabricantes de RPAS vienen trabajando en mejorar los tiempos máximos de vuelo, un aspecto clave dentro de las operaciones de vuelo.

Normativa

En el campo normativo, la utilización de este tipo de dispositivos no tripulados en servicios de seguridad está controlada por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), ya que los RPAS se consideran aeronaves a todos los efectos. En nuestro caso, también es necesario tener en cuenta, entre otros, los aspectos que se derivan de la normativa de seguridad privada, donde el uso de los RPAS estaría dentro los servicios de videovigilancia, utilizando para ello, entre otros, cámaras con diferentes funcionalidades para la captación de imágenes principalmente, siendo de vital importancia el cumplimiento de la normativa que afecta a la protección de datos y la privacidad de las personas, así como el uso del espectro radioeléctrico. El fenómeno es tan reciente que la falta de regulación hizo que las autoridades se apresuraran a decretar, de forma transitoria, normas que pusieran blanco sobre negro hasta dónde se puede llegar, de momento, en la tripulación de drones. 

La Ley 18/2014, de 15 de octubre, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, regula, entre otros aspectos, el uso de drones. En este contexto, nos queremos centrar en las aeronaves civiles pilotadas por control remoto cuya masa máxima al despegue no exceda de 25 kilogramos, las cuales tienen que operar en zonas no pobladas, fuera de aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados, en espacio aéreo no controlado, y dentro del alcance visual del piloto, a una distancia de éste no mayor de 500 metros y a una altura sobre el terreno no mayor de 400 pies (120 metros).

Accede al contenido completo sobre RPAS aplicados a la seguridad en este enlace

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