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ENTREVISTA

Coronel Andrés Sanz Coronado, Jefe del SEPROSE de la Guardia Civil

“Revisaremos nuestra colaboración con nuevos colectivos para aprovechar mejor sus capacidades”

19/07/2016 - Enrique González Herrero
En los últimos años, el coronel Sanz ha estado destinado al Servicio de Costas y Fronteras, en el que se ha hecho cargo de la Seguridad Aeroportuaria. Allí pudo tener sus primeros contactos con el sector de la seguridad privada. Ahora, tras unos meses como jefe interino del Servicio de Protección y Seguridad (SEPROSE), acaba de ser ratificado en el puesto.

- Acaba de ratificarse su nombramiento como jefe del SEPROSE de la Guardia Civil, aunque ocupaba el cargo como responsable interino desde hace unos meses. A lo largo de ese tiempo, ¿qué impresiones generales ha sacado del sector de la seguridad privada?

Desde que pasó a la Reserva el coronel César Álvarez, he venido ejerciendo el Mando del SEPROSE con carácter interino. Ese periodo me ha permitido observar, escuchar y aprender mucho, pues la acogida por parte del sector no ha podido ser mejor. 

Me atrevería a decir que la Seguridad Privada está inmersa en un importante proceso de renovación y afirmación de su propia identidad que en algunos casos también favorece cierta integración. Hay una renovación en curso, porque los profesionales del sector tienen una procedencia más plural y una formación más variada, completa, compleja y complementaria. Esto enriquece a todos y necesariamente lleva a una regeneración tanto en las empresas proveedoras o usuarias de seguridad como en el seno de las propias ramas de profesionales, ya sean directores de seguridad, jefes, guardas rurales, detectives, etcétera. Al compartir formación académica y profesional, y al coincidir una y otra vez en ferias, congresos, jornadas, seminarios, eventos conmemorativos, etc., los subsectores y profesionales conviven entre sí, aprenden a conocerse, respetarse y comprenderse mejor, comparten experiencias y problemas e incentivan la necesaria movilidad y rotación dentro de este sector tan plural. De ese modo, se induce un creciente movimiento de renovación.

Igualmente, esa continua interactuación en la esfera de lo académico, lo formativo y lo institucional, también propicia los procesos de integración y de toma de conciencia de la propia identidad sectorial a la que me refiero. Esos procesos de integración y de afirmación de la identidad sectorial se ven especialmente favorecidos cuando se da el salto a la cada vez más frecuente cooperación operativa en eventos que precisan de protección o en foros de intercambio de información operativa.

- ¿Qué objetivos se ha marcado como jefe del SEPROSE para esta nueva etapa?

El SEPROSE tiene dos Secciones íntimamente relacionadas, pero diferenciadas: una, la de Gestión de la Seguridad Privada, que es el interlocutor habitual con la mayor parte de los actores en el sector; y otra, la de Planes y Directrices Técnicas, que es el órgano especializado en protección. Mis objetivos como Mando del Servicio afectan a ambas.

En cuanto a la Sección de Gestión de la Seguridad Privada, a la fuerza hemos de ser continuistas. Lo que funciona es mejor no tocarlo y, en gran medida, ya estamos alcanzando muchos de los objetivos marcados. Por ello, seguiremos profundizando en la relación de cooperación, la comunicación operativa y la integración de los servicios entre la Guardia Civil y los profesionales del sector. Qué duda cabe de que la apuesta de nuestra institución por la Seguridad Privada, plasmada en el Plan General de Colaboración, ha dado buenos frutos. Esta apuesta, además, viene siendo desarrollada parcialmente mediante los Programas “Coopera” y “Plus ultra”, que están contribuyendo al acercamiento entre la Guardia Civil y las empresas y departamentos de seguridad, donde se fragua la mayor parte del conocimiento y algunas de las ideas y decisiones de futuro para la Seguridad Privada. Se trata de un esfuerzo muy importante que, sin embargo, no se ha producido en la misma medida con relación a otros profesionales del sector, como los escoltas, los detectives y los guardas rurales. El SEPROSE mantiene fluidas relaciones con algunos representantes de estos colectivos, pero no hemos establecido mecanismos de cooperación todavía.

En esa línea, potenciaré el vigente “Protocolo de comunicación con los guardas rurales”; revisaré y potenciaré el Programa “Coopera” en el ámbito interno con una nueva Instrucción; crearé otros programas similares, pero con las adaptaciones pertinentes para cooperar con otros actores distintos de los departamentos de Seguridad; y trataré de que en el futuro desarrollo reglamentario de la Ley de Seguridad Privada se dote de capacidades y herramientas al personal de seguridad privada para que pueda ser más eficiente y para que cuente con mayor respaldo técnico y jurídico en sus actuaciones.En lo que se refiere a la protección y seguridad de instalaciones, lo cierto es que no basta con que la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad le atribuya a la Guardia Civil la competencia exclusiva de custodia de puertos, aeropuertos y los centros e instalaciones que por su interés lo requieran. Tenemos que mantener la situación de referente nacional e internacional que nos otorgan en algunos de esos ámbitos y realizar el esfuerzo necesario para serlo también en la protección de todo tipo de infraestructuras críticas. Esto es lo que nos están demandando los tiempos. Sin duda, tenemos mucha experiencia, como lo demuestra que las más altas instituciones del Estado hayan confiado en la Guardia Civil para la protección de sus instalaciones y palacios; pero siempre se podrá hacer algo más, mejor, distinto… 

- La Ley de Seguridad Privada establece un nuevo marco de relación con el sector y, además, durante los últimos años se han creado diferentes iniciativas para la colaboración, como el Programa “Coopera”. Aún así, ¿hay plena satisfacción con la calidad y cantidad de información que reciben por parte del sector privado?

Estamos satisfechos con lo que se ha avanzado y nos consta que en muchas Unidades sí se aprecia la calidad y cantidad de información que se recibe. Es así aunque puedan existir a veces diferencias entre provincias o entre ámbitos de actuación, pues la relación operativa es más sencilla, abundante o necesaria en unos sectores que en otros y también influyen, cómo no, factores personales.Claro que hay mucho margen de mejora. El punto de partida ha de ser el mejor conocimiento mutuo para poder generar sinergias. En este sentido, como ya adelanté, pretendemos revisar nuestros programas de colaboración para servir mejor a nuevos colectivos y para aprovechar mejor sus capacidades.

Esto debe complementarse incentivando la relación a nivel operativo de nuestras Unidades operativas y territoriales con los guardas rurales, los detectives privados, los escoltas, los vigilantes de seguridad, los directores de seguridad y los departamentos de seguridad que dirigen en las empresas que los han constituido.

- Aparte de la colaboración, ¿cuáles son los problemas más acuciantes que ha de solucionar el sector de la seguridad privada?

Yo no hablaría de problemas del sector de la seguridad privada, sino de los problemas de la sociedad en relación con la seguridad en general. Todos los actores con responsabilidades en este ámbito, sean de carácter público o privado, tienen que luchar contra el intrusismo y las malas prácticas profesionales. Sin duda, estos dos son los principales problemas.

Si entre todos fuéramos capaces de atajar el intrusismo, se impulsaría de manera sobresaliente la confianza de los ciudadanos y de los usuarios en la calidad de los servicios. Luchando contra el intrusismo no sólo mejoraremos sustancialmente la calidad de los servicios sino el propio nivel de seguridad. Y tampoco se puede olvidar que la expulsión del mercado de quienes hacen competencia desleal o de quienes prestan servicios sin la capacitación y habilitación adecuadas repercutiría en una mejora sustancial de precios y rentabilidades empresariales, y con ello de los derechos laborales y sociales de los profesionales. A la larga, además, consolidaría la estabilidad, especialización y profesionalización de quienes estuvieran correctamente habilitados y contratados.

En este camino hacia la plena confianza en los servicios de seguridad privada han de jugar un papel primordial varios factores. Por un lado, que los profesionales cuenten con una formación adecuada, tanto al inicio de su carrera como a lo largo de ella. Por otro, un refuerzo de la interlocución y capacidad asociativa de los subsectores de seguridad privada. Y por otro, que exista por parte de los órganos policiales competentes el necesario control y supervisión de las condiciones en las que se prestan los servicios, así como el control de varios aspectos de la contratación por parte de las autoridades laborales y tributarias. Permítame que recalque que me he referido al camino hacia la plena confianza, porque el nivel de confianza actual ya es sin duda muy elevado.

En otra categoría, no ya como problemas acuciantes sino como demandas del sector a las que debemos dar respuesta, habría que situar la necesidad de mejorar la formación y consolidar un marco jurídico, económico, etc., que garantice el adecuado desarrollo de las diversas profesiones que conviven en el sector.

- Después de la aprobación de la Ley de Seguridad Privada, el sector esperaba mayor premura a la hora de aprobar el nuevo Reglamento de desarrollo. ¿Cuándo cree que finalmente verá la luz el documento?

Con la actual concepción global de la seguridad, el sector está desempeñando, y está llamado a desempeñar aún más, ciertas funciones próximas a las de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Pero para ello, necesariamente se ha de garantizar su fiabilidad, e incluso la confiabilidad en sus capacidades y en la adecuación de sus actuaciones al ordenamiento jurídico. Esto requiere un importante esfuerzo, en primer lugar, del propio sector, pero también de múltiples actores externos. Ordenar ese proceso es para mí uno de los grandes retos en el desarrollo reglamentario pendiente, como lo es liderarlo y dirigirlo en la praxis del día a día, lo cual compete a varios órganos de la Administración en mayor o menor medida y a la Guardia Civil de una forma muy considerable.

Desde hace meses, varios organismos del Ministerio del Interior y varias Unidades de la propia Guardia Civil –no sólo el SEPROSE– estamos trabajando en la elaboración del nuevo Reglamento. Somos muchos los que tenemos el mandato de estudiar, revisar y aportar para que salga del ministerio un borrador práctico, coherente, completo pero sencillo e inteligible, y adecuado para el nuevo escenario que plantea la Ley de Seguridad Privada. Pero a ese punto todavía no hemos llegado. Personalmente, y lo digo con todas las cautelas posibles, dudo que se alcance ese texto de consenso en pocos meses, pues el trabajo es ingente y las aportaciones a integrar son muchas.

- Algunas comunidades autónomas han creado figuras con funciones similares a las que llevan a cabo los guardar rurales, quienes demandan que se haga una diferenciación porque suponen una competencia. ¿De qué manera se puede evitar esta situación y poner en valor el papel de los guardas rurales, como profesionales de la seguridad que son?

La Constitución atribuye a las comunidades autónomas competencias en gestión medioambiental, y al amparo de ello se han creado diversas figuras para desarrollar dichas competencias. Sin embargo, esos agentes en ningún caso pueden desarrollar misiones en el ámbito de la seguridad en el sentido de velar por la protección de los bienes. Podrán ejercer funciones de control o de inspección, pero no deberían ejercer funciones de vigilancia y protección de bienes privados en el sentido estricto. Éstas funciones recaen exclusivamente en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y en los prestadores de servicios de seguridad privada, tal y como los define la Ley de Seguridad Privada.

En muchas ocasiones, la línea que separa las funciones de gestión medioambiental de las propias de seguridad privada es difusa, lo que da lugar a escenarios indeseados. Esto ha sido reforzado en ocasiones por sentencias salomónicas que parece que no han satisfecho a todas las partes en litigio, como la conocida sentencia 14/1998 del Tribunal Constitucional sobre el recurso de inconstitucionalidad 746/1991 en relación con la Ley de Caza de Extremadura de 1990. Por ello, a la hora de crear dichas figuras o modificar su estatuto, las comunidades autónomas se han decantado por modelos a veces contrapuestos. Así, Andalucía, Castilla-La Mancha o La Rioja parecen haber optado por un guarda autonómico con menores requisitos que los exigidos a un guarda rural –lo que puede tener sus consecuencias sobre salarios en el mercado laboral– mientras que Navarra, Galicia y la Comunidad Valenciana han seguido el camino contrario: optan por superar al guarda de caza o al guardapescas marítimo habilitado por el Ministerio del Interior al exigir esta habilitación como conditio sine qua non para poder realizar y aprobar el curso autonómico correspondiente.

Partiendo del statu quo expuesto, la primera vía que se nos ocurre para poner en valor el papel del guarda rural sería profundizar en el marco de las actividades compatibles en el desarrollo reglamentario de la Ley de Seguridad Privada, facilitando tal vez el ejercicio de ambas actividades por el personal legalmente habilitado.

- El Sistema de Protección de Infraestructuras Críticas continúa su curso con la creación de nuevos Planes Estratégicos Sectoriales. ¿Cómo está trabajando la Guardia Civil, concretamente el SEPROSE, para mejorar la seguridad de estos servicios esenciales, especialmente de aquellos para los que aún no existe un Plan Estratégico Sectorial?

En estos momentos, la Guardia Civil está desarrollando el trabajo previsto en las Instrucciones y directrices dadas a las Unidades con competencia territorial o funcional en las infraestructuras designadas como críticas en los Planes Sectoriales Estratégicos aprobados. Y pretendemos que se pueda llevar la misma política de actuación, con las adaptaciones que sean precisas, respecto a aquellas infraestructuras no consideradas como críticas pero incluidas en el Catálogo de Nacional de Infraestructuras Estratégicas.

No obstante, para contestar a la pregunta concreta sobre lo que está haciendo el SEPROSE, que sólo es una Unidad más entre las muchas de la Guardia Civil afectadas por la ‘revolución PIC’ e implicadas en que llegue a buen puerto, confieso que nuestra Sección de Planes y Directrices Técnicas está multiplicándose. No se puede denominar de otra manera a la potenciación de su actividad para dar una respuesta lo más efectiva posible a las demandas exigidas por la legislación PIC y por la normativa interna del Ministerio del Interior en relación con la implantación de este sistema a nivel territorial en la Guardia Civil.

En ese sentido, se están llevando a cabo varias acciones, como mantener los contactos necesarios con todos los agentes del Sistema PIC, en aras de una mejor coordinación que redunde en la protección de los servicios esenciales; proponer al Mando de Operaciones instrucciones para la mejor comprensión y cumplimiento de la normativa PIC por parte de las Unidades que están informando los Planes de Protección Específicos y que deberán diseñar los correspondientes Planes de Apoyo Operativo; supervisar los informes de las Unidades sobre los planes citados para homogeneizar los criterios y mejorar su calidad; llevar a cabo reconocimientos de las infraestructuras críticas para conocer el grado de implantación de las medidas de seguridad reflejadas en el Plan de Protección Específico correspondiente, realizando las observaciones necesarias para mejorar su protección; mejorar la formación del personal del SEPROSE, no sólo con las acciones formativas internas de la Guardia Civil sino también aprovechando las oportunidades que ofrecen el resto de la Administración y el sector privado; y fomentar los lazos de relación y confianza entre las Unidades operativas y los operadores de infraestructuras de los sectores afectados. 

La Comisión Nacional para la Protección de Infraestructuras Críticas acordó en octubre de 2015 que se abordaría la elaboración de los PES de los sectores Espacio, Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y Químico, por lo que parece previsible que estén aprobados para el verano, se designe a los operadores críticos y… ¡vuelta a empezar! Se trata de un ciclo continuo que hace que, dependiendo del sector del que se trate, la participación del SEPROSE sea una u otra. Pero de momento no permite mucho margen de actuación con relación a las infraestructuras no críticas puesto que el esfuerzo principal hay que dedicarlo en este momento a las que sí lo son. Tampoco permite adelantar mucho el trabajo con los sectores que aún no tienen un Plan Estratégico Sectorial aprobado. Sólo con orden y método podremos ser realmente eficaces.

- Terrorismo, cibercrimen y crimen organizado son a priori los principales retos de seguridad para las sociedades modernas. ¿Qué otros añadiría?

Es difícil imaginar en estos momentos otro reto en el ámbito de la seguridad de una entidad equiparable a la de las tres amenazas para la seguridad que menciona. No obstante, no son los únicos retos graves para la seguridad de una sociedad frágil, en permanente evolución y cada vez más global. Es evidente que las amenazas globales para la propia existencia de nuestra sociedad deben ser tomadas en consideración. Desde mi humilde punto de vista, la prevención y gestión integral de riesgos medioambientales, sanitarios, alimentarios o vinculados a los movimientos migratorios descontrolados, por citar algunos ejemplos, plantea retos porque no sólo involucra a la seguridad pública y a la seguridad privada sino también a multitud de autoridades y organizaciones de todo tipo que tienen o tenemos conceptos sobre la seguridad no siempre coincidentes. Pero nos entenderemos y ya estamos trabajando codo con codo. Sin duda, en la agenda de los grandes responsables de la seguridad mundial ya son tratados estos temas y, consecuentemente, las agendas de todos los que tenemos alguna responsabilidad en la seguridad también deberán incluir medidas para hacer frente a riesgos y amenazas como los citados.

- ¿Cómo puede la seguridad privada contribuir a combatirlos todos ellos?

El escenario actual obliga a crear mecanismos de coordinación, e incluso de integración, de los servicios de seguridad privada con los de seguridad pública. Eso significa dar pasos sólidos en los mecanismos de colaboración, en lo que es pionera la Guardia Civil y que tan buenos resultados están ofreciendo. Como mínimo, la seguridad privada siempre podrá contribuir a combatir las amenazas y prevenir los riesgos que he apuntado mediante la implementación de políticas y herramientas de evaluación y gestión de riesgos, o mediante acciones de información y de control en el ámbito de las entidades usuarias de seguridad privada. Esto, claro, además de seguir proporcionando información sobre hechos o situaciones concretas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Por otra parte, para llevar a buen fin esas medidas se hace indispensable implementar un Registro Nacional de Seguridad Privada incardinado en la Secretaría de Estado de Seguridad y ser ambiciosos en su desarrollo. Tenemos que propiciar que sea una herramienta útil para una integración efectiva de los servicios de seguridad, no sólo para cumplir con las funciones de registro público y control administrativo sino también para facilitar la explotación operativa de información. Tenemos que dar el salto para incorporar una visión operativa al Registro que nos permita avanzar hacia la deseada complementariedad e integración entre los servicios de seguridad privada y los de seguridad pública al servicio efectivo de los ciudadanos, las autoridades y los propios usuarios de la seguridad privada.  

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