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96 SEGURITECNIA Abril 2018 Opinión E l pasado 14 de febrero, un an- tiguo estudiante del Instituto Marjory Stoneman Douglas, en Parkland (Florida), del cual había sido expulsado por problemas de compor- tamiento tiempo atrás, entró en las ins- talaciones armado y abatió a 17 de sus antiguos compañeros y profesores e hi- rió a más de una docena, antes de ser arrestado. Según fuentes policiales, el atacante, Nikolas Cruz, llevaba una más- cara de gas, granadas de humo, un rifle AR-15 y varios cargadores. Cruz activó la alarma anti-incendios y cuando estu- diantes y profesores comenzaron a eva- cuar el edificio abrió fuego sobre ellos. El ataque se ha convertido en el tercero por número de víctimas tras la escuela primaria de Sandy Hook (2012) y el cam- pus universitario Virginia Tech (2007), sobrepasando al ya mítico tiroteo en el instituto Columbine (1999). Podemos definir el fenómeno especí- fico de los tiroteos en escuelas, inciden- tes de tirador activo con unas especifi- cidades propias, como actos donde es- tudiantes o antiguos estudiantes atacan su propia escuela. Son acciones que tie- nen lugar durante el día, a plena vista de las víctimas potenciales, que son se- leccionadas al azar o como símbolos de la escuela. Los tiroteos en escuelas se asemejan en este sentido a los inci- dentes de tirador activo en el puesto de trabajo, donde existe una relación en- tre el tirador y el lugar-objetivo y las víc- timas potenciales, pero en ambos ca- sos queda excluida la violencia selectiva como sería la violencia de género o en- tre bandas enfrentadas. Conforme surgen nuevos datos so- bre la investigación y la personalidad de Cruz, se sabe que el adolescente era huérfano y que su madre adoptiva ha- bía fallecido meses atrás, lo cual había terminado de desestabilizar al joven, sumiéndole en una profunda depre- sión. A ello se une que Cruz mostraba una temprana obsesión con las armas de fuego y un historial de violencia con animales, compañeros de clase y veci- nos. En el momento del tiroteo, Cruz vi- vía con la familia de un amigo y poseía un armero de su propiedad; según los cuerpos de seguridad, había comprado en el último año diez armas, todas ellas rifles, a lo que se unían pistolas de per- digones y escopetas. “Banderas rojas” De este relato surgen varias pregun- tas acerca de la presencia de una se- rie de indicadores que no fueron de- tectados por las agencias de seguridad tanto a nivel local como estatal y que podrían haber evitado la tragedia. Es- tas “banderas rojas” ( red flags ), o “con- ductas de riesgo”, evidencian la acele- ración que sufre un individuo en térmi- nos de riesgo durante una escalada en su comportamiento violento. Son cam- bios agudos, dinámicos y observables en las pautas de comportamiento del individuo, que contribuyen a que los profesionales emitan un dictamen en la evaluación del sujeto como riesgo po- tencial, así como la identificación de po- sibles factores desencadenantes. El Workplace Assessment of Violence Risk (WAVR-21) del doctor Reid Meloy, cuyo marco teórico difiere respecto a los incidentes de tirador activo en es- cuelas en la edad de los atacantes y la ubicación del objetivo, identifica cinco ítems que pueden ser considerados comportamientos de riesgo: motiva- ción para la violencia, fantasías, ideas David Crevillén C. CEO de GrupoDC Solutions Beatriz Gutiérrez L. Ph. D. Terrorism Research Area de GrupoDC Solutions De armas y ‘red flags’: el tiroteo en el instituto de Parkland (Florida)

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