Desde su constitución, Dallmeier desarrolla y fabrica en Alemania. Para Thomas Dallmeier, CEO de la empresa, este enfoque es una obviedad: “Para nosotros, el Made in Germany siempre ha sido un compromiso, no una frase publicitaria. Nuestros clientes exigen calidad y están dispuestos a pagar por ella. Especialmente en la tecnología de seguridad, no se trata solo de funcionalidad, sino de confianza”.
Mientras otros proveedores atraen clientes con precios baratos, Dallmeier apuesta deliberadamente por seguridad, transparencia y fiabilidad a largo plazo. Un precio de compra supuestamente bajo puede resultar muy caro, por ejemplo, si se filtran datos sensibles al extranjero o si hay puertas traseras ocultas en el sistema. Tales riesgos se conocen en la práctica. Por esa razón, clientes de infraestructuras críticas (entre ellos, aeropuertos, puertos y plantas industriales) se deciden por Dallmeier. Ellos saben que con las soluciones del fabricante alemán de Ratisbona mantienen el control total sobre el hardware y el software.
Este control se basa en el desarrollo propio de todos los componentes relevantes para la seguridad. Cámaras, grabadores, software de grabación y sistemas de evaluación inteligente proceden del desarrollo y fabricación propios. Alrededor del 50 por ciento de los recursos de desarrollo se invierten en temas de seguridad. Con el foco puesto en la ciberseguridad y el principio de seguridad desde el diseño, Dallmeier vela no solo por la eficiencia de las tecnologías empleadas, sino también por la máxima seguridad contra su manipulación.
Seguridad desde el diseño
En Dallmeier, un verdadero enfoque de seguridad desde el diseño comienza con el desarrollo del producto: a través de su propio desarrollo y producción de software en Alemania, la empresa garantiza absoluta transparencia en la cadena de suministro y minimiza el riesgo de puertas traseras. Técnicamente, Dallmeier apuesta por varias capas de protección: transmisión de datos segura, controles de acceso estrictos, sistemas operativos aislados y medidas de seguridad integradas contra accesos no autorizados. Actualizaciones periódicas y pruebas de penetración complementan el concepto y garantizan de forma duradera que nuestros clientes reciban la máxima seguridad con el mínimo esfuerzo administrativo.
Protección de datos
Las normas de protección de datos son cada vez más estrictas. Reglamentos como el RGPD conllevan desafíos técnicos y organizativos. Sin embargo, al mismo tiempo impulsan la transparencia, la calidad y el sentido de la responsabilidad. Quienes entienden la protección de datos no como un obstáculo, sino como una parte integral de la arquitectura del sistema, crean confianza, especialmente en el entorno de autoridades, infraestructuras críticas o empresas que actúan a nivel internacional. Al final, el cumplimiento no es ninguna carga: es una fortaleza que genera confianza y diferenciación.
‘Made in Germany’
Mientras que otras empresas deslocalizan producción al extranjero para reducir costes, para Dallmeier no es ninguna opción, ya que con ello se perdería la confianza. “Si ya no sé qué hay en un componente, no puedo prometer a mis clientes una seguridad al cien por cien. Para nosotros, el Made in Germany significa que cada paso del desarrollo es rastreable, verificable y transparente”, declara Thomas Dallmeier.
Especialmente en el sector de la alta tecnología, ya se trasladó en el pasado mucho conocimiento valioso a otros países, por ejemplo, en el campo de la óptica de cámara. Dallmeier ve esto como una responsabilidad: la empresa invierte de forma deliberada y profunda en el desarrollo interno en su sede de Ratisbona para preservar y ampliar precisamente este conocimiento. Su objetivo no es solo integrar componentes ya hechos, sino controlar las tecnologías clave para lograr mayor transparencia, calidad y capacidad de innovación a largo plazo.
En este contexto, la demanda del cliente juega un papel fundamental. “Nuestros clientes preguntan por el Made in Germany porque representa calidad, protección de datos y cumplimiento normativo. En licitaciones internacionales, muchas veces es incluso el criterio decisivo”, explica Thomas Dallmeier.
Según Dallmeier, este sello de calidad cobrará aún más importancia en el futuro: ciberataques, espionaje industrial e inestabilidad geopolítica están aumentando. La confianza en el origen y la integridad de productos es cada vez más esencial. Quienes eligen el Made in Germany no solo invierten en tecnología, sino que invierten en fiabilidad duradera.
Inteligencia artificial
La inteligencia artificial (IA) no es una moda para Dallmeier, sino una pieza central de sus desarrollos. Para garantizar calidad y transparencia, la empresa sigue deliberadamente su propio camino, entrenando las redes neuronales en su propio sitio de pruebas específicamente equipado para ello y bajo condiciones de uso realistas.
En muchos casos no está claro con qué datos han sido entrenadas las redes disponibles en el mercado. Y es ahí donde, precisamente, se esconden los riesgos: desde sesgos en los resultados hasta fuentes de error no rastreables. Dallmeier, en cambio, crea sus datos de entrenamiento ella misma, adaptados exactamente a los requerimientos de los clientes. De este modo, la empresa mantiene pleno control sobre la entrada de información y puede garantizar que las redes trabajen de forma práctica, fiable y transparente. Este enfoque no solo aumenta la precisión y fiabilidad, sino que constituye una base clara para la confianza en la tecnología. En resumen: Dallmeier apuesta por IA Made in Germany.
Thomas Dallmeier concluye afirmando que “para nosotros, el Made In Germany no es una etiqueta, sino una promesa a nuestros clientes, a nuestros empleados y a Alemania como ubicación empresarial. No puede haber concesiones en la tecnología de seguridad. Y eso es precisamente lo que representamos”.
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