Cómo España protegió al Papa León XIV: lecciones de un operativo histórico

Visita del Papa León XIV a España.

Foto cedida por Evelyng Peña.

Redacción

La reciente visita del Papa León XIV a España, entre el 6 y el 12 de junio, ha puesto nuevamente de relieve la madurez operativa de la seguridad y las emergencias de nuestro país. No en vano, el dispositivo desplegado para proteger al Sumo Pontífice en Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife ha supuesto un nuevo hito, tanto por el volumen de recursos movilizados como por la capacidad de coordinación entre los numerosos actores implicados.

El Ministerio del Interior coordinó el operativo a través del Centro de Mando (CEMAN), en el que participaron sus organismos adscritos (CNPIC, CITCO, OCC…), las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y otras instituciones como la Casa Real, las Fuerzas Armadas, la Presidencia del Gobierno o el Centro Nacional de Inteligencia. Sobre el terreno, el dispositivo descansó principalmente en la Policía Nacional, la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra, las policías locales, los servicios de emergencias y los bomberos, entre otros. También estuvo presente la seguridad privada, tanto a través de empresas de servicios como de los responsables de seguridad de las entidades visitadas por el León XIV.

Para coordinar la seguridad de un recorrido sin precedentes por tres comunidades autónomas y cuatro provincias –dos de ellas insulares–, el Ministerio del Interior aprobó la instrucción 2/2026 de la Secretaría de Estado de Seguridad. Esta articuló un plan especial dividido en cuatro fases (previa, preventiva, de alerta y crítica) y estableció centros de coordinación en cada una de las sedes visitadas.

El itinerario incluyó numerosas paradas, desde la primera liturgia en el madrileño barrio de Lucero hasta la Santa Misa en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. En total, la agenda del Papa a lo largo de sus seis días en España comprendió más de 20 actos. Entre ellos destacaron los institucionales (la visita al Rey en el Palacio Real, al Palacio de la Moncloa y al Congreso de los Diputados), pero sobre todo los destinados a los fieles: las oraciones en la Plaza de Cibeles y la Plaza de Lima en Madrid, en la Catedral de la Almudena, en el pabellón Movistar Arena, en la Sagrada Familia, en la Abadía de Montserrat, y los encuentros con migrantes en Arguineguín y La Laguna, en Canarias.

Protección a la altura

La visita del Papa arrancó con la participación de las Fuerzas Armadas. Un Airbus A400M del Ejército del Aire y del Espacio trasladó al Pontífice desde Italia a Madrid, escoltado a su entrada en el espacio aéreo nacional por dos cazas F-18, mientras que la Guardia Real participó en los actos protocolarios junto a Sus Majestades en el Palacio Real.

El núcleo del operativo recayó en la cooperación entre los cuerpos policiales del Estado y las policías autonómicas y locales, con un reparto de competencias definido por el territorio. En Madrid, el dispositivo movilizó cerca de 11.000 efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil, encargados de la protección León XIV, el control de accesos a los actos masivos, la vigilancia de infraestructuras críticas y la inhibición de drones en zonas restringidas. A ese contingente se sumaron más de 4.000 agentes de la Policía Municipal, con funciones de ordenación del tráfico, perímetros de seguridad y apoyo logístico. En conjunto, las distintas fuentes cifran en más de 15.000 los agentes desplegados en la capital.

En Cataluña, los Mossos d’Esquadra desplegaron unos 5.600 efectivos de diversas unidades, junto con 500 agentes de la Guardia Urbana de Barcelona. El operativo se estructuró en ocho líneas de actuación: protección de personalidades, seguridad en actos multitudinarios, gestión de la movilidad, control del espacio aéreo, inteligencia y análisis de riesgos, acreditaciones, comunicación ciudadana y ciberseguridad. Desde el 8 de junio se activó un centro de coordinación permanente en el Complex Central Egara (Sabadell), en el que también participaron la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Casa Real, la Presidencia del Gobierno y la Gendarmería Vaticana. Desde este centro se siguieron los actos en Barcelona, así como los celebrados en la Abadía de Montserrat o en el Centro Penitenciario Brians 1.

En Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria activó el Plan de Emergencias Municipal (PEMULPA) en situación de alerta por grandes eventos de pública concurrencia, en coordinación con el Ministerio del Interior, la Delegación del Gobierno, el Cabildo insular, la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Canaria. Se establecieron cortes de tráfico para la llegada y salida de la comitiva, y la Guardia Civil realizó controles preventivos en torno al aeropuerto de Gran Canaria y la Base Aérea de Gando, punto de entrada del avión papal.

Seguridad privada

En el ámbito de la seguridad privada y corporativa, los recintos religiosos y oficiales implicados activaron sus propios protocolos de autoprotección, integrados en los planes de seguridad de cada sede bajo la supervisión de la Dirección General de Coordinación y Estudios del Ministerio del Interior. Así, por ejemplo, la Sagrada Familia y la Abadía de Montserrat reforzaron sus dispositivos internos de vigilancia y control de aforos durante las celebraciones presididas por León XIV, en coordinación con los perímetros policiales externos. Los servicios de seguridad privada contribuyeron igualmente al buen desarrollo de los actos en este tipo de entornos.

El Papa viajó, como es habitual, acompañado de la Gendarmería Vaticana, el cuerpo responsable de su protección personal, que estuvo presente en los centros de mando del operativo y protegió su integridad en todos sus recorridos o actos.

Los equipos de emergencias también desplegaron un dispositivo sanitario de gran magnitud. En Madrid, el SUMMA 112 coordinó a más de 560 profesionales sanitarios diarios y un equipo de más de 40 mandos, con puestos sanitarios avanzados y centros de coordinación específicos, mientras que el Ayuntamiento movilizó 1.000 efectivos de SAMUR-Protección Civil. Se registraron 450 intervenciones del SAMUR durante la vigilia y 360 durante la misa, en su mayoría leves. La Comunidad de Madrid reforzó además el 112 y activó el apoyo del Cuerpo de Bomberos y de voluntarios de Protección Civil para los planes de evacuación y atención a las multitudes.

En materia de ciberseguridad y amenazas híbridas, la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad (OCC) y el Centro Nacional de Protección de las Infraestructuras Críticas (CNPIC) participaron en la planificación del dispositivo, ante el riesgo de redes wifi fraudulentas, aplicaciones falsas y campañas de desinformación que pudieran generar incidentes la concentración masiva de usuarios conectados.

El balance final, según las administraciones implicadas, fue de incidencias mínimas, pese a la movilización de millones de personas a lo largo de los siete días que duró el acontecimiento. La experiencia ha confirmado el valor de los planes especiales de coordinación interinstitucional; pero, sobre todo, ha situado de nuevo a España como un referente en la seguridad de los grandes eventos.