En un mundo polarizado y crecientemente tenso en los últimos años, la pesadilla de una Tercera Guerra Mundial vuelve a ocupar un lugar destacado entre las preocupaciones de la población global. No en vano es uno de los asuntos más tecleados en el buscador de Google.
Tercera Guerra Mundial: ¿es inevitable?
La Caída del Muro de Berlín en 1989 acabó con la Guerra Fría, produciendo una oleada de alivio mundial al darse por terminada la amenaza nuclear. Pero esta noción de un mundo unificado, ya no dividido en dos bloques, apenas duró tres décadas. En Europa abundan los expertos en Defensa que alertan sobre un ominoso futuro inminente, con guerras que involucrarán a China, Rusia, Irán y Corea del Norte en los próximos cinco años. Según esta teoría, estaríamos pasando de un mundo de posguerra a un mundo de preguerra.
¿Todo esto implica que una escalada hacia una gran batalla global es inevitable? No, porque los conflictos que se desarrollan en varios puntos calientes (Ucrania, Oriente Próximo, Asia Pacífico) son locales, puntuales y no conectados entre sí. Pero la amenaza es más real ahora que en cualquier otro momento desde el final de la última guerra mundial.
La ofensiva de Rusia contra Occidente
El Viejo Continente vive con angustia diaria el ataque unilateral de la Rusia de Vladimir Putin contra Ucrania desde hace cuatro años. La relativa tranquilidad ante el fin de la Guerra Fría al final de la década de 1980 se ha evaporado, sustituida por una inquietud diaria en torno a a la invasión rusa de Ucrania. El 24 de febrero se han cumplido cuatro años desde que la Rusia de Vladímir Putin invadió Ucrania. El conflicto está en el foco del escenario global, con giros en las dinámicas militares y políticas que afectan la percepción de quién lleva la delantera en esta guerra.
Israel, Estados Unidos, Irán
Desde el atentado del 7 de octubre de 2023 en que murieron casi 700 personas, el Israel de Benjamín Netanyahu practica una guerra de facto contra los milicianos palestinos de las organizaciones terroristas de Hamás y la Yihad Islámica. El final del conflicto parece lejano, como estamos comprobando con la escalada bélica entre Israel y el terrorismo islamista regional, con la participación de Estados Unidos incrementando la tensión geopolítica global.
La solución pacífica parecía alejarse al pasar los años sin que el régimen de los ayatolas de Irán pareciera dispuesto a replegarse. A finales de 2025 y comienzos de 2026, la población iraní se lanzó a las calles para rebelarse contra la pobreza que impone la república islámica que en 1979 derrocó a la monarquía Pahlavi. Tras repetidos intentos de negociación, el 28 de febrero Estados Unidos e Israel han lanzado un ataque conjunto contra el régimen de Irán, con el objetivo de desmantelar el ejército. «Irán no puede tener armas nucleares jamás», ha dicho Donald Trump una vez iniciada la ofensiva.
La Operación Maduro en Venezuela
Desde el 3 de enero de 2026, la extracción militar de Nicolás Maduro por parte de Donald Trump ha marcado un punto de inflexión en el equilibrio de poderes del tablero mundial, al presentarse como la primera acción concreta de su autoproclamada ‘Doctrina Donroe’ (supuesta actualización del antieuropeísmo y el intervencionismo de la Doctrina Monroe de 1823). La operación de Venezuela no solo consolida la intervención directa de EEUU el devenir latinoamericano, sino que también escala la retórica agresiva hacia otros países de la región. Trump advierte que Colombia podría ser el siguiente objetivo si el presidente Gustavo Petro no coopera en la lucha contra el narcotráfico.
Por si esto fuera poco, el presidente estadounidense ha reiterado en enero su intención de controlar Groenlandia, esta vez sin descartar el uso de la fuerza militar. La Casa Blanca confirmó que “todas las opciones están sobre la mesa”, incluyendo una ocupación armada del territorio autónomo danés.
El desvaído rol de la Unión Europea
Esta acometida estadounidense que marca el comienzo de 2026 ha tensado las relaciones con Europa y amenaza la estabilidad de la OTAN. Trump ha inaugurado una nueva fase de política exterior estadounidense, desligada de normas internacionales y alineada con una visión expansionista, provocando una alarma global ante el posible retorno de las prácticas imperialistas en pleno siglo XXI.
Para afrontar el escenario de confrontación planetaria, la Unión Europea plantea su autoprotección como un esfuerzo compartido entre los actuales países miembros. No en vano Ursula von der Leyen ya habla de Europa como un proyecto de seguridad, objetivo al que va a dedicar su segundo mandato al frente de la Comisión Europea.
Nuevo orden mundial
Dada la magnitud de los conflictos en varias zonas del planeta podría argumentarse que ya se está desarrollando una Tercera Guerra Mundial, a falta de una chispa que haga involucrarse a las potencias occidentales.
Hoy el mundo ya no está enfrentado en dos bandos opuestos como en tiempos del Muro de Berlín, sino en múltiples facciones hostiles con sus correspondientes ideologías identitarias, nacionalistas, étnicas y religiosas. Lejos de disminuir, el número de muros ha aumentado en la Tierra. En cuanto a nuestro futuro, conforme se multiplican las teorías, la incertidumbre aumenta. La Tercera Guerra Mundial ya no es un vaticinio que solo hacen los agoreros en tertulias de madrugada, sino una posibilidad cada vez más verosímil.
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