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60 SEGURITECNIA Junio 2015 Artículo Técnico Por tanto, con este artículo pretendo clarificar para qué sirve cada tipo de do- cumento y qué puede exigirse de cara a los proyectos de protección pasiva, especialmente en el campo de la resis- tencia al fuego. Los documentos que se manejan de forma habitual, tanto den- tro como fuera del marcado CE, pue- den clasificarse en tres grandes tipos: Diferentes documentos Hay cuatro clases: Informes de Ensayo, Informes de Evaluación, Informes de Clasificación e Informes de Aplicación Extendida. Todos ellos están normalizados, tanto para la ejecución de ensayos como para su evaluación y preparación. Todos ellos los emite un laboratorio oficial acre- ditado y aprobado para ello (excepto los informes ExAp, que aún no pueden acreditarse). En general, se les suelen denominar genéricamente como ensa- yos, certificados, homologaciones, etc., lo que contribuye a aumentar la confu- sión existente. Por este motivo, se debe procurar, en lo posible, evitar esta difusa terminología. Documentos de Marcado CE En este caso, hacen referencia a los ETEs (antiguos DITES), los Certificados de Constancia de las Prestaciones y las DoP. En principio, no son documentos desarrollados como justificación de sis- temas de resistencia al fuego, pero sí a la hora de declarar las prestaciones de reacción del mismo. No obstante, en re- sistencia pueden jugar un importante papel y su preparación está perfecta- mente legislada a nivel europeo. Son documentos reglamentarios. Estudios Técnicos Este tipo de documentos se realizan para resolver situaciones especiales que no pueden tratarse con los documen- tos anteriormente indicados. Por lo ge- neral, los emiten los laboratorios, que son los mismos que difunden los infor- mes sobre ensayos. Asimismo, evalúan de forma no normalizada aspectos téc- nicos y no concluyen hechos objetivos (como los Informes de Ensayo) y clasi- M ientras que los especialis- tas estamos más o menos acostumbrados a ellos, es aún más complicado para los que no trabajan con estos documentos habi- tualmente, ya que se muestran apabu- llados por la documentación que se les pone encima de la mesa, o no atinan a exigir los escritos adecuados y, a veces, les cuelan gato por liebre. La abundan- cia de información y la falta de claridad pueden llevar al mal uso de la misma, además de conllevar aparejadas res- ponsabilidades a fabricantes, a instala- dores, a constructoras, a prescriptores y a administraciones que muchas veces no se perciben claramente. Ramón San Miguel Coca / Director técnico de Promat Ibérica La justificación documental de la resistencia al fuego de los sistemas de protección pasiva en edificación Los que trabajamos cotidianamente en la protección pasiva contra incendios nos vemos obligados a luchar en una “jungla” de papel formada por diversos informes, estudios, documentos, declaraciones, etc., que conforman el cor- pus documental de productos y sistemas. El principio es claro: la justificación del comportamiento al fuego de ma- teriales y de sistemas de protección pasiva debe realizarse de forma documental. No obstante, la cantidad de dife- rentes tipos de documentos que se manejan en el mercado, unido a una denominación general e incorrecta, puede originar confusión.

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