Carlos Blanco Torres Responsable de la Unidad de Análisis y Vigilancia Banco Sabadell

“La inteligencia aporta un sistema de conocimiento adecuado sobre amenazas y oportunidades”

Carlos Blanco, responsable de la Unidad de Análisis y Vigilancia.

Hace tiempo que la inteligencia aplicada a la seguridad dejó de ser una disciplina reservada a organismos gubernamentales. Cada vez más empresas, especialmente las grandes, apuestan por conformar sus propias unidades destinadas a generar conocimiento para la toma de decisiones. Una de ellas es Banco Sabadell, que cuenta con su Unidad de Análisis y Vigilancia bajo la responsabilidad de Carlos Blanco, un profesional con recorrido en esta materia que nos aclara cuáles son las claves para desempeñar esta tarea eficazmente. Un buen equipo de analistas, la capacitación, la tecnología y, sobre todo, la confianza de la alta dirección en esta función son algunas de ellas.

Usted es responsable de la Unidad de Análisis y Vigilancia de Banco Sabadell, en definitiva, una unidad de inteligencia. ¿Cuál es la función de esta área y en qué se traduce su trabajo desde un punto de vista estratégico para la entidad?

En esencia, nos encargamos de mantener un conocimiento actualizado sobre todos aquellos temas que son de interés para los consumidores de nuestros productos, los cuales son diversos, dado que ocupan posiciones en áreas y niveles muy diferentes. Posteriormente enfocamos nuestros esfuerzos de análisis en comprender por qué ocurren determinadas cosas y qué impacto pueden tener en la operativa y la estrategia de la compañía. También nos encargamos de comunicar aquellos asuntos que identificamos como de interés futuro o potencial.

En resumen, la principal tarea de la unidad es poner en su justo valor la importancia, impacto y nivel de riesgo asociados a los objetos de interés que monitorizamos y analizamos de manera continua o coyuntural.

¿Cuáles diría que son las claves a la hora de conformar un área de inteligencia corporativa que realmente desempeñe esta función?

En primer lugar, la dirección encargada de crear, diseñar y dotar de recursos a la unidad –sean humanos, técnicos o económicos– ha de estar absolutamente convencida de la utilidad que se espera extraer de esta nueva función. Sin el impulso de sus principales valedores, sobre todo en el contexto de la gran empresa, una unidad de este tipo está destinada a no poder desarrollar sus tareas adecuadamente y convertirse en irrelevante.

De lo anterior, es clave que el equipo humano posea las capacidades necesarias para cumplir con la misión que se encomiende a la unidad; es decir, que el proceso de selección esté alineado con el de elección de objetivos.

¿Cuál es su opinión general sobre el estado de la inteligencia aplicada a la seguridad corporativa que se desarrolla en España?

Positiva. Soy optimista y pienso que existen personas, unidades y compañías que, sobre todo si han alcanzado un alto grado de especialización sobre algún asunto concreto, pueden aportar valor a los procesos de toma de decisiones y contribuir a reducir la incertidumbre asociada a los entornos (físicos, geográficos, de negocio) en los que se mueve hoy en día la función de seguridad corporativa.

“Sin el impulso de sus valedores, una unidad de inteligencia está destinada a no poder desarrollar sus tareas adecuadamente y convertirse en irrelevante”

¿Cree que, en la actualidad, se entiende adecuadamente lo que debe ser la inteligencia aplicada a la seguridad?

Depende. En el ámbito de la gran empresa y de las grandes compañías de servicios creo que sí se entiende, y se aplica actualmente a un elevado número de situaciones que difieren mucho unas de otras. Sin embargo, en algunos casos quizá se contempla la inteligencia de manera demasiado restrictiva, reduciéndola prácticamente a su dimensión de detección y alerta.

La inteligencia de seguridad dentro de las empresas es relativamente reciente, pero está experimentando cierto desarrollo. ¿Qué puede aportar esta función como valor añadido a las compañías?

Como señalaba antes, la principal aportación es el establecimiento de un sistema de conocimiento actualizado sobre amenazas y oportunidades. Dependiendo de dónde se sitúe la unidad, podría aportar también valor mediante la tarea de integración de dicho conocimiento, que muy habitualmente se encuentra en compartimentos estancos dentro de las organizaciones.

Por último, una unidad puede aportar valor ayudando a otras funciones, sin sustituirlas ni solaparse con ellas, sino apoyándolas mediante tareas en las que hoy en día los analistas son expertos, como por ejemplo el análisis, el uso de herramientas automáticas de recolección de información, el diseño de productos para consumo de terceros…

inteligencia y seguridad

¿Qué perfiles profesionales son interesantes para formar parte de una unidad de inteligencia en una compañía?

De nuevo, dependerá de la misión que se haya establecido para la unidad. Por tanto, más relevante que la educación es poseer ciertas capacidades. En ese sentido, es seguro que hacen falta perfiles que sean capaces de asumir toda la carga de automatización y tecnologización de la función de inteligencia, además de desempeñar las tareas clásicas de los analistas, como el análisis, la transmisión de resultados a distinto tipo de audiencias, el trabajo bajo presión y sobre temas diversos, etcétera.

En segundo lugar, la honestidad y la ética de los analistas son básicas. Estos profesionales han de evitar viciar con su propia parcialidad o con la de terceros los productos que elaboran.

¿Es sencillo encontrar a buenos analistas de inteligencia?

En España hay muy buenos analistas. Cada vez más, presentan una experiencia relevante desarrollada en los ámbitos público y privado. A esto último ayuda la creciente apertura de espacios tradicionalmente cerrados a personal de compañías privadas y, por supuesto, a la mejora de las habilidades de los analistas que proceden de ellas.

¿Cuáles son las claves que deben perseguir los profesionales de la inteligencia corporativa para llegar a conclusiones que realmente anticipen situaciones?

Los analistas de una unidad de inteligencia deben tener absolutamente claro qué se espera de su trabajo. De este modo, podrán enfocarse en mejorar el conocimiento de una empresa sobre un asunto concreto de interés e, idealmente, anticipar situaciones antes de que estas se materialicen, de manera que pueda reducirse el riesgo potencial de las mismas.

Es decir, si los analistas no entienden qué se espera de ellos, no podrán poner al servicio de la compañía todo el potencial de su experiencia, su creatividad o sus herramientas, por poner algunos ejemplos.

¿De qué fuentes se alimenta una unidad de inteligencia aplicada a la seguridad corporativa y cuáles son las herramientas más utilizadas?

La mayoría de ellas beben de lo que se denominan fuentes abiertas de información. Este tipo de fuentes suele ser suficiente para alcanzar el conocimiento actualizado sobre los asuntos de interés de la compañía, mediante su explotación constante y análisis continuado.

Por supuesto, otro tipo de preguntas necesitan de otras fuentes para poder responderlas, como son los expertos, las fuerzas públicas de seguridad o empresas de servicios especializados.

¿Qué características debe reunir un informe de inteligencia realmente útil para los decisores, que son al fin de al cabo los destinatarios de las conclusiones?

Hay dos características básicas, a las que se pueden añadir muchas otras. Una es la claridad expositiva y la otra que esté elaborado para satisfacer la necesidad informativa específica del consumidor, en tiempo y forma.

Al igual que las unidades de inteligencia, también proliferan las empresas que prestan este tipo de servicios. ¿Qué recomendación haría a las compañías que contraten servicios de inteligencia a terceros?

Sin duda alguna es necesario saber qué debilidad se quiere mejorar, para así poder evaluar correctamente las propuestas de las, como bien dice en su pregunta, muchas empresas que prestan servicios de inteligencia. Es decir, sin una buena identificación del problema por el cual se acude a un tercero para resolverlo será muy difícil que este pueda atacarlo y ayudar a superarlo.unidad de inteligencia.

La tecnología es hoy imprescindible para llevar a cabo la recolección y procesamiento de datos e información. ¿Hasta qué punto puede afectar lo que llaman “sesgo tecnológico” al resultado del proceso de Inteligencia?

Afecta profundamente, sobre todo dada la confianza que se deposita hoy en día en este tipo de herramientas para una tarea angular de las unidades de inteligencia, como es la adquisición de buena información con la que trabajar.

Al igual que se asume la existencia de sesgos inherentes a los analistas, se ha de asumir que la tecnología no es neutra, no se desarrolla en el vacío, no es infalible o perfecta. El uso crítico de la misma en procesos y tareas en el ámbito de la inteligencia debería ser un requisito básico, al igual que se establecen sistemas de revisión y validación centrados en las técnicas implementadas y las valoraciones obtenidas por los analistas.

¿Cree que en el futuro la inteligencia artificial podría ser capaz de desarrollar la labor de un analista de inteligencia?

No soy un experto en inteligencia artificial, por lo que no pretendo que mi opinión sea muy relevante al respecto. Imagino que desde un punto de vista tecnológico será posible que aquella sustituya en gran media algunas de las tareas que desarrollan los analistas, y quizá estos deban empezar a realizar otras funciones relacionadas con el diseño y la correcta parametrización de sistemas inteligencia artificial.

No obstante, soy optimista y espero que el grado de conocimiento íntimo de un analista sobre un tema, dada su pasión por el mismo, su honestidad, experiencia y creatividad, aporten siempre a los consumidores un valor del que sea difícil prescindir.