Todavía faltan cuatro años para el Mundial de Fútbol 2030, pero España tiene que empezar a prepararse ya para esa gran cita deportiva. En ese contexto, la aportación de los clubes que acogerán los encuentros será fundamental. ¿Cómo deben prepararse los clubes de fútbol para este acontecimiento desde el punto de vista de la seguridad?
Un Mundial es un acontecimiento extraordinario desde el punto de vista de la seguridad, aunque no debemos olvidar que, en esencia, sigue siendo un partido de fútbol. La diferencia está en la dimensión, en la complejidad y en el perfil del público que se va a recibir.
Los clubes deben empezar a prepararse entendiendo que van a acoger a aficiones que, en muchos casos, no conocen el estadio, no conocen sus accesos, no están familiarizadas con los sectores, las puertas, la validación de entradas, los tornos o los procedimientos habituales de acceso y evacuación. Esa circunstancia obliga a adaptar el dispositivo de seguridad y de atención al espectador a una realidad muy distinta a la de un partido ordinario de competición nacional.
Además, habrá que tener muy presente la barrera idiomática. Muchos aficionados no hablarán español y eso afectará directamente a la información previa, a la señalética, a los controles de acceso, a las indicaciones de seguridad y a la gestión de cualquier incidencia. Por tanto, la preparación debe ir mucho más allá del día del partido: tiene que comenzar con una planificación anticipada, con simulacros, con revisión de procedimientos, con formación específica del personal y con una coordinación muy estrecha entre el club, las instituciones, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FCS) y el organizador del evento.
La planificación de la seguridad de estos encuentros requiere la participación de todos los departamentos de un club. ¿Cuál debe ser el peso del Departamento de Seguridad en esta planificación? ¿Cómo puede integrarse la seguridad en cada parte del proceso de esa planificación global?
El Departamento de Seguridad debe tener un peso absolutamente fundamental. Si tuviera que expresarlo de una forma gráfica, diría que la seguridad representa prácticamente el 50 por ciento de la planificación de un evento de estas características. La otra mitad la formarían, en conjunto, el resto de áreas: operaciones, mantenimiento, infraestructuras, ticketing, marketing, comunicación, área deportiva, protocolo, zona VIP, atención al aficionado, servicios médicos, restauración, limpieza, etc.
Esto no significa que seguridad esté por encima de los demás departamentos, sino que debe estar integrada en todos ellos. La seguridad no puede aparecer al final del proceso para validar decisiones ya tomadas; tiene que estar desde el inicio, porque cualquier decisión operativa tiene una consecuencia en materia de seguridad.
Hay que controlar los accesos generales, pero también los accesos VIP; hay que proteger a los equipos, pero también garantizar la seguridad de los árbitros, autoridades, patrocinadores, trabajadores, medios de comunicación y aficionados. Es necesario trabajar con infraestructuras para detectar cualquier anomalía en iluminación, evacuación, sectorización o protección contra incendios. Es también necesario coordinarse con ticketing para que el sistema de entradas sea seguro y comprensible. Y hay que trabajar con comunicación para que el aficionado reciba información clara antes de llegar al estadio.
Por eso, la seguridad debe integrarse de manera transversal en toda la planificación. En un evento de esta magnitud, no puede ser un departamento aislado.
“Las instituciones tendrán un papel esencial, pero los clubes serán una pieza clave porque son quienes mejor conocen su estadio”
Con tantos actores sobre el terreno (FCS, FIFA, selecciones, emergencias, seguridad privada…), ¿cuál es el papel real que le corresponde a un club de fútbol y a su equipo de seguridad?
En un evento de estas características intervienen muchos actores y cada uno tiene su responsabilidad. Evidentemente, las FCS serán quienes tengan un papel determinante en el dispositivo de seguridad pública y en la coordinación policial. El club, por su parte, debe actuar dentro del marco de la normativa vigente, siguiendo las instrucciones de las autoridades competentes y garantizando que el estadio sea un espacio seguro desde el punto de vista de la seguridad privada y de la gestión interna del recinto.
No debemos olvidar que los estadios son recintos privados y que, conforme a la normativa española, el responsable del recinto tiene una obligación directa en la protección y seguridad del mismo. En el caso de un Mundial, FIFA, la organización local, la Real Federación Española de Fútbol y las instituciones tendrán un papel esencial, pero los clubes serán una pieza clave porque son quienes mejor conocen su estadio.
El equipo de seguridad del club conoce los puntos fuertes y débiles del recinto, los flujos de entrada y salida, los accesos críticos, los sectores más sensibles, las posibles zonas de conflicto, las rutas de evacuación y la realidad operativa del estadio. Esa experiencia no se puede sustituir. Por eso, el club debe ser un colaborador activo, no un mero prestador de instalaciones.
Un Mundial de fútbol no se planifica todos los días; es algo muy novedoso. ¿Cuáles son los aspectos más diferenciales de la gestión de la seguridad en un encuentro de este tipo frente a otros como puedan ser los de LaLiga o incluso competiciones europeas?
El club debe partir de una premisa clara: quien mejor conoce el estadio es quien lo explota y lo gestiona partido tras partido. Cada encuentro es, de alguna manera, una prueba real de funcionamiento: se recibe público, se controla el acceso, se gestiona la permanencia en el recinto y se organiza la salida de miles de personas en un tiempo reducido. Esa experiencia acumulada es fundamental para cualquier evaluación de riesgos.
La evaluación debe contemplar accesos, evacuación, sectorización, aforos, control de entradas, seguridad de equipos y autoridades, zonas VIP, medios de comunicación, emergencias sanitarias, protección contra incendios, comportamiento de las aficiones, entorno exterior del estadio y coordinación con los servicios públicos.
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