Telefónica, Indra y Oesía: La batalla de 350 millones en el sector ciberdefensa

Gertrudis Bujalance

El Ministerio de Defensa ha lanzado una de las licitaciones más ambiciosas del año para el sector de la ciberseguridad militar, un acuerdo marco de casi 354 millones de euros, objeto de competencia entre las grandes entidades tecnológicas del país. Telefónica, Indra y el grupo Oesía encabezan la lista de aspirantes, cada uno con una propuesta distinta y una trayectoria propia en el complicado mundo de la defensa digital. La competición no es solo por dinero. La baza en juego es el liderazgo en la protección de la infraestructura crítica de las Fuerzas Armadas españolas.

Qué ofrece la licitación y qué empresas compiten

El contrato se divide en siete lotes que cubren desde la seguridad perimetral de las redes conectadas hasta la gestión de identidades digitales, la detección temprana de ciberataques y la defensa activa contra intrusiones y accesos no autorizados. La joya de la corona es el Lote 1, dotado con 107 millones de euros, destinado a blindar la Infraestructura Integral de Información para la Defensa (I3D). Este sistema es la columna vertebral tecnológica del Ministerio, por lo que garantizar su seguridad es una prioridad absoluta.

El Lote 2 —provisto de 65,4 millones— es el segundo módulo de mayor cuantía económica y aborda la infraestructura de identidad digital. Otros segmentos de la licitación abarcan la seguridad operativa, la respuesta ante incidentes y la gestión segura de entornos nube. La magnitud del proyecto refleja la creciente conciencia de que el universo ciber es ya un campo de batalla más, tan real como el aire, la tierra o el mar.

Gigantes como Telefónica, Indra y Oesía compiten por este contrato de 354 millones del Ministerio de Defensa para proteger la ciberseguridad militar española. Pero también están en lid otras candidaturas españolas y extranjeras, en forma de uniones temporales de empresas (UTE) y firmas en solitario: GMV (a través de Accenture y Mnemo), TRC, S2 Grupo, Evolutio, Sidertia, Plexus, PwC, Fujitsu, Inetum y Atos ¿Quién ganará?

Telefónica: De operadora telefónica a multinacional de ciberdefensa

Telefónica es mucho más que una multinacional española de telecomunicaciones. En los últimos años ha dado un viraje estratégico hacia los sectores de la Defensa y la Seguridad, aprovechando su dominio en redes 5G y su experiencia en comunicaciones críticas. Como tal ha participado en más de quince ejercicios militares sobre el terreno y ha desarrollado redes privadas 5G («burbujas tácticas») para operaciones multidominio, incluyendo despliegues en aeronaves, buques de guerra e incluso carros de combate.

Recientemente inauguró el primer centro europeo de pruebas para ciberdefensa con tecnología 5G, un espacio que ya forma parte de la NATO Digital Foundry. En esta licitación, Telefónica ha optado por presentarse en solitario al lote principal de protección perimetral, una apuesta valiente que evidencia una obvia convicción en su idoneidad. Además, compite en otros segmentos tanto en solitario como en alianza con otras empresas, lo que revela una estrategia ambiciosa y multifacética. El objetivo es claro: abandonar la categoría de operadora telefónica para convertirse en una entidad tecnológica de primer nivel en el ecosistema defensivo de la OTAN y la Unión Europea.

Indra: La multinacional española veterana del sector defensa

La empresa española con mayor tradición en el sector de la defensa probablemente sea Indra. Con décadas de experiencia desarrollando sistemas de guerra electrónica, simuladores para pilotos y tecnologías de mando y control, Indra es un nombre sobradamente conocido no solo en los despachos del Ministerio de Defensa, sino en los cuarteles militares de todo el planeta. La compañía española lidera proyectos emblemáticos como el programa MC3, un contrato conectividad multidisciplinar de 950 millones de euros para modernizar las comunicaciones tácticas del Ejército.

En esta licitación de ciberseguridad militar, Indra no ha querido arriesgar en solitario. Comparece mediante uniones temporales de empresas (UTEs) con socios como Evolutio y SIA, su filial especializada en ciberseguridad. Esta estrategia de colaboración le permite aunar su sólida experiencia castrense con la soltura de empresas especializadas en seguridad informática. Consciente de que el futuro de la defensa pasa por la convergencia entre el mundo físico y el digital, Indra no está dispuesta a ceder ni un centímetro de terreno frente a competidores que llegan con nuevas propuestas.

Oesía: El nuevo contrincante que irrumpe con fuerza

Si Telefónica y Indra son nombres que pueden aparecer en cualquier conversación sobre tecnología española, Oesía es una incorporación más reciente. Este grupo empresarial, financiado al cien por cien con capital privado y presidido por Luis Furnells, ha dado un giro espectacular en la última década. Lo que empezó como una consultora de transformación digital es hoy un protagonista de peso en el sector Defensa, gracias sobre todo a sus filiales especializadas. La joya de la corona del grupo es Tecnobit, un referente en optrónica y comunicaciones tácticas. Cipherbit, otra de sus marcas, presume de ser la primera empresa de ciberseguridad certificada por la OTAN.

En esta licitación, Oesía ha optado por una estrategia de alianzas inteligentes: su filial Cipherbit compite en el lote principal junto a Nunsys y Vodafone, una combinación que une la experiencia en ciberseguridad militar con la capacidad de despliegue de infraestructuras de red. Oesía ya ha demostrado su valía logrando contratos de relevancia, como la modernización de los vehículos de combate Pizarro o la producción de componentes para el misil antimisiles PAC-3. La entrada en esta pugna por la licitación confirma que ya no es un aspirante, sino un competidor real.

Telefónica en solitario, Indra con aliados y Oesía por sorpresa: Los candidatos a liderar la ciberdefensa española

La competencia entre estos tres gigantes no es una simple pelea por un contrato millonario. Refleja una transformación profunda en el sector de la Defensa, donde las fronteras entre las telecomunicaciones, la tecnología militar y ciberseguridad se difuminan cada vez más. Telefónica aporta su dominio en conectividad y su reciente experiencia en entornos tácticos. Indra ofrece décadas de relación institucional y proyectos de gran calado. Oesía llega con la frescura de quien ha crecido rápido y sin complejos en un sector tradicionalmente cerrado. El Ministerio de Defensa afronta a un proceso de elección complejo, porque no solo se trata de elegir quién gestiona un presupuesto de 350 millones, sino de decidir quién será el guardián de la seguridad digital de España en los próximos años. En un mundo donde los ciberataques pueden paralizar infraestructuras críticas en segundos, esta decisión trasciende lo económico para convertirse en una cuestión de soberanía nacional.