Tras desempeñar distintas responsabilidades dentro del Grupo Ilunion, acaba de asumir la Dirección Nacional de Ilunion Seguridad. ¿Qué representa este nombramiento en lo personal para alguien que lleva tantos años ligada a la compañía?
Para mí, este nombramiento representa, ante todo, un orgullo y una responsabilidad. Orgullo por poder seguir creciendo dentro de una compañía con la que me siento profundamente identificada, y responsabilidad por liderar un área tan crítica como la seguridad en un momento de transformación del sector. También lo vivo como un reconocimiento al trabajo colectivo. Ilunion Seguridad es el resultado del compromiso diario de muchas personas que están en primera línea, y mi prioridad es estar cerca de los equipos y de los clientes para seguir construyendo, con rigor y cercanía, un servicio excelente.
¿Cómo describiría el modelo de empresa que identifica a Ilunion Seguridad y que la diferencia del resto en cuanto a la prestación de servicios?
Nuestro modelo se apoya en una idea muy clara: ofrecer seguridad con calidad, con método y con propósito. Queremos competir en el mercado con los mismos estándares de exigencia que cualquier gran operador, pero hacerlo poniendo a las personas en el centro y cuidando el impacto que generamos. En seguridad, este enfoque se traduce en empleo de calidad, formación y relaciones de largo plazo con los clientes. Pero también refleja una ambición clara: estar en el sector para ayudar a transformarlo, impulsando una manera de prestar servicio más profesionalizada, más preventiva y más orientada a la seguridad integral.
Este modelo nos ha permitido crecer con solidez, con una cartera equilibrada (en torno a un 31 por ciento de negocio público y un 69 por ciento privado) y con una propuesta cada vez más basada en procesos bien definidos, supervisión constante y mejora continua. Todo ello incorporando tecnología cuando realmente aporta valor para el cliente y facilita el trabajo de nuestros equipos.
¿Cuáles son los principales objetivos estratégicos que se ha marcado la compañía para los próximos años y a través de qué ejes prevén seguir creciendo en un mercado tan competido como el de la seguridad?
En los próximos años queremos seguir creciendo de forma sostenible, reforzando dos aspectos que para nosotros son inseparables: la calidad del servicio y la solidez del proyecto. Venimos de una evolución muy significativa, pasando de 132,2 millones de euros de ventas en 2014 a 265,9 millones de euros en 2025, lo que refleja un crecimiento sostenido y una confianza creciente de los clientes.
Miramos 2026 con ambición y prudencia a la vez, con el objetivo de superar los 300 millones de euros de ventas. Para ello nos apoyamos en la especialización y en una prestación cada vez más integral. Nuestro propósito es consolidarnos como un socio estratégico en seguridad, especialmente en entornos donde se exige continuidad, trazabilidad y una gestión muy profesional del riesgo.
Trabajamos sobre varios ejes. Por un lado, la especialización por sectores y tipologías de servicio. Por otro, la eficiencia operativa basada en procedimientos, indicadores y mejora continua. A ello se suma la incorporación inteligente de tecnología para hacer el servicio más preventivo y medible. Y, por supuesto, el desarrollo del talento, porque no hay estrategia posible sin equipos formados, comprometidos y con recorrido.
“Miramos 2026 con el objetivo de superar los 300 millones de euros de ventas, apoyándonos en la especialización y en una prestación cada vez más integral”
¿Qué servicios están potenciando más de cara a los próximos años para consolidarse aún más como proveedor de empresas estratégicas en España?
Estamos potenciando especialmente los servicios que mejor responden a lo que hoy demandan las compañías estratégicas, como la seguridad integral, la capacidad de coordinación, la continuidad operativa y la adaptación a riesgos cambiantes. Esto implica reforzar modelos de prestación más estructurados y apoyados en datos, con una supervisión robusta y una relación muy estrecha con el cliente.
También impulsamos servicios de mayor especialización, donde la formación, la experiencia y el control del riesgo marcan la diferencia. Es el caso de grandes infraestructuras, entornos con alta afluencia de público, instalaciones críticas o escenarios que requieren protocolos muy exigentes. La idea es clara: ser un proveedor que no solo «cubre», sino que ayuda a prevenir, anticipar y mejorar la seguridad de forma tangible.
A finales del año pasado, Ilunion Seguridad adquirió Ingloba Seguridad en lo que han calificado como una operación estratégica para la compañía. ¿Cuáles son los objetivos de esta operación y de qué manera contribuirá a mejorar la posición de Ilunion Seguridad en el mercado?
La adquisición de Ingloba Seguridad responde a una visión de crecimiento con sentido, orientada a fortalecer capacidades, ganar capilaridad y acelerar nuestra posición en un mercado que exige escala, especialización y consistencia en la prestación. Venimos de una trayectoria de crecimiento sostenido y queremos seguir consolidando ese rumbo, siempre sin perder de vista la calidad y la integración cultural.
Cuando hablamos de operación estratégica nos referimos a que no es solo una suma de volumen, sino una oportunidad para integrar talento, compartir buenas prácticas y avanzar hacia un modelo de servicio todavía más homogéneo y consolidado. Además, nos permite estar más cerca de determinados clientes y territorios, y reforzar nuestra propuesta de valor con mayor capacidad operativa y mejores sinergias. La prioridad, como siempre, es que la integración se haga cuidando a las personas y garantizando continuidad y calidad para los clientes.
El sector de la seguridad se enfrenta en la actualidad a diferentes retos, pero uno significativo es la falta de profesionales especializados suficientes para cubrir la demanda. ¿Cuál es la fórmula de Ilunion Seguridad frente a esta problemática, especialmente para que en el futuro no se convierta en una crisis de relevo generacional?
Es un reto real, y la respuesta no puede ser coyuntural. Hay que trabajar en el atractivo de la profesión y en la fidelización. En Ilunion Seguridad ponemos el foco en tres palancas. La primera es el empleo de calidad, con estabilidad, planificación y un liderazgo cercano que acompañe en el día a día. La segunda es la formación, con itinerarios desde la incorporación, especialización por servicios y actualización continua, porque la seguridad evoluciona y necesitamos profesionales preparados. La tercera es el desarrollo; se trata de crear recorridos para que las personas vean futuro, asuman responsabilidades y crezcan. Todo ello lo hacemos desde una convicción muy nuestra: cuidar a las personas es también una decisión empresarial inteligente.
En 2025 contamos con 8.505 profesionales, y dentro de esa plantilla hay 530 personas con discapacidad (un 6,23 por ciento) y 236 personas de colectivos vulnerables (un 2,64 por ciento). Esa diversidad nos exige, y nos aporta, una forma de gestionar más humana, más estructurada y más responsable. Si logramos que el sector ofrezca proyectos sólidos, reconocimiento y posibilidades reales de carrera, el relevo generacional dejará de ser una amenaza y pasará a ser una oportunidad.
“La tecnología tiene sentido cuando mejora la seguridad y la experiencia del cliente, y cuando ayuda a nuestros profesionales a trabajar con más información y capacidad de anticipación”
Las nuevas tecnologías son ya una parte consustancial a los servicios de seguridad. ¿Cuáles están contribuyendo más al desarrollo de negocio de Ilunion Seguridad en lo que a prestación de sus servicios se refiere?
Las tecnologías que más están contribuyendo son aquellas que mejoran la toma de decisiones y hacen el servicio más preventivo y trazable. Destacaría, por ejemplo, soluciones de analítica de vídeo, herramientas de movilidad y control operativo para los equipos y plataformas que integran información de distintos sistemas para actuar con rapidez y criterio.
También son muy relevantes los modelos de gestión basados en datos, ya que permiten medir, detectar patrones, reducir incidencias repetitivas y orientar mejor los recursos.
En cualquier caso, nuestra visión es muy práctica. La tecnología tiene sentido cuando mejora la seguridad y la experiencia del cliente, y cuando ayuda a nuestros profesionales a trabajar con más información, más coordinación y más capacidad de anticipación.
Aparte de la escasez de talento, ¿cuáles son, desde su punto de vista, los principales retos a los que tendrá que hacer frente el sector de la seguridad durante los próximos años?
Además del talento, veo tres grandes retos. El primero es la evolución del riesgo. Entornos más complejos, amenazas más híbridas y una mayor exigencia de continuidad obligan a integrar seguridad física, electrónica y procedimientos con una visión única.
El segundo es la necesidad de profesionalización y especialización. El cliente pide, con razón, más calidad, más transparencia y más capacidad de respuesta, y eso requiere estándares, métricas y una gestión muy rigurosa.
El tercero es la transformación tecnológica y cultural. Supone invertir con sentido, proteger la información, gestionar el cambio y asegurar que la innovación se traduzca en mejores resultados. En ese escenario, creo que ganarán las compañías que combinen solvencia operativa con cercanía y que cuiden a sus equipos tanto como cuidan a sus clientes.






