Pedro Pablo Cavero, AEINSE
Pedro Pablo Cavero Roza Socio Asociación Española de Ingenieros de Seguridad (AEINSE)

Centrales receptoras de alarmas en España: evolución, normativa y perspectivas

CRA, centrales receptoras de alarmas

La Ley 23/1992 de Seguridad Privada marcó un punto de inflexión en la regulación de las centrales receptoras de alarmas (CRA) en España. A partir de ella, el sector inició un desarrollo acelerado, consolidando un marco normativo que dio lugar a un crecimiento sostenido durante más de una década.

En la primera década de los años 2000, se llegaron a contabilizar más de 250 CRA, un récord histórico que refleja la expansión inicial del sector. Sin embargo, esa tendencia no se ha mantenido en el tiempo; desde mediados de la década de 2010, el número de CRA ha experimentado un retroceso constante. A finales de 2024, se sitúa en torno a 120 CRA habilitadas, perdiendo cerca de un 25 por ciento en un lustro.

Este ajuste responde a la propia dinámica de concentración: el número de sistemas de alarma conectados no ha dejado de crecer. En 2024, España superó los cuatro millones de conexiones activas, la cifra más alta registrada hasta la fecha. El mercado, por tanto, muestra un efecto de concentración muy marcado: las tres mayores operadoras (Securitas Direct, Movistar Prosegur y ADT) gestionan alrededor del 90 por ciento de las conexiones, lo que deja al resto de empresas un espacio cada vez más reducido y especializado.

Sin embargo, se ha producido un crecimiento de las CRA de uso propio, que ya superan el medio centenar.

Ello arroja un panorama con tres grupos: por un lado, las grandes CRA, con servicios estandarizados en segmentos de mercado muy concretos y una alta inversión comercial y de marketing de alcance nacional; por otro, las medianas y pequeñas CRA, que deben competir mediante servicios diferenciados, atención personalizada o especialización técnica; y, por último, un tercer grupo correspondiente a clientes que demandan una integración especializada en su propio modelo de producción, las CRA de uso propio.

Retos técnicos y operativos

Algunas CRA ya han pasado de gestionar sistemas de intrusión relativamente homogéneos a integrar una enorme diversidad tecnológica: paneles de diferentes fabricantes, protocolos de comunicación variados (IP, GSM, radio), dispositivos IoT y sistemas de videovigilancia con analítica inteligente.

Como consecuencia, esto ha obligado a incrementar la formación técnica del personal de operación y soporte, además de invertir en plataformas de recepción capaces de consolidar señales de múltiples procedencias.

El sector de las CRA debe atender a un conjunto de normas técnicas y de gestión que condicionan su operativa y supervivencia

Normativa técnica

Más allá de la Ley 5/2014 de Seguridad Privada, el Real Decreto 2364/1994 y el Reglamento de Seguridad Privada, el sector de las CRA debe atender a un conjunto de normas técnicas y de gestión que condicionan su operativa y supervivencia:

  • UNE-EN 50518: norma europea específica para los Centros de Supervisión y Recepción de Alarmas. Define requisitos de construcción, equipamiento, redundancia técnica, continuidad de negocio y procedimientos de operación.
  • Esquema Nacional de Seguridad (ENS): de aplicación en todos aquellos servicios que interactúan con administraciones públicas, establece las medidas de seguridad que deben aplicarse a la información y a los sistemas TIC.
  • UNE-EN ISO 27001 (seguridad de la información): norma internacional para la gestión de la seguridad de la información. Su adopción por parte de las CRA garantiza que los datos sensibles de los clientes (ubicaciones, horarios, registros de eventos de seguridad) estén protegidos conforme a estándares reconocidos, aportando un valor diferencial tanto para clientes finales como para socios tecnológicos.

Diferentes retos

En este ecosistema, los departamentos de ingeniería de las empresas instaladoras y mantenedoras se sitúan en una posición estratégica. Son ellos quienes diseñan, proyectan y ejecutan los sistemas que terminarán conectados a una CRA y, por tanto, deben garantizar la compatibilidad técnica y normativa. Sus principales retos incluyen:

  • Cumplimiento normativo: deben asegurar que cada proyecto se ajusta a la Ley 5/2014, a las órdenes ministeriales y a los protocolos de verificación. Asimismo, deben contemplar la exigencia de normas como la UNE 50131 y sucesivas, o el ENS, la ISO 27001 y demás normativa, cuando los clientes así lo requieran, y solicitar a las CRA su correspondiente certificación.
  • Compatibilidad tecnológica: la diversidad de paneles y sistemas obliga a validar, desde la fase de diseño, que los equipos instalados son reconocidos por la CRA y que las vías de comunicación cumplen los requisitos de redundancia y disponibilidad. Este aspecto resulta crítico en proyectos industriales, sanitarios o de infraestructuras críticas.
  • Colaboración estratégica con CRA: muchas pymes instaladoras dependen de acuerdos estables con una o varias centrales receptoras para ofrecer un servicio integral de seguridad. Esta colaboración no se limita al aspecto comercial, incluye también soporte técnico, formación conjunta y acompañamiento en la resolución de incidencias.

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