La seguridad física está viviendo uno de los momentos de transformación más profundos de su historia. Lo que durante décadas fue una función esencialmente reactiva, centrada en vigilar, registrar y responder a incidentes, ahora está evolucionando hacia un modelo más estratégico, integrado y orientado a datos. Así lo confirma el informe sobre el Estado de la Seguridad Física 2026, publicado recientemente por Genetec y basado en más de 7.300 entrevistas a usuarios finales, integradores y consultores de todo el mundo.
El estudio dibuja un sector cuya modernización se ha convertido en una prioridad ineludible. De hecho, seis de cada diez organizaciones han renovado o actualizado sus sistemas para poder integrarse con nuevas tecnologías. En paralelo, el papel de TI es cada vez más determinante, pues influye directamente en la estrategia cloud, los estándares de ciberseguridad y las decisiones de compra. En este escenario, el modelo híbrido en la nube emerge como la opción preferida. Combina escalabilidad, resiliencia y control operativo, permitiendo evolucionar los sistemas de seguridad sin renunciar a la gobernanza ni a los requisitos normativos.
La fuerza de la IA
Pero si hay un mensaje que resuena con contundencia a lo largo de todo el informe es el ascenso de la inteligencia artificial (IA) como prioridad estratégica para 2026. Esta tecnología ha dejado de ser una novedad emergente para convertirse en una prioridad real en las estrategias de seguridad física. De hecho, por primera vez, la IA se sitúa al mismo nivel de importancia que pilares tradicionales como la videovigilancia o el control de accesos. Tanto es así que el interés por su adopción se ha duplicado en el último año, impulsado por la necesidad de gestionar entornos cada vez más complejos, distribuidos y digitalizados.
Ahora bien, el entusiasmo viene acompañado de cierta cautela. El propio estudio revela que el 70 por ciento de los usuarios finales sigue mostrando preocupación por el uso de los datos, la transparencia de los algoritmos y la comprensión real de la tecnología. No se trata de una resistencia al cambio, sino de una llamada de atención. Y es que la IA solo generará confianza si se implementa con criterios claros de gobernanza, privacidad y aplicabilidad.
En este contexto, el concepto de IA responsable se vuelve fundamental. En seguridad física, las decisiones tienen consecuencias reales sobre personas, infraestructuras y organizaciones. Por ello, la automatización no puede sustituir al criterio humano, sino que debe reforzarlo. La IA ha de actuar como un sistema de apoyo a la decisión, analizando grandes volúmenes de información, detectando patrones y priorizando eventos. Por supuesto, la decisión final debe permanecer siempre en manos del operador.
La comprensión del contexto
Precisamente, uno de los ámbitos donde este cambio de paradigma resulta más evidente es el de las investigaciones de seguridad. A medida que crece el número de cámaras, sensores y fuentes de datos, los equipos de seguridad dedican cada vez más tiempo a revisar información, con el consiguiente riesgo de saturación y errores.
No obstante, la aplicación de la IA permite romper esta dinámica. Plataformas unificadas como Security Center SaaS de Genetec apuestan por una nueva experiencia de investigación basada en automatización inteligente y diseño centrado en el usuario. Un buen ejemplo es la funcionalidad de búsqueda inteligente, que introduce búsquedas en lenguaje natural, filtros avanzados y análisis contextual para localizar personas, vehículos u objetos relevantes en cuestión de minutos, no de horas.
Este enfoque permite reconstruir lo ocurrido con contexto. De esta forma, es posible saber qué pasó antes y después de un evento, por dónde entró o salió un vehículo o dónde volvió a aparecer una persona en otras cámaras. La IA acelera el proceso, pero es el operador quien interpreta la información y toma decisiones fundamentadas.
El informe también confirma otra tendencia clave, la convergencia definitiva entre seguridad física y TI. Los departamentos de tecnología participan cada vez más en las decisiones de compra, arquitectura cloud y ciberseguridad. En este escenario, las plataformas SaaS de seguridad física no solo simplifican el despliegue y el mantenimiento, sino que facilitan la adopción gradual de capacidades avanzadas como la analítica de vídeo, la automatización de flujos de trabajo o la investigación asistida por IA, siempre bajo marcos de cumplimiento normativo como el RGPD.
Seguridad más humana
Y así llegamos a la gran paradoja de la IA en seguridad física, que consiste en que cuanta más tecnología incorporamos, más importante se vuelve el factor humano. La IA bien aplicada no deshumaniza la seguridad; al contrario, libera a los profesionales de tareas repetitivas y les permite centrarse en aquello que realmente les puede aportar valor como comprender situaciones complejas, anticipar riesgos y tomar decisiones informadas.
Así las cosas, el mensaje que deja el estudio sobre el Estado de la Seguridad Física 2026 es contundente. El futuro de la seguridad no será simplemente más automatizado; sino más inteligente, más integrado y más responsable. Y en ese futuro, la IA no sustituirá a las personas, sino que trabajará con ellas.





