Las cifras del terrorismo mundial en 2025 alcanzaron niveles no vistos desde 2007, con una caída significativa tanto en ataques como en víctimas mortales, según el Índice Global de Terrorismo 2026. El informe, elaborado por el Institute for Economics & Peace, ha indicado que las muertes por terrorismo descendieron un 28 por ciento, mientras que los atentados disminuyeron un 22 por ciento. Aunque estos datos reflejan una reducción histórica, el estudio ha señalado que la amenaza continúa concentrada en regiones como el Sahel, Pakistán y Nigeria, y que fenómenos como la radicalización juvenil y las zonas fronterizas con baja presencia estatal siguen representando riesgos relevantes para la seguridad global.
Focos de violencia y vulnerabilidad
El informe ha señalado que la actividad terrorista sigue altamente concentrada en zonas específicas:
- El Sahel mantiene su condición de epicentro, donde grupos insurgentes aprovechan la debilidad institucional para expandir su influencia y controlar territorios estratégicos.
- En África Occidental y Central, los ataques dirigidos a civiles y fuerzas de seguridad continúan siendo la forma más habitual de violencia, lo que dificulta los esfuerzos de estabilización y desarrollo en la región.
- En Oriente Medio, además de la actividad residual del Estado Islámico, se observa una fragmentación de grupos armados, que ha generado microfocos de violencia localizados y más difíciles de prever. Esta dispersión hace que las operaciones de inteligencia y las intervenciones de seguridad requieran mayor coordinación internacional y adaptabilidad táctica.
Además, el documento subraya que un porcentaje relevante de los ataques ocurren cerca de fronteras con limitada presencia estatal, convirtiendo estas áreas en corredores estratégicos para los grupos armados. Estas zonas facilitan el tránsito de combatientes, el tráfico de armas y la planificación de operaciones violentas, al tiempo que complican la actuación de las fuerzas de seguridad locales e internacionales. La concentración de violencia en estas fronteras evidencia que la inestabilidad territorial sigue siendo un factor clave en la persistencia del terrorismo global.
Los jóvenes como objetivo del terrorismo
El informe también ha destacado un aumento en la radicalización de jóvenes, impulsada por la propaganda en línea y las redes sociales, que aceleran el proceso de captación. Los perfiles de los individuos que se suman a causas extremistas son cada vez más diversos, incluyendo adolescentes sin antecedentes delictivos y personas motivadas por ideologías locales o globales.
Esta tendencia plantea desafíos significativos para los programas de prevención y detección temprana, así como para las estrategias de desradicalización. La adaptabilidad de los grupos terroristas y la rapidez con la que pueden reclutar y movilizar a estos nuevos perfiles requieren medidas de vigilancia más ágiles y una cooperación estrecha entre autoridades nacionales e internacionales.
Nuevos retos y desafíos
Aunque los datos de 2025 muestran una caída histórica en ataques y víctimas, el informe muestra cómo el panorama del terrorismo global sigue siendo inestable y cambiante. La violencia se concentra en regiones concretas, surgen nuevas formas de radicalización y las zonas fronterizas continúan funcionando como corredores estratégicos para grupos armados.
Según el informe, la seguridad internacional dependerá cada vez más de la capacidad de anticipar amenazas, coordinar esfuerzos entre países y reforzar la prevención, especialmente frente a la juventud, que se perfila como un nuevo escenario crítico en la expansión del extremismo.
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