Desde hace 20 años, los reservistas voluntarios dejan por unas semanas o varios meses cada año sus actividades profesionales y cotidianas en el ámbito civil para incorporarse a las Fuerzas Armadas, al objeto de prestar servicio en sus unidades y avanzar en su formación militar con el fin de estar preparados si el deber lo requiriere.
La figura del reservista voluntario, que es un componente reducido pero muy significativo de las Fuerzas Armadas porque integra a la sociedad civil en la defensa, es una gran desconocida por el público en general; algo que a veces también sucede en las propias Fuerzas Armadas, pese a que en 2024 se cumplieron 20 años de la primera promoción de reservistas voluntarios. En este artículo explicaremos muy brevemente quiénes son los reservistas, cómo se incorporan a las Fuerzas Armadas y cómo desarrollan su trabajo cuando se activan en sus unidades.
El origen y desarrollo
La suspensión en 2001 del servicio militar obligatorio dio paso a la total profesionalización de las Fuerzas Armadas, finalizando así el sistema mixto de soldados de reemplazo y voluntarios, que operaba hasta entonces. Ello trajo consigo la desaparición de la figura del reservista obligatorio: soldados de reemplazo que, al término de su servicio, con la formación militar adquirida, podrían reincorporarse a filas en un plazo relativamente corto, en caso de que fuera necesaria una movilización.
La necesidad de disponer de una reserva se cubrió en la Ley de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas (Ley 17/1999) en la que se establece por primera vez la figura del reservista voluntario. Esta fue derogada posteriormente por la Ley 39/2007 de la Carrera Militar, en la que se establecen tres tipos de reservistas: reservistas voluntarios, reservistas de especial disponibilidad y reservistas obligatorios. Estos tres niveles permitirían la aportación de recursos suplementarios, de forma gradual y proporcionada a las exigencias de cada momento, basándose en diferentes niveles de formación militar, disponibilidad y mecanismos legales para su movilización.
Bajo las leyes mencionadas se promulgaron los dos sucesivos reglamentos de reservistas, el de 2003 y el posterior, actualmente en vigor, de 2011, que introduce algunos cambios como la posibilidad de ascender y mejoras en las gestiones administrativas. La implantación de la reserva voluntaria materializa además el precepto del artículo el artículo 30.1 de la Constitución, que establece que la defensa de España es un derecho y un deber de todos los españoles.
Antes de entrar en el tema de los reservistas voluntarios, que son el objeto de este artículo, explicaremos brevemente las otras dos categorías.
Los reservistas de especial disponibilidad son los militares de tropa y marinería y militares de complemento que adquieren dicha condición al finalizar sus compromisos de larga duración. Estos militares normalmente terminan su compromiso militar a los 45 años de edad y tienen un alto grado de preparación y experiencia. Sin embargo, quedan completamente desligados de las actividades de formación y servicio en unidades, a diferencia de los reservistas voluntarios que mantienen dicha actividad mientras mantienen su compromiso, como veremos.
Los reservistas obligatorios, según su definición legal, son «los españoles, con una edad comprendida entre los 19 y los 25 años, que se declaren como tales por el Gobierno de acuerdo con la ley». Es decir, es la parte de la población civil que el Gobierno podría movilizar en caso de necesidad. Estos no tienen, en principio, ningún tipo de preparación ni experiencia militar y su movilización, si llegara el caso –y salvadas otras circunstancias como la objeción de conciencia, insumisión, etc.–, requerirían una larga y costosa fase de instrucción y preparación, por lo que la disponibilidad y flexibilidad de este sector de la reserva es muy baja a corto y medio plazo, aunque sería la mayoritaria en el largo plazo.
Finalmente, según lo define el reglamento de reservistas (Real Decreto 383/2011, de 18 de marzo), reservistas voluntarios son «los españoles que resulten seleccionados en la correspondiente convocatoria, superen los períodos de formación militar básica y específica que se regulan en este reglamento y se vinculen de forma temporal y voluntariamente con las Fuerzas Armadas, por medio de un compromiso de disponibilidad».
El compromiso de disponibilidad es la expresión clave en esta definición desde el punto de vista del valor moral del reservista voluntario. El reservista se compromete a estar a disposición de las Fuerzas Amadas y la defensa de la nación si las circunstancias lo requirieran.
Los reservistas voluntarios sí estarían preparados para incorporarse a sus unidades en caso de ser necesaria su movilización, como lo hacen actualmente de forma regular en la incorporación para prestación de servicios. No obstante, esto depende mucho de cada caso, puesto que hay reservistas que se activan varios meses cada año en sus unidades y están perfectamente preparados y adaptados a sus cometidos, mientras que otros, por sus circunstancias personales o las de las unidades donde están destinados, solo se activan muy esporádicamente.
Convocatorias y acceso
La primera convocatoria se realizó en 2003, coincidiendo con la publicación del primer reglamento de reservista, con varios llamamientos de incorporación a lo largo del 2004.
En este sentido, las plazas de aspirante a reservista voluntario se obtienen mediante un concurso oposición en el que, en función de los méritos alegados y de una serie de aspectos baremados, se obtiene una puntuación para cada una de las plazas a las que se optase entre las ofertadas en la convocatoria.
En función del nivel académico, los aspirantes pueden acceder a plazas de oficiales, suboficiales o tropa y marinería de los tres ejércitos y los cuerpos comunes (médicos, enfermeros, farmacéuticos, veterinarios, psicólogos, jurídicos y músicos). Es necesario también pasar de forma satisfactoria un reconocimiento psicofísico.
Según datos de la Unidad de Estadística del Órgano central de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Defensa, a 31 de diciembre de 2023, el número total de reservistas voluntarios era de 2.990 efectivos. El número llegó a ser cercano a los 6.500 antes de la crisis de 2011. Las plazas ofertadas se redujeron entonces enormemente.
¿Cómo es la formación?
Una vez que los aspirantes a reservista voluntario obtienen una plaza, reciben un mes de formación militar. En concreto, se trata de 15 días de formación militar básica (FMB) y otros 15 días de formación militar específica (FME). El primer período se realiza en un centro de formación correspondiente para cada ejército o cuerpos comunes, mientras que el segundo, la formación específica, se realiza en la unidad, centro u organismo (UCO), en la cual haya obtenido plaza.
En el ingreso en la FMB se facilita al reservista su uniforme y equipo personal, y se da inicio la formación. El objetivo es dotar al aspirante de unos conocimientos militares básicos. Normalmente, se muestra insuficiente (salvo para aquellos que hubieran hecho el servicio militar obligatorio o hubiesen sido ya militares profesionales). El temario, dado el limitadísimo tiempo, es muy básico y condensado. Con ligeras variaciones, en general, la temática es: organización de cada uno de los ejércitos respectivos; legislación militar; algo de teoría táctica; educación física; orden de combarte; orden cerrado y teoría y manejo de armamento.
La formación está orientada también hacia el acto final de cada promoción: la jura de bandera. Un acto siempre emotivo que hermana a todos en el compromiso de defender España.
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